domingo, 28 de enero de 2018

VOLVIÓ EL CAMPEÓN


Volvió el fútbol por los bifes y volvió el Boca que queremos ver. El que no habíamos visto en los amistosos, por lo que nos habíamos quedado contrariados y preocupados. Fue un muy buen Boca el que estrenó La Bombonera por este año, le ganó sin dejar dudas a Colón y afirmó el liderazgo en el campeonato. El nuevo regreso de Tevez lo tuvo a Carlitos en un buen nivel, promisorio, aunque el punto más alto desde lo individual fue Nahitan Nández, estupenda producción coronada con un golazo en serio. Pero lo más positivo y esperanzador fue que, por lo menos en la formación inicial, no hubo puntos débiles y que las individualidadesd se asociaron para darle a forma a un equipo de buen funcionamiento. Minimizamos y despachamos, redujimos a expresión mínima a un rival fuerte, calificado, como lo es Colón. Lo que se dice, un muy buen comienzo.
Iban nada más que dos minutos cuando abrimos el partido. Elecrizante arranque de Pavón, a la manera de Pavón. Capitalizó una exquisita asistencia de Walter Bou, que de espaldas recibió de Jara y con un taco desarmó a toda la defensa rival. La definición de Kichan, impecable, con el derechazo bien cruzado.
La jugada dio respuesta a uno de los grandes temas de la semana: Por qué Bou y no Wanchope. Guillermo priorizó a Walter porque prefiere un 9 que tenga presencia en el área pero que participe también de los circuitos colectivos, que sea apto para pivotear fuera del área y abrirle espacios a los que vienen de atrás, como lo hace habitualmente el Pipa Benedetto, como puede hacerlo también Bou y como es más difícil imaginárselo a Wanchope.
Bou había tenido una buena prestación cuando tuvo continuidad, a fines de 2016. A lo largo de todo el año pasado quedó a la sombra del Pipa, se pone mucho el acento en que no marcó goles pero tampoco se le puede exigir tanto a un tipo que entra una vez diez minutos, otra quince, otra ocho y otra cero. Parecía haber perdido seguridad, Walter y cuando entraba, en los breves ratitos que le daban o por más tiempo en los amistosos, generaba dudas. Ahora, le dieron un espaldarazo de confianza y volvió a responder.
En cuanto a Wanchope, en principio su llegada me despertó menos entusiasmo que a muchos compadres bosteros, quiero verlo. Es un 9 con peso y chapa de goleador. Sobre todo por su última etapa en Huracán (cuando ya se sabía que venía a Boca y todos lo miraban), eso cuenta como antecedente válido. Viene con mucha manija periodística, pareciera contar con esa cualidad inasible que llamamos “carisma” (palabra que no explica nada pero que todos entendemos). Habrá que comprobar cómo se adapta porque Boca no es Huracán ni ninguno de los clubes en que jugó antes. Esto, más allá de que se trate de una apuesta personal de Angelici, Guillermo lo aceptó pero no lo había pedido. Esta vez miró todo el partido desde el banco. Y como el primer gol llegó enseguida y Bou ganó aprobación rápido, no hubo margen para que la gente empezara a reclamar su presencia desde temprano, como seguramente hubiese sucedido si las circunstancias del partido eran diferentes, si a los veinte minutos estábamos 0 a 0.
A partir del 1 a 0, todo el transcurso del partido iba a hacerse bastante parecido. Colón manejó la pelota en campo nuestro por algunos segmentos y dispuso de ciertas oportunidades. Pero siempre estuvo latente que Boca podía lastimar en cuanto acelerara. Wilmar jugó menos de lo habitual, fue menos consistente de lo que conocemos, pareció ser, de los tres colombianos, el que más sufrió la comedia del verano. Esa fue la causa primera por la que Colón contó con mucha posesión y jugó cerca del área nuestra por más tiempo del que nos gusta. Pero al lado de Wilmar estuvo un Nahitan imponente, con una entrega y una energía invalorables y con eso se equilibró el equipo para aguantar cuando hizo falta.
En el primer tiempo debimos haber ampliado. La cantidad de buenas asociaciones en ataque y la imagen general lo hubiesen justificado plenamente. Pudo haber sido con ese latigazo de Edwin desde fuera del área que sacó el arquero sobre su izquierda. O con ese tiro libre venenoso del propio Edwin que atravesó el área chica sin que llegaran a conectarla ni Goltz ni Magallán (¿cuándo va a meter algún gol un central nuestro?) o con esa brillante acción en que se juntaton, sobre la derecha, Jara, Pavón y Nández, la última descarga lo encontró a Carlitos llegando de frente al arco pero Carlitos le entró muy abajo y la mandó muy arriba, una lástima. Después estuvo el penal que no nos dieron (el circo que estaríamos sufriendo hoy si hubiese sido en la otra área), otro gran encuentro entre Bou y Pavón, hubo una mano clara. Y la última de esa mitad inicial fue la que le sacó muy bien el arquero a Kichan, que la armó y la definió desde afuera tras recibir la muy atinada y precisa devolución de Bou (tercer encuentro de alto vuelo entre los dos).
