Pasó lo que tenía que pasar, todos la veíamos venir. Boca fue lo que razonablemente tenía que ser, un equipo anárquico, sin brújula, sin conducción, sin firmeza, sin respuestas individuales ni estructura que lo sostuviera, desmoronado a las primeras contrariedades.
De entrada se veía que Cauteruccio, revoloteando, los sacaba de caja a Schiavi y Caruzzo, los desacomodaba, los hacía dudar. El primer gol de Quilmes provino de una salida apresurada de Caruzzo, se generó un rebote y Cauteruccio facturó.
Cuando a los 17 minutos nos quedamos con diez, ya era como para irse ahí mismo, no había manera de remontarlo. Un exabrupto del Tanque Silva, tiene muchos años de fútbol. A veces se reacciona mal, es humano pero hay que ser más vivo. El foul de Romero fue fuerte pero si cada vez que le van a ir mal va a reaccionar con una patada en el pecho, directamente no va a poder jugar.
En tren de buscarle alguna disculpa, digamos que es comprensible que los jugadores de Boca hayan estado mal, alterados, fastidiosos por la semana que les tocó vivir y 0-1 desde tan temprano. Ahora, en el caso del Tanque, lo cierto es que, más allá de algún chispazo, los seis meses que lleva en el club son, globalmente, una decepción. Encima había hecho días atrás declaraciones desafortunadas. Si él considera que lo que nos pasó en la final de la Libertadores y el final del Clausura no es un fracaso, está en su derecho pero mejor que no lo diga. Que sea político. Él sabe que los hinchas lo sentimos como un fracaso.
El esquema con que salió a jugar Boca fue raro. Porque no jugó con dos nueves, como cabía suponerlo sino que Viatri se tiró atrás y a los costados, alternándose no con Silva sino con Chávez. Sin Silva, ya todo fue un caos. Viatri apareció más arriba con mayor frecuencia pero no había referencia fija en el área.
Igual, las pocas posibilidades de Boca aparecieron de algunos centros y de algún remate desde afuera, como los dos de Clemente (uno en cada tiempo). La defensa de ellos tampoco estaba para grandes cosas pero Boca no presionó, no pudo presionar lo suficiente.
Justo cuando entró Gaona, llegó el segundo gol de ellos. La defensa totalmente desarmada, descompensada. Caneo la armó por izquierda, la cruzó al otro lado y con Garnier no llegaba nadie. La última línea estaba volcada a la derecha y no bajó ningún volante (dónde andaría Erviti) acompañando la llegada de un rival.
Una lástima que ahí ya hubiese quedado el partido definido porque el Paragua algo hizo. Se movió, buscó por los dos costados, encargó. Lo mismo puede decirse de Jopito Álvarez, que entró un rato más tarde.
Una idea interesante pudo haber sido, cuando entró Gaona, sacar a uno del fondo y no a Ledesma. Se iba a quedar más expuesto pero se estaba perdiendo y, en teoría, por acumulación de jugadores en ataque se podía contar con mayores posibilidades.
Igual, planteada como estaba la situación, a Boca no lo podía salvar nadie. Las cartas estaban echadas desde mucho antes de comenzar el partido. En la cancha de Quilmes, detrás de los pupitres de la prensa, está el palco de los dirigentes visitantes así que me entretuve mirándolos. ¡Las caripelas!...
En el tercero la volvió a armar bien Caneo y le quedó el rebote a Cauteruccio, que se jugó el partido de su vida. El rechazo de Ustari tras el tiro de Caneo quedó medio cortina pero en general, anduvo bien Ustari. Mal momento para un debut pero saco algunas buenas pelotas, estuvo bastante seguro y sólo podría reprochársele que no la haya mandado más lejos, ya que no pudo retenerla, antes del tercero.
¡Cómo creció Caneo! La gente de Quilmes lo adora. Es patrón de equipo, el que manda. Un pibe que pudo haber estado para más en Boca pero en algún momento le faltó vigor para el despegue definitivo, se quedó. Igual, con nosotros jugaba casi siempre por la izquierda. Ahora es enganche muy definido.
Lo que viene es Racing, Copa Argentina, San Juan. Esos están siempre servidos para el cachetazo. Si perdemos una final con Racing va a ser la pauta definitiva de que el futuro inmediato será un calvario. Ganémosles, por favor, aunque sea por camiseteo. A propósito, demasiado oscuro el azul de la camiseta nueva, parece negro. ¿Será una alegoría? No me piace, entre tantas otras cosas de esta actualidad.
domingo, 5 de agosto de 2012
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