lunes, 5 de noviembre de 2012

VIVIMOS

   Ojo, no fue la gran cosa. Ellos están muertos y además, cometieron el error de echar a Caruso, con el que seguramente iban a rascar más puntos para poner a Pizzi con la idea de que juegue fútbol glamoroso cuando no están para ello (peor para ellos si no lo entienden). Pero al menos, este Boca entregó algunos datos positivos.

   Hay que empezar, obviamente, por Leíto Paredes. Tiene que ser más conductor, puede serlo pero por el momento, va entrando en confianza, va calentando el motor. Dos golazos desde afuera, uno a cada palo, fruto de su excelente pegada. Le tienen que servir para sentirse más seguro y también para que sus compañeros vayan creyendo más en él.
   Leíto no fue propiamente un enganche tipo Román sino que por lo general arrancó desde la izquierda pero con la clara idea de aparecer por otros sectores y hacerse el eje de la circulación en ofensiva. Algo se va viendo. Igual, no nos olvidemos que en el primer tiempo, después del gol de ellos, perdimos la brújula. Hasta que llegó el segundo gol de Paredes, pintaba para que volviéramos a ser el Boca de los partidos anteriores porque costaba recuperar y mucho más darle sentido al recorrido de la pelota. Ese segundo gol, antes de terminar el primer tiempo, nos tranquilizó a todos.
   Y algo muy importante de señalar es que el gol llegó como broche de la mejor jugada colectiva del partido, muy bien armada. Buena salida de Pol, atinada combinación con Pichi Erbes, buena descarga de Pichi, buena entrega final de Pol para Paredes. Nada del otro mundo pero hicimos correr la bola entre compañeros en una acción que comenzó abajo y por el lateral izquierdo, se prolongó con pase de derecha a izquierda, continuó con la incursión de Leíto hacia el medio y terminó en la red rival. Logramos que los rivales tuvieran que correr detrás de la pelota y así se fabricaron el tiempo y el espacio para la definición.
   No entendí por qué, después del partido con Estudiantes, Falcioni lo dejó a Pol hasta fuera del banco contra River. Tal vez pensó que el partido le iba a pesar demasiado. La verdad es que menos lo entiendo ahora porque lo puso de nuevo. En tres fechas hizo el recorrido titular-ni suplente-titular. Pol tiene que estar, es la mejor alternativa que tenemos, un jugador que está creciendo, que aporta vitalidad, frescura.
   La verdad, dada la suspensión de Somoza, no me convencía mucho ponerlo a Pichi. Se me ocurría mejor probar con Erviti de cinco o mismo con el Burro Rivero. Pero Pichi jugó bien. Se paró bien. En ese pasaje del primer tiempo en que perdíamos la pelota enseguida, él estuvo siempre donde debía. Por eso fue que si bien los cuervos tuvieron mucho tiempo la pelota, tampoco nos crearon mayores zozobras.
   En esto también hay que señalar a Schiavi. El Flaco está de últimas, él lo sabe, todos los sabemos. Pero sigue siendo el Flaco. Esta vez, mejor protegido (porque Erbes se paró bien y entonces le dejó al Flaco menos campo para cubrir), se hizo firme en el fondo, impuso presencia, peló la chapa, aguantó al equipo en sus peores momentos.
   Y en la mejoría del medio juego no puede dejar de destacarse a Erviti. Sigue corriendo como un condenado y desde aquí ya hemos repetido que tal vez sería mejor que parara un poco, que así pensaría mejor y aportaría más. Pero hay que elogiar que en un equipo al que a lo largo de la campaña se le ha reclamado (y con justeza) mejor actitud, Walter no se borró nunca. Su esfuerzo siempre estuvo y está. Él le dio respaldo a Erbes y desde ese mejor posicionamiento de los volantes, Boca fue (algo) más confiable.
   Y claro, tuvo la frutillita del gol. En el momento en que nos dieron ese tiro libre, lamenté que recién había salido Paredes. Era para que le pegara el pibe, en una de esas sellaba la tricota personal y hubiese sido fantástico. Sin Paredes en la cancha, sin duda que la mejor oportunidad que teníamos era el fierrazo del Tanque Silva. Y nos salió bien, le pegó fuerte y preciso el Tanque, Migliore dio un rebote muy largo y frontal y allí estaba el Flaco para facturar y coronar él también un muy buen partido personal.
   Al fin se decidió Falcioni a sacar a Lucas Viatri, que hacía varios partidos no venía rindiendo y poner a Acosta de entrada. No es que el Laucha haya hecho un muy buen partido, le costó desequilibrar en el mano a mano, que es lo que necesitamos de él, lo que tiene que aportar un delantero externo. Pero al menos estuvo, abrió la cancha, se mostró y tuvo decisión para encarar y volver a encarar, aunque perdiera.
   Seguimos teniendo puntos débiles. Del fondo, el único que rindió fue el Flaco. Albín tiene que hacerse más fuerte en la contención. Por sus características, lo mejor que tiene es la salida pero de todas maneras, tiene que ser más firme cuando marca. Clemente, que en el segundo tiempo salió por lesión, sigue descarrilado, compromete la pelota permanentemente, cuando es salida no prospera. Y pareciera como si las inseguridades de Clemente lo estuvieran arrastrando a Burdisso, que no es el de las primeras fechas. De un muy al rechazo suyo, apresurado, surgió la jugada del gol de San Lorenzo. En el segundo tiempo Nico Colazo volvió a pararse como lateral, que no es lo suyo pero no fracasó. Lo ayudó el hecho de que ellos no tuvieran ni la menor idea de cómo atacar.
   La ilusión es que, a partir de estos resultados (el milagro contra River y la siempre muy feliz circunstancia de acostar a los cuervos) nos serenemos todos, nos fortalezcamos y encaremos la recta final con mejores perspectivas. A Newell’s lo tenemos a cinco y tenemos que jugar con ellos. A Vélez lo tenemos a cuatro y tenemos que jugar con ellos. Estamos a tiro. Mientras tanto, vamos a ver si el miércoles nos tomamos una copita con los Grondona’s Boys. No estaría nada mal.



No hay comentarios:

Publicar un comentario