viernes, 3 de febrero de 2017

¡AY, VERGINI!

Toda de Vergini. Primero, como consecuencia de un mal rechazo de él nos empataron. Después, fue el único que falló en la definición por penales (penal que pega en el travesaño, señores, es penal mal pateado). Así se escapó un partido que Boca tendría que haber ganado.
En un desarrollo sin mayores matices, de tono bien amistoso salvo el entrevero del segundo tiempo más alguna patadita suelta, Boca fue el que llegó mejor, siempre, al principio y al final. Sin que esto signifique que haya jugado satisfactoriamente. Porque de haber sido así, lo tendría que haber liqidado (tuvo todo para eso) y por otra parte, porque hay una deuda de juego. Hay buena salida a través de Gago y a veces a través de Pablo Pérez, hay verticalidad, aunque discontinua, con Pavón y también con Centurión, hay presencia en el área por Bou pero la elaboración no siempre es correcta. Falta el eslabón entre la partida de Gago y la aceleración final. Un Román o incluso un Carlitos, para que se entienda.
Con todo, el principal problema no es ese. Es la poca confianza que inspiran los centrales. Ahora les tocó el turno a Vergini-Magallán y aunque nos encontramos con un rival limitado que en ningún momento tuvo control del juego, que casi siempre perdió la partida en la mitad de la cancha, las muestras de debilidad cada vez que nos atacaron (muy pocas) fueron ostensibles.
Boca tendría que haberlo ganado en el primer tiempo. Fue cuando mejor jugó y llegó. De entrada, un buen encuentro de Centurión con Pavón terminó con un centro rastrero de Cristian, apareció Bou para definir y la bola terminó en corner, salió al lado de un palo. Como con River en Mar del Plata, la agresividad de Pavón por las bandas, más por la derecha, iba a darnos las mejores alternativas. Volvió a jugar Bou desde el principio y ratificó que está bien, peligroso, afilado.
A lo largo de los 45 iniciales íbamos a sumar unas cuantas llegadas como para justificar plenamente una diferencia. Uno de Pavón por arriba, uno que le sacó el arquero Cota a Pablo Pérez, una corrida de Pavón por la izquierda que terminó con remate débil de Zuqui (tuvo su oportunidad y la dejó pasar), controlado por el arquero, una contra manejada por Bou que terminó Centurión otra vez sin la suficiente potencia y una en el final, de Pablo Pérez, desde aufera, pegadita al palo derecho (dieron corner, no se vio que la tocara nadie).
De ellos, una sola neta. Una en que nos apareció Pulido por el lado de Silva, le ganó el fondo a Magallán, sacó el centro de la muerte y Zaldívar, delante del arco, la tiró afuera. Una sola pero fue casi la única que intentaron y casi facturan.
Para el segundo tiempo Guillermo lo mandó a Barrios por Centurión y era de imaginar que el colombiano se iba a parar de 5 y Gago iba a ir a un costado pero no, Fernando se quedó donde estaba. Señal inequívoca: el cuerpo técnico tiene decidido que Fernando juegue ahí, que sea el bastonero parado en el medio. Está bien, puede funcionar a condición de que los que estén a sus flancos hagan bien el ida y vuelta. Pablo ya ha demostrado que puede. Centurión es otra cosa, tiene más vocación de delantero, nos deja rengos cuando hay que retroceder. Barrios, que tuvo sus 45 minutos para mostrarse, es más 5 que otra cosa. Apareció una vez en el área rival pero le va a costar acompañar en ataque. Vamos a ver si Bentancur, cuando vuelva, se termina de acomodar, de soltar.
El segundo tiempo fue más trabado en el medio pero igual, llegaba mejor Boca. En los primeros 10, una de Pavón por la izquierda terminó con remate desviado y un tiro libre del propio Cristian lo sacó el arquero al corner (dieron saque de arco).
No faltó una escaramuza que terminó siendo graciosa. Pablo Pérez le hizo a Hernández una infracción común, Hernández reaccionó como un resorte y le pegó a Pablo desde atrás, sin la pelota en juego, en las narices del árbitro. Y éste, automáticamente, peló amarilla. ¿Agresión sin pelota en juego, en México, es amarilla? Parece que sí. En fin, no pasó nada, se amontonaron los jugadores, se dijeron algunas cosas, se movieron algunas manos y listo, se calmaron y siguieron jugando.
Antes del gol nuestro, ellos tuvieron una clara que les regalamos nosotros. Por esa maldita costumbre de querer salir por abajo sin evaluar que estén dadas las condiciones. Werner, que es flojito e inseguro con los pies, se complicó, se enredó, se la terminó dejando a uno de ellos en un costado. Después la arregló bien, salvó con un manotazo pero le quedó a Zaldívar, que metió una tijera con Werner descolocado y menos mal que la mandó por arriba. Veníamos de regalarle un gol a River, ahora le ofrecimos otro a los mexicanos, no estamos preparados para comprometer la pelota en zonas de riesgo.
El gol, a los 22, en segunda jugada después de un corner, nació de una bocha muy bien puesta por Gago, cuando los defensores salían y una oportuna aparición de Bou, que quedó frente al arquero y definió de primera, sin dar tiempo a nada.
Duró poco porque, en un avance de ellos por la izquierda, la metieron en el área, Vergini rechazó apurado, corto y mal, se la dio a uno de ellos, Pulido, que se acomodó y sacó un remate abajo, bien contra el palo derecho de Werner, que no llegó. Ésa y la anterior de Zaldívar iban a ser las únicas de ellos en todo el segundo tiempo. Las dos, obsequios nuestros.
Poco después, Pereyra llegó tarde y le metió una patada muy peligrosa a Gago, el pito ni se dio por enterado, no cobró nada. Cada vez que le pegan a Fernando nos asustamos, hasta que no se levanta no nos quedamos tranquios pero viene aguantando bien.
Hasta el final íbamos a tener otras dos. En la primera, corrió Pavón (que estuvo en casi todas), la cruzó y apareció por el medio Silva pero se atrtopelló con la pelota, no se pudo acomodar y se la sacó el arquero, Cota, que al final fue de lo mejor de ellos. No es la primera vez que Silva llega bien y por sorpresa a zona de definición pero después no define. En la segunda, apareció en el área rival Gino Peruzzi (única vez en todo el partido), metió centro bajo y no la pudo empalmar Bou, delante del arco. Después, los penales. Ellos acertaron los cinco (Werner estuvo cerca dos veces). Vergini reventó el suyo contra el travesaño, el arquero había ido para el otro lado. Es grande, el arco, 7.32 por 2.44... A otra cosa.
Queda para mi anecdotario personal lo que me costó poder anotarme y ver el partido por el “streaming” (creo que se escribe así) en Chivas TV. Tres días estuve dando vueltas. La informática y yo nos llevamos a las patadas, no nos queremos nada. Hablé dos veces con Boca, con atención al socio y nadie sabía explicarme nada. Apelé a un par de compañeros y tampoco, más allá de mis limitaciones se ve que no era tan fácil. Me salvó una operadora mexicana, Liliana, muy amable y paciente, amorosa, con la que me puse a chatear (primera vez en mi vida que chateo, las cosas que logra Boca). Ella me tomó todos los datos y me registró. Espero que me descuenten el dólar que, se supone, les tienen que descontar a los socios de Boca.

EL BOLETÍN: WERNER 5, PERUZZI 5, VERGINI 3, MAGALLÁN 4, SILVA 5, PABLO PÉREZ 6, GAGO 6, ZUQUI 4, PAVÓN 6, BOU 6, CENTURIÓN 5 (FI), BARRIOS 4, SOLÍS NC.
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