lunes, 10 de septiembre de 2012

ESCUCHALO A ALBÍN, FALCIONI

Al uruguayo Albín le preguntaron después del partido si estaba conforme y la respuesta fue: “No, Boca te exige ganar y no supimos hacerlo”. Así se declara, Falcioni. Eso es lo que uno quiere oír después de otro partido insatisfactorio, aunque es verdad que podría haberse ganado. Debió haberse ganado.


Sigue ganando puntos, Albín. Él viene de Peñarol, que es grande y parece saber de lo que se trata. Jugó bien, Albín. Cierto es que en el primer tiempo hubo problemas con las pelotas que metían a sus espaldas para Barrera y que desnudaban la lentitud del Flaco Schiavi pero se trató de un problema posicional, no individual del uruguayo.

Lo bueno es lo que mete el uruguayo, que gana permanentemente pelotas divididas y la decisión que tiene para ir al ataque. No va por ir, va con sentido claro de lo que puede generar. Esa jugada del segundo tiempo que terminó con el tiro de Erviti en el palo fue la mejor demostración.

Si uno compara estos noventa minutos en la canchita de mierda de Argentinos con los del domingo anterior, con Rafaela, esto fue mejor pero aquella vez ganamos y ésta, no. Boca tuvo deficiencias de armado en el primer tiempo, en particular durante los últimos veinte de esa etapa, que lo condenaron a perder la bola con rapidez y a tener que retroceder. Lo más alentador fue que desde el comienzo del segundo tiempo, antes de que ellos se quedaran con diez, la tendencia se había revertido.

Se quedaron con diez, porque el tontito de Placente le metió un golpe a Albín, ellos recularon, nosotros subimos pero no hubo claridad. Volvió a faltar conducción. Pochi Chávez, ya, corresponde que salga del equipo.

Los delanteros volvieron a quedar a contramano del juego durante gran parte del partido pero esta vez fue más rescatable lo de Silva que lo de Viatri. El uruguayo siempre pelea, aunque la verdad es que la mayor parte de las veces juega menos de lo exigible. Esta vez, con su vocación para la lucha libre, ganó un penal. Un buen momento porque si pasaban muchos minutos sin que empatáramos, cada vez iba a ser peor.

Visto el desenlace, hay que decir que Pablito Ledesma pateó bien el penal pero cuando la pelota empezó a levantarse no se sabía si entraba o no. El viaje de la bola hacia el arco fue una fracción de segundo horrible. Fue uno de los que se superó, Pablo. Mejor que en los últimos partidos, más metido. Queremos más de él pero es importante que haya detenido la caída, vamos a ver si vuelve a crecer.

Parece como si Boca, atento a las medidas reducidas de la cancha, hubiera salido con la clara intención de tirar la pelota para arriba e ir a cargar. Los centrales la dividieron constantemente. Es una fórmula legítima pero hay que tener alternativas, no repetirse. ¿O será que a nadie se le caía otra idea? En los bochazos, en principio, tiene ventaja el defensor, que espera de frente y lo único que tiene que hacer es sacarla para cualquier parte. El que intenta atacar tiene que controlarla para seguir.

Lo de Somoza en el gol de ellos es imperdonable. No se puede arriesgar una pelota en ese lugar de la cancha en las circunstancias en que él lo hizo, con mucho espacio a sus espaldas. Capurro se la robó y tuvo tiempo más que suficiente para sacar el remate bajo al que no llegó Ustari. Menos mal -se repite el concepto- que el penal y el empate no tardaron en llegar. Está jugando mal, Somoza y todo el equipo lo resiente.

Ah, Sabella acaba de convocar a Somoza para los dos partidos con Brasil y citó también a otros cinco jugadores de Boca. Ustari, Clemente, Sánchez Miño, Chávez, Viatri... ¡Eh! Es el equipo al que más jugadores le saca. La reputísima madre que te parió, Sabella.

Cuando Falcioni lo metió a Gaona Lugo por Chávez fue un buen intento. Pochi estaba para salir y el Paragua era el único delantero por afuera que tenía a mano. Pero en concreto, el Paragua apenas aportó un par de centro medio bartoleros, que no tuvieron consecuencias y siguió faltando conducción, porque Viatri, al que todo el tiempo se lo vio como fastidiado, desalentado quizá, no generó mejor circulación de pelota.

Otra movida interesante fue el ingreso de Nico Colazo y el paso de Erviti a la posición de volante central. Sobre todo porque Nico sí sacudió la modorra con sus insinuaciones por la izquierda. Con él levantó el Gordo Sánchez Miño. Los dos zurditos armaron un buen tándem y esa acción en que tocaron el uno para el otro de ida y de vuelta fue lo más vistoso e imaginativo de Boca en el partido.

Lástima que Nico haya tenido el triunfo en su pie izquierdo, en el minuto 89, y no haya sido. No la hizo mal, buscó el primer palo porque vio que el arquero se acostaba para el otro lado pero ganó Ojeda con el pie, fue más que nada acierto del arquero.

Pasó otra fecha en su mayor parte y, antes de que juegue Godoy Cruz, seguimos primeros solos. Si esta tarde nos da una mano el Melli, así seguiremos. Igual, más lindo hubiese sido que ganara Newell’s. Ese fue un partido de toma y daca pero ahí se hubiese necesitado un Román, los dos equipos jugaron frenéticamente, no la paraba nadie. Cuando hicieron el tercer gol los que te jedi, saqué a pasear al perro. Cuando volví, habían terminado 3 a 3. Y bueh…

Más allá de la posición de privilegio, hay que jugar mejor. Hay que buscar otra cosa. Ojalá la vuelta de Lautaro Acosta, que parece que va a estar con Independiente, nos lave la cara. De Pochi ya se opinó pero no me convence que Viatri juegue más atrás. Puede ser solución para una eventualidad, como ya lo ha sido alguna vez pero como fórmula permanente no la veo. Tal vez con cuatro volantes en línea encontremos más prolijidad y consistencia. Hay que tener a Leíto Paredes a tiro para seguir dándole minutos, no olvidarse de Jopito Álvarez y no descartar a Pochi pero sí, por ahora, sacarlo de los once. Lo que está claro es que hay que buscar otra cosa porque la suerte alguna vez se termina. ¿Quién fue que lo dijo?...

Mención para Loustau. Nos venía cagando duro y parejo pero esta vez nos dio un penal que fue pero que muchas veces no se cobra y después no dudo cuando lo tuvo que echar a Placente. Los estúpidos de los plateístas de Argentinos, a los que tenía delante, lo reputearon todo el tiempo pero sólo por eso, porque son estúpidos. Arbitró bien.

Mención, también, para el técnico rival, quien calificó al penal de “inexistente”. Uno se siente tentado de señalar que el “inexistente” es él pero no, Leo. Existís. Esa es la cagada.





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