Toda
de Vergini. Primero, como consecuencia de un mal rechazo de él nos
empataron. Después, fue el único que falló en la definición por
penales (penal que pega en el travesaño, señores, es penal mal
pateado). Así se escapó un partido que Boca tendría que haber
ganado.
En
un desarrollo sin mayores matices, de tono bien amistoso salvo el
entrevero del segundo tiempo más alguna patadita suelta, Boca fue el
que llegó mejor, siempre, al principio y al final. Sin que esto
signifique que haya jugado satisfactoriamente. Porque de haber sido
así, lo tendría que haber liqidado (tuvo todo para eso) y por otra
parte, porque hay una deuda de juego. Hay buena salida a través de
Gago y a veces a través de Pablo Pérez, hay verticalidad, aunque
discontinua, con Pavón y también con Centurión, hay presencia en
el área por Bou pero la elaboración no siempre es correcta. Falta
el eslabón entre la partida de Gago y la aceleración final. Un
Román o incluso un Carlitos, para que se entienda.
Con
todo, el principal problema no es ese. Es la poca confianza que
inspiran los centrales. Ahora les tocó el turno a Vergini-Magallán
y aunque nos encontramos con un rival limitado que en ningún momento
tuvo control del juego, que casi siempre perdió la partida en la
mitad de la cancha, las muestras de debilidad cada vez que nos
atacaron (muy pocas) fueron ostensibles.
Boca
tendría que haberlo ganado en el primer tiempo. Fue cuando mejor
jugó y llegó. De entrada, un buen encuentro de Centurión con Pavón
terminó con un centro rastrero de Cristian, apareció Bou para
definir y la bola terminó en corner, salió al lado de un palo. Como
con River en Mar del Plata, la agresividad de Pavón por las bandas,
más por la derecha, iba a darnos las mejores alternativas. Volvió a
jugar Bou desde el principio y ratificó que está bien, peligroso,
afilado.
A
lo largo de los 45 iniciales íbamos a sumar unas cuantas llegadas
como para justificar plenamente una diferencia. Uno de Pavón por
arriba, uno que le sacó el arquero Cota a Pablo Pérez, una corrida
de Pavón por la izquierda que terminó con remate débil de Zuqui
(tuvo su oportunidad y la dejó pasar), controlado por el arquero,
una contra manejada por Bou que terminó Centurión otra vez sin la
suficiente potencia y una en el final, de Pablo Pérez, desde aufera,
pegadita al palo derecho (dieron corner, no se vio que la tocara
nadie).
De
ellos, una sola neta. Una en que nos apareció Pulido por el lado de
Silva, le ganó el fondo a Magallán, sacó el centro de la muerte y
Zaldívar, delante del arco, la tiró afuera. Una sola pero fue casi
la única que intentaron y casi facturan.
Para
el segundo tiempo Guillermo lo mandó a Barrios por Centurión y era
de imaginar que el colombiano se iba a parar de 5 y Gago iba a ir a
un costado pero no, Fernando se quedó donde estaba. Señal
inequívoca: el cuerpo técnico tiene decidido que Fernando juegue
ahí, que sea el bastonero parado en el medio. Está bien, puede
funcionar a condición de que los que estén a sus flancos hagan bien
el ida y vuelta. Pablo ya ha demostrado que puede. Centurión es otra
cosa, tiene más vocación de delantero, nos deja rengos cuando hay
que retroceder. Barrios, que tuvo sus 45 minutos para mostrarse, es
más 5 que otra cosa. Apareció una vez en el área rival pero le va
a costar acompañar en ataque. Vamos a ver si Bentancur, cuando
vuelva, se termina de acomodar, de soltar.
El
segundo tiempo fue más trabado en el medio pero igual, llegaba mejor
Boca. En los primeros 10, una de Pavón por la izquierda terminó con
remate desviado y un tiro libre del propio Cristian lo sacó el
arquero al corner (dieron saque de arco).
