jueves, 16 de agosto de 2012

PAREMOS DE CAER EN HONDURAS

La verdad, temía algo peor, mucho peor. Cuando supe que habíamos perdido 2 a 0 experimenté una sensación de alivio. Y bue… Resultado normal. Dos goles no es papelón.


Por cómo se dieron todas las circunstancias en torno de este partido con Honduras, la exposición era máxima así que nos salió barata. No siempre vamos a tener tanta suerte. No siempre tuvimos tanta suerte.

No se me borraron aquellos nueve goles que nos comimos con Barcelona en 1984, en medio de una gira caótica, maratónica y estúpida por Europa y América del Norte. Catástrofe que más allá de la vergüenza deportiva, significó que Boca quedara borrado por varios años de las agendas de los que organizan giras por Europa.

Por 400 mil dólares se manda a un equipo “alternativo” a poner la cara en Miami. ¿Con qué ánimo, con qué predisposición salen a la cancha esos jugadores? Sabiendo que están ahí porque, por ahora, para los partidos en serio no los tienen. Van a cumplir con un compromiso porque no hay más remedio que cumplirlo. Sin respaldo alguno. Son “El carro del pescado”, como decía Marito Zanabria.

Hay signos, síntomas que no pueden pasarse por alto, que tienen que ser tomados en cuenta. El partido, en principio, iba a ser con América de Cali y lo cambiaron por el camino. Dos días antes estuvo a punto de suspenderse porque no se vendían entradas. El estadio tiene capacidad para 75 mil personas y había menos de cinco mil. Ningún canal de televisión argentino se molestó en comprar los derechos de un partido de Boca en el exterior. El que no hubiese TV pudo haber despertado el interés de alguna radio pero tampoco. Y según supe, en la cancha no había ni una sola cámara.

Burdisso juega el primer tiempo, sale corriendo desde el estadio al aeropuerto y esta mañana ya estaba en Casa Amarilla porque -imprevistamente- se lo va a necesitar el sábado contra All Boys. ¿Este es el Boca Primer Mundo Siglo XXI que nos quieren vender?

A Angelici se lo vio muy sonriente y muy bien acompañado en las fotos de promoción de lo que pomposa y faroleramente se dio en llamar “El Lanzamiento de la Marca Boca en Estados Unidos”. Precisemos. El “lanzamiento” se hace para la sarta de turros, hijos de turros y nietos de turros que Fidel echó de Cuba más el resto de latinos desarraigados que infestan Miami. Es decir, una parte ínfima y marginal de los Estados Unidos. Jamás podría tener mayor alcance. ¿Qué puede significarle eso al club, institucionalmente?

Lo peor es que no se trata de una excepción. Se inscribe en el mismo marco del reciente y penoso yiro por Colombia y Venezuela. Ya venimos pagando facturas por estas irracionalidades. Facturas que no se compensan con 400 mil dólares. Y si seguimos cayendo en estas “honduras”, vamos a pagar más caro.



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