domingo, 3 de enero de 2016

TEMAS COLATERALES

 Monzón, justo cuando quería engranar, se fue. Vino Silva. Interesante. Un zurdo que pasa bien y le pega muy bien. Admito que no tengo registro de cómo marca pero en principio, lo veo con buenos ojos. Nico Colazo parece que pidió, en lo posible, no jugar de 3 y tiene sus razones. Nos sacó de un apuro, quedó por mucho tiempo en esa posición, pagó por deficiencias estructurales, no de él y al final quedó muy expuesto, pasó al banco. Zárate volvió de Mendoza pero ya le dijeron que mejor piense en otros rumbos. Lo que no se entiende bien es que, después de Silva, todavía se tenga en carpeta a otro 3.
Del otro lado, Peruzzi es el 4. No quiero creer que haya dudas. Fuenzalida (que no es 4 pero lo ponían de 4) se fue, Marín parece no tener futuro y llega Jara. Que en realidad no es 4 de origen pero lo traen, se supone, para jugar de 4. ¿Era necesario quemar una de las inversiones posibles en un jugador que, uno imagina, va a arrancar corriendo de atrás?
En la pretemporada están Molina y Silva Torrejón. Dos volantes devenidos laterales (derecho e izquierdo respectivamente), lo que parece ser una moda en los últimos tiempos. Lo que pasa es que cuando los chicos llegan al club, todos quieren jugar de 10, nadie quiere ser 3 ó 4 pero después, claro, las cosas se van decantando. Silva Torrejón, en especial, pinta lindo. Fue una de las promociones del Flaco Schiavi en reserva. Desplazó a pibes que tenia delante, como Padilla y Zaragoza. Un 4 que me gusta es el Colo Ferreyra pero parece que al Vasco y a Markic (el que más le habla al oído) no tanto.
Vamos a ver cómo sale todo pero la verdad, no es buen síntoma que estemos tan ocupados en laterales. Siempre he sido de la idea de que la guita, que nunca sobra, hay que ponerla en los delanteros, arquero, centrales, un 5 o un 10. La columna vertebral, que le dicen. Otra cosa es si se le apunta a un crack como Silvio Marzolini o el Negro Ibarra. Pero cuando no se trate de uno así, excepcional, que marque diferencias en serio, ponerse en gastos por jugadores complementarios en posiciones complementarias no es lo natural. Suelo preguntarme, en estos casos, para qué carajo se sostiene toda la estructura de divisiones inferiores si llegada la oportunidad no se puede sacar de ahí un jugador lo suficientemente confiable para que rinda como acompañante.

Ah, bienvenidos Silva y Jara. Que nos vaya bien a todos.          

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