No
faltó una escaramuza que terminó siendo graciosa. Pablo Pérez le
hizo a Hernández una infracción común, Hernández reaccionó como
un resorte y le pegó a Pablo desde atrás, sin la pelota en juego,
en las narices del árbitro. Y éste, automáticamente, peló
amarilla. ¿Agresión sin pelota en juego, en México, es amarilla?
Parece que sí. En fin, no pasó nada, se amontonaron los jugadores,
se dijeron algunas cosas, se movieron algunas manos y listo, se
calmaron y siguieron jugando.
Antes
del gol nuestro, ellos tuvieron una clara que les regalamos nosotros.
Por esa maldita costumbre de querer salir por abajo sin evaluar que
estén dadas las condiciones. Werner, que es flojito e inseguro con
los pies, se complicó, se enredó, se la terminó dejando a uno de
ellos en un costado. Después la arregló bien, salvó con un
manotazo pero le quedó a Zaldívar, que metió una tijera con Werner
descolocado y menos mal que la mandó por arriba. Veníamos de
regalarle un gol a River, ahora le ofrecimos otro a los mexicanos, no
estamos preparados para comprometer la pelota en zonas de riesgo.
El
gol, a los 22, en segunda jugada después de un corner, nació de una
bocha muy bien puesta por Gago, cuando los defensores salían y una
oportuna aparición de Bou, que quedó frente al arquero y definió
de primera, sin dar tiempo a nada.
Duró
poco porque, en un avance de ellos por la izquierda, la metieron en
el área, Vergini rechazó apurado, corto y mal, se la dio a uno de
ellos, Pulido, que se acomodó y sacó un remate abajo, bien contra
el palo derecho de Werner, que no llegó. Ésa y la anterior de
Zaldívar iban a ser las únicas de ellos en todo el segundo tiempo.
Las dos, obsequios nuestros.
Poco
después, Pereyra llegó tarde y le metió una patada muy peligrosa a
Gago, el pito ni se dio por enterado, no cobró nada. Cada vez que le
pegan a Fernando nos asustamos, hasta que no se levanta no nos
quedamos tranquios pero viene aguantando bien.
Hasta
el final íbamos a tener otras dos. En la primera, corrió Pavón
(que estuvo en casi todas), la cruzó y apareció por el medio Silva
pero se atrtopelló con la pelota, no se pudo acomodar y se la sacó
el arquero, Cota, que al final fue de lo mejor de ellos. No es la
primera vez que Silva llega bien y por sorpresa a zona de definición
pero después no define. En la segunda, apareció en el área rival
Gino Peruzzi (única vez en todo el partido), metió centro bajo y no
la pudo empalmar Bou, delante del arco. Después, los penales. Ellos
acertaron los cinco (Werner estuvo cerca dos veces). Vergini reventó
el suyo contra el travesaño, el arquero había ido para el otro
lado. Es grande, el arco, 7.32 por 2.44... A otra cosa.
Queda
para mi anecdotario personal lo que me costó poder anotarme y ver el
partido por el “streaming” (creo que se escribe así) en Chivas
TV. Tres días estuve dando vueltas. La informática y yo nos
llevamos a las patadas, no nos queremos nada. Hablé dos veces con
Boca, con atención al socio y nadie sabía explicarme nada. Apelé a
un par de compañeros y tampoco, más allá de mis limitaciones se ve
que no era tan fácil. Me salvó una operadora mexicana, Liliana, muy
amable y paciente, amorosa, con la que me puse a chatear (primera vez
en mi vida que chateo, las cosas que logra Boca). Ella me tomó todos
los datos y me registró. Espero que me descuenten el dólar que, se
supone, les tienen que descontar a los socios de Boca.
EL
BOLETÍN: WERNER 5, PERUZZI 5, VERGINI 3, MAGALLÁN 4, SILVA 5, PABLO
PÉREZ 6, GAGO 6, ZUQUI 4, PAVÓN 6, BOU 6, CENTURIÓN 5 (FI),
BARRIOS 4, SOLÍS NC.
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