Disloque
en Mar del Plata es el nombre de una muy mala película argentina de
los años sesenta, en la que actuaban los de la entonces famosa
Revista Dislocada. No hacía reír a nadie. Como Boca.
¿Cómo
que le picó mal? Picó como cabía preverlo. ¿Cómo que error de
cálculo? Lo que pasó fue que Werner se distrajo con Penco y
descuidó la pelota. No le puede suceder. Mide como dos metros y le
pasó por arriba. Que nos metan un gol sin siquiera patearnos al arco
es un horror.
Iban
nada más que siete minutos y hasta ahí pintaba para noche tranqui,
Boca tenía la pelota y empezaba a buscar. Pero ese gol ridículo
condicionó todo el desarrollo posterior. Boca manejaba la bola hasta
con cierta comodidad pero en el área rival producía muy poco.
Benedetto se alejaba demasiado. A Zuqui lo volvieron a poner de lo
que no es y Pavón sigue sin terminarlas bien.
Que
la mejor aproximación sea un remate levemente desviado de Vergini,
desde afuera, marca a las claras que la cosa no funcionó. Después,
Benedetto armó una bien pero tendría que haber seguido con el pase
profundo a Pavón, que tenía espacio para irse derecho hacia el
arco. Benedetto se tentó con el remate y la mandó a los caños. En
el segundo tiempo iba a tener una y le entró muy débil con zurda.
Muy
rápido, en el segundo tiempo, nos acuestan de nuevo. Nos meten
exactamente el mismo gol que nos metió Mina con River. Cuando se
hace zona en las pelotas paradas suele pasar, con suma frecuencia,
que la bola cae en zona de nadie. Así fue. A Galván lo rodeaban
tres jugadores de Boca pero Galván no era de ninguno. Más cómodo
no podría haber cabeceado.
Cuando
llegó el tercero, ya el desbarajuste era total. Visto con la cámara
de atrás del arco es para poner los pelos de punta. Un retroceso
caótico, corriendo todos detrás de la pelota, sin nadie que pudiera
pararse como correspondía. Aldosivi la jugó de derecha a izquierda
y de izquierda al medio con los jugadores nuestros yendo de un lado
para otro sin cortar. El rechacito de Vergini fue muy forzado, débil
(en realidad no pretendió ser un rechazo sino un corte) pero en
concreto, es la segunda vez en dos partidos que Vergini rechaza la
pelota hacia un rival que llega de frente, en este caso Castro, y la
segunda vez que la jugada termina en gol con absoluta lógica.
Buen
debut de Junior Benítez pero cuando ya el partido estaba
irremisiblemente perdido, por mucho. Con Bou, que entró al mismo
tiempo, le pusieron un poco más de picante al ataque, aunque ya muy
tarde. El gol lo fabricaron entre los dos. Bou la peleó, trabó y
ganó cuando parecía perdida. Junior reaccionó rápido y el remate
le salió muy justo, muy esquinado, sin asunto para el arquero.
Es
buen jugador, Junior, aunque es del caso preguntarse si tenía Boca
que quemar una incorporación para un puesto que no está mal
cubierto. Para jugar de lo que juega Junior están Pavón, Centurión
y Solís. Pero traemos a Junior y lo ponemos a Zuqui. Y Guillermo
dice que no necesita centrales y cada partido es una nueva
demostración de lo contrario. Repetimos la fórmula de México,
Vergini-Magallán y no, no había funcionado en México ni tampoco en
Mar del Plata.
Otra
cosa: a Wilmar Barrios le va a costar acomodarse si lo ponen a un
costado de Gago. Es muy 5. De todos modos, el armado del medio fue de
lo más rescatable. Salida limpia tuvimos, con Gago y con Pablo
Pérez, pero hasta ahí. Dicho sea de paso, el planchazo de Pablo era
de expulsión, aunque no haya querido pegar. Llegó muy mal.
El
panorama, después del viajecito a Mar del Plata, pinta nada
alentador. Es un amistoso, abren el partido con un gol que se ve muy
pocas veces pero lo notorio es que no estamos bien armados, no
estamos fuertes. La lesión de Centurión también cayó en muy mal
momento. No sabemos cómo va a acomodar Guillermo las piezas de mitad
de cancha en adelante. Y defendemos muy, pero muy mal. Por no decir
que no defendemos.
EL
BOLETÍN: WERNER 2, PERUZZI 4, VERGINI 3, MAGALLÁN 4, FABRA 4, PABLO
PÉREZ 4, GAGO 5, BARRIOS 3, ZUQUI 3, BENEDETTO 4, PAVÓN 4 (FI), BOU
5, BENÍTEZ 6, SEBASTIÁN PÉREZ NC.
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