Ellos tuvieron dos claras de Vera, una desde cerca que salvó Rossi con el pie derecho en notable reacción y otra desde afuera que resolvió también Agustín volando abajo, sobre su derecha. Buen partido de Rossi, lo necesitaba. Es el arquero de Boca, señores. Que su respuesta no haya sido la mejor en el primer gol de Aldosivi (el segundo no se podía sacar) ni en el que costó la derrota en el clásico no habilita para olvidarse que tuvo un muy buen 2017, de punta a punta. Y que Boca recibe muy pocos goles. Se habló mucho (demasiado) de traer a otro pero el arco es de él y con Sara estamos bien cubiertos. No olvidemos tampoco que Sara era el titular y estábamos primeros cuando se lesionó, a fines de 2016.
La primera que tuvimos en el segundo tiempo surgió de otra maniobra con participación de varios, el último pase de Carlitos fue perfecto, para la corrida de Pavón por la derecha. Aquí la terminó mal, Kichan, quiso cruzarla al segundo palo muy forzado cuando los tenía a Carlitos y a Edwin llegando por el medio. Perdió protagonismo y precisión, Kichan, durante el segundo tiempo pero todos sabemos (los contrarios también) que lo tenemos ahí, con el dedo en el gatillo, es un delantero de excepción y es nuestro.
Guillermo dispuso el primer cambio en un momento en que había vuelto a ensuciársenos el partido en la mitad de la cancha. Había que fortificar el medio con Buffarini. Pudieron haber salido Carlitos o Edwin, con signos de fatiga los dos más allá de sus muy buenos aportes. Pero Guillermo, como suelen hacer todos los entrenadores del mundo, sacó al más fácil de sacar, Bou.
No entró bien, Buffarini. Acelerado, cometió por lo menos tres infracciones innecesarias y se apuró con la pelota. Es una característica muy suya, el apresuramiento. Lo que se ve es que se sale de la vaina por estar y eso hay que valorárselo, tiene la entrega que nos seduce, debe encontrar (deben encontrarle) su lugar en el equipo pero confiamos en él, es de esos jugadores que de entrada todos sentimos tallados a la medida de Boca.
De todos modos, el partido quedó resuelto muy pronto con el segundo gol y fue golazo. Carlitos recibió de Fabra y metió un toquecito de jerarquía que tomó a los centrales saliendo y lo dejó a Nahitan, que picaba, solo con el arquero. La definición de Nahitan, cuchareándosela por arriba al arquero (que mide como dos metros y si levanta los brazos son como 2,25), una delicia.
Poco después se fue, Nahitan. Para mí que pidió el cambio sólo porque quería escuchar la música más maravillosa, que atronara el clásico y nunca pasado de moda “¡u-ru-guayo!”. Nahitan fue titular porque no estaba disponible Pablo Pérez. Parece que Pablo ya está listo y esta semana va a entrenar normal. Si vuelve, se supone, sale Nández. ¿Sale Nández? ¿Cómo hacemos para sacarlo ahora? Qué problema, Guille...
En fin, lo que importa es que el equipo respondió más que bien en este 4-2-3-1 que se armó para darle cabida a Carlitos. Es el mejor sistema de acuerdo con los jugadores que tenemos. Uno puede avizorar que va a faltar retroceso por los costados en los partidos en que nos veamos obligados a juntar líneas para atrás pero hay recambio, hay variantes, estamos bien.
Del último tramo quedaron la que le sacó el arquero a Edwin abajo, otro latigazo sorpresivo después de que la armara bien Pavón y la última, la que se perdió Espinoza, que recibió en el área una perfecta descarga de Cardona. Buen partido de Edwin con las particularidades que le conocemos. Desaparece por muchos minutos, se va a tomar aire a un costado. Pero el sello de su calidad siempre se hace ver en algún momento.
Se viene una parada bravita, de los peores, con los vocuers en el coqueto estadio de la villa 1-11-14. La ventaja es que salen presionados ellos, el empate sirve. Si ganáramos (si ganáramos) los dejamos a nueve. Metieron muchos puntos pero tuvieron suerte, se les resolvieron partidos que no eran para ganarlos. En Córdoba, el viernes, Talleres pudo haberlos acostado definitivamente en el primer tiempo, después se quedaron con diez y con nueve (se sacaron porque el pito antes había decido no echar a uno de Talleres) y con dos menos, por poco no lo empatan, menos mal que al final los abrocharon. Para este jubilado, empieza el peor de los calvarios: ya no puedo ir de visitante, habrá que acostumbrarse a la televisión, para siempre.

EL BOLETÍN: ROSSI 7, JARA 6, GOLTZ 6, MAGALLÁN, 6, FABRA 6, NAHITAN 8, WILMAR 5, KICHAN 7, CARLITOS 7, EDWIN 7, BOU 7 (FI), BUFFARINI 4, MARONI 5, ESPINOZA NC.

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