domingo, 21 de enero de 2018

NOVENTA MINUTOS SIN FÚTBOL

Ni una sola situación de riesgo concreto para el arco rival en los noventa minutos, ninguna acción de ataque bien armada y terminada, ni nos enteramos de cómo ataja el arquero de ellos. River, sin mucho, tuvo dos: el gol, ya cerca del final del primer tiempo y esa otra del segundo que salvó Rossi volviendo sobre sus pasos, justo en la línea.
El partido fue una tortura. Boca no gobernó el juego jamás y se afirmó la sensación de que va a ser muy difícil armarse mientras falte el Negro Wilmar. Sin él y sin Pablo (además de Fernando Gago), sabemos de partida que cualquier formación del medio campo que se intente será un experimento, lo más probable será que no funcione.
Guillermo volvió al 4-3-3, eligió mayoría de titulares pero fue un equipo raro desde los nombres. El pibe Chicco es el único 5 natural de contención con que contamos además de Wilmar (Sebastián Pérez necesita alguien que le corra al lado) pero sabíamos que Chicco está verde para estos compromisos. Buffarini volvió a su antigua posición de interno, con Nández sobre la izquierda. Una línea de volantes que prometía poco y no produjo nada.
Tres puntas, con Carlitos de 9 y sin referente de área. Nunca nos acomodamos. Los extremos no pesaron jamás. Les achicaron bien los espacios y les faltó asistencia. Espinoza no pintaba mal cuando recién llegó al club pero en los últimos tiempos anda extraviado. Pavón, en el primer tiempo por la izquierda y en el segundo por la derecha, nunca entró en órbita, el equipo no encontró espacios para habilitarlo, lo cerraron bien y cada contacto de Kichan con la pelota fue jugada diluida, no generó ni un solo uno contra uno.
En el primer tramo parecía que River estaba más cómodo, aunque tampoco llegaba, salvo la que se anuló por off side (bien) y el penal que pedían de Goltz (no fue). Después se equilibