Partido raro. Porque la imagen
dejada por Boca es, digamos, buena, promisoria, esperanzadora. Y sin embargo,
le ganamos a un equipo del ascenso por un solo gol, de última. Y encima, con un
gol en off side.
La idea va queriendo. Bien la
presión para recuperar arriba, buena circulación, bola por abajo, cancha ancha.
La base de sustentación es el doble cinco, Pérez y Bentancur se llevan bien con
la pelota y de ahí parte una buena elaboración. Ya se apuntó desde aquí que en
algún momento puede faltarnos consistencia y por otra parte, el gol de ellos,
el que nos complicó un partido impensado, nace de una bocha que Pablo y Benta
comprometen en un lugar donde la bocha no debe ser comprometida.
Controlamos el primer tiempo de
punta a punta. Se jugó casi todo el tiempo en terreno de ellos. Se buscó por
diferentes caminos. El déficit es que, para tan sostenido control, no hubo
tanta aproximación al gol, el arquero de ellos no tuvo que disfrazarse de
Batman ni mucho menos. Y se fueron los 45 minutos con un solo gol de
diferencia. Cierto es que nos cepillaron otro, mal, en el de Bentancur no se
supo que cobraron, off side no era, mano tampoco.
El gol, que llegó en tiempo y
forma, como para que no perdiéramos la tranquilidad, fue muy bueno por dos. Primero,
porque les metimos la pelota en el área, la sostuvimos, la perdimos e
insistimos. Íbamos a terminar metiéndola de segunda. Estupendo centro de Fabra,
con rosca a favor del que llega, implacable cabezazo de Benedetto, inapelable.
Las pasadas de Fabra van
convirtiéndose en un arma ofensiva fundamental. El Negro va y va y pasa y
llega. Y encima mete esos centros mortales. Por el otro lado, jugó un buen
primer tiempo Peruzzi, que viene afirmándose, ya había andado bien con San
Lorenzo.
Benedetto volvió a moverse muy
bien en la jugada. Salió para abrir espacios y después volvió a entrar, para
convertir. Jugó mejor, tuvo más peso que con San Lorenzo. Falta que los volantes
se encuentren mejor con él, cuando sale y cuando vuelve a entrar.
En el primer tiempo no habíamos
tenido noticias de Pavón pero empezó a hacerse ver en el segundo tiempo. Ahora
va preferentemente por izquierda y cuando se enchufa, tiene la misma
verticalidad que venía mostrando en la derecha. Está afiladísimo, si le dura va
a ser una pieza clave, ya viene siéndolo.
Más allá de Pavón, en el
segundo tiempo se había bajado el ritmo. Ya no había tanta posesión. Es
aceptable, en noventa minutos hay que sacar el pie del acelerador en algún
momento. De cualquier manera, no nos hacían ni cosquillas. Jugábamos más atrás
pero Santamarina no veía el arco ni de lejos. Me viene gustando Vergini. Todavía
no lo han exigido pero tiene presencia, se lo ve siempre bien paradito,
haciendo los movimientos justos.
De la nada, nos meten ese gol. Ese
Michel ya nos había dado un dolor de cabeza hace cuatro años, menos mal que
jugamos pocas veces contra estos. Ya se dijo, ahí se movieron mal Pérez y
Bentancur. Pablo pudo haberla sacado larga pero prefirió tirarle un piedrazo
corto a Benta, que tampoco se la sacó en encima, como era lo más aconsejable,
sino que pretendió controlarla. El remate de Michel fue espléndido, la pelota
subió y bajó en parábola perfecta, para caer por detrás de Sara. ¿Estaba parado
donde debía, Sara? ¿O estaba demasiado adelantado? No, nada que ver, pobre
Guillermo. Precisamente, una de las razones por las cuales Guillermo le dio
salida a Orion es porque Agustín es un arquero de los palos, unas cuantas veces
dejamos constancia desde aquí de que estaba tres metros más atrás de donde debía.
Para lo que quiere Guillermo, es vital que el arquero forme un bloque con el
resto del equipo, que no queda demasiado separado de la última línea, como la última
línea de los volantes y los volantes de los de arriba. Sara estaba donde debía,
la definición fue todo mérito de Michel.
Nos quedaban menos de quince
minutos para no ir a los penales, lo bueno es que el equipo se revolvió al
instante, fue a morder arriba otra vez y encontró el gol rápido. Buena
asistencia de Benedetto, que defiende muy bien la pelota con todo el cuerpo y que
en definitiva fue partícipe de los dos goles. Sin mácula la definición de Pavón
que no hesitó y lo dejó al arquero sin asunto. Estaba adelantado, se lo comió
el lineman, tenía un jugador de Santamarina muy cerca suyo que debe haberle
quitado perspectiva.
Los tandilenses no habían
llegado nunca antes y no llegaron nunca después. Lo dicho, es insólito que en
un partido así planteado hayamos estado tan cerca de no ganar. No tiene que
pasarnos, hay que liquidar antes. Tendría que haber habido, mínimo, dos goles
de distancia. Pudo haber sido, si Trucco cobraba el penal que le hicieron a
Carlitos, lo empujaron desde atrás delante del arco, era penal o gol. Y a propósito
de Carlitos…
No es que juegue mal, juega
hasta bastante bien. Pero no hace la diferencia como tiene que hacerlo un crack
reconocido, como él. Es uno más. Así, no es Carlitos. Ahora juega en el lugar
de la cancha que quiere. Seguimos esperándolo, lo necesitamos. Toca y va a
buscar pero no desequilibra adentro, se diluye lejos del área.
En fin, no se sabe cuando
empieza el campeonato, tenemos en la mira a Lanús por dos veces y estamos bien,
por lo menos en buen camino. Tendríamos que estar mejor. Hay que crear
oportunidades de gol y definirlas. Y que Carlitos vuelva de una vez, que sea Tevez en serio.
EL BOLETÍN: SARA 5, PERUZZI 6, VERGINI 6,
INSAURRALDE 5, FABRA 7, PÉREZ 6, BENTANCUR 6, ZUQUI 5, TEVEZ 5, PAVÓN 7,
BENEDETTO 8 (FI), CARRIZO 6, JARA NC.
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