lunes, 13 de agosto de 2012

DOS TIROS PARA UN TIGRE

Camiseta blanca con una cruz negra, pantalones amarillos y medias blancas. ¿Y estos quiénes son? Durante gran parte del partido con Tigre, Boca paseó por la cancha la misma ausencia de identidad y pertenencia que sugería su atuendo (estos modernismos me tienen repodrido). Dos certeros remates, de Pochi Chávez y Luquitas Viatri, definieron para bien, por suerte. Matamos un Tigre de dos tiros.


Una vez más, entró el Gordo Sánchez Miño y sacudió la modorra. Él, con su movilidad, con su vitalidad, revolvió los papeles. En la jugada del gol, la abrió para Nico Blandi que, tal como es él, no había aparecido mucho en el juego. La tocó para atrás Nico, hubo un desvío y Pochi le pegó muy bien, sin demoras, de zurda, abajo y bien cruzado.

Salvó la ropa, Pochi, con ese gol fundamental. No adquiere la estatura necesaria. No conduce. Se mueve mucho, la pide, quiere pero vamos a necesitar más de él. Más imaginación, más agudeza conceptual, más desequilibrio individual.

El de Lucas fue un golazo. Lo dejaron, Tigre achicó mal o mejor dicho no achicó. Además, Javi García estaba muy tapado pero al margen de esas consideraciones, Lucas ya tenía decidido qué hacer cuando le llegó la pelota y la puso como con la mano.

Fue el mejor, Lucas. En el primer tiempo, el único riesgo concreto para Tigre había sido ese sorpresivo tiro de él, desde afuera, en que Javi dio rebote largo y casi llega Blandi. Viatri le pega en cuanto puede pero además, sale y juega. Ante las indefiniciones de Pochi, suele ser él quien arma, quien circula. Está llegando a un muy buen nivel.

En el primer tiempo, salvo ese tiro de Lucas, Boca no había producido absolutamente nada. Tigre casi nos emboca muy pronto con ese tiro de Pérez García que Ustari mandó al córner. Gran atajada de Ustari, determinante. Anda bien, es una incorporación muy valiosa, da tranquilidad. Al final tuvo otra difícil, ese tiro de Carrasco desde la izquierda. Está muy firme en los centros, tipo El Tano Roma.

En cuando al rendimiento general, lo más alentador es que anduvo bien la defensa. Mejoró mucho Caruzzo. Metió un par de cruces por detrás de Clemente muy oportunos y es para destacarlo porque llegó justo. Hay otras veces en que Caruzzo llega mal y repite infracciones, nos ha costado mucho más de una vez pero esta vez, no.

Los mayores problemas, los únicos, estuvieron por el flanco derecho. Al Apu Sosa, en el segundo tiempo, le metieron algunos desbordes, Maggiolo y Leone. Había empezado bien pero después decayó.

¿No fue mucho riesgo que el Flaco Schiavi se quedara hasta el final? Cierto que él no quería irse por nada pero se tocaba a cada rato los aductores izquierdos. Se ve que estaba al límite. No vaya a ser que lo paguemos en los próximos días.

Globalmente, lo de Boca fue bastante inexpresivo. Se resolvió con dos golpes individuales y nada más. Lo de Pochi ya se remarcó pero tiene que haber más generación colectiva en el medio. Somoza se acomodó en el segundo tiempo pero Pablito Ledesma no está ni por lejos como en el campeonato pasado y Erviti se esfuerza, corre mucho pero le está faltando claridad. Por eso se nota tanto la diferencia cuando entra Sánchez Miño. Pasó en San Juan y también ayer.

“Román, no te trataron de diez”, se leía en una bandera que pusieron a un costadito. Según me batieron, había otras banderas y mandaron a llos buches de la seguridad a sacarlas temprano. Terminó el primer tiempo 0-0 y de la platea baja que da a las vías salió el canto al que fueron sumándose otros sectores: “Ri-queeeeel-me… Ri-queeel-me”… Va a pasar muchas veces, por mucho tiempo. Cada vez que el equipo no convenza, resurgirá. Los que salgan a la cancha van a tener que acostumbrarse, absorber esa presión extra, jugar con esa mochila puesta.

A Falcioni le atribuyen un gestito que volví a ver esta mañana por televisión y no queda claro qué fue. No tiene mayor importancia pero tiene que tener cuidado. Lo van a estar mirando de todos lados y le van a tirar la lengua. Sus declaraciones, después del partido, fueron atinadas: elogió a Román y evitó cualquier expresión que pudiera dar pasto a las fieras. Prudente, sensato.

Por invitación del gerente de Prensa, Maxi Nobili, vi con varios colegas el partido desde uno de los palcos vip nuevos. Son lujosos, a todo trapo pero no me gusta ver fútbol a ras del piso. Me gusta más desde arriba, tener panorama, ver las rayas. Con la guita que van a costar esos nuevos palcos, da como para pensar que sigue avanzando la cultura de la estupidez. Porque desde allí se captan algunos detalles pero irremisiblemente, se pierde visión general del juego. Es la misma cultura por la cual en la televisión se pierden muchos minutos enfocando las caras de los técnicos y no se ve el partido. Se ve que hay mucha gente a la que le gusta ver las caras de los técnicos más que el partido.

La última vez que recuerdo haber estado en ese lugar de La Bombonera, en aquellas plateas viejas a las que llamábamos “el gallinero”, fue en 1982, en un partido con Huracán, primera fecha del Nacional. Yo hacía noteo para Crónica y me mandaron ahí. Otro recuerdo que tengo de esa zona es que una vez el Gordo Secchi, periodista y bostero fallecido hace pocos días, le tiró café a un linesman (en ese entonces no eran “árbitros asistentes”).

La semana, antes del partido con All Boys y del debut en la Sudamericana con Independiente, presenta una excursión a Miami… Será buena la guita pero hace muy pocos días tuvimos una experiencia nefasta con estos viajecitos inopinados. Van suplentes pero indefectiblemente, son los que van a tener que estar en el banco contra All Boys. Porque acá quedaron disponibles nada más que doce jugadores (los once que van a empezar con el regreso del Tanque Silva más Sánchez Miño). Y los que viajan van a estar de vuelta recién el viernes. Y soy ateo pero por las dudas, crucemos los dedos para que no se atrase ningún avión…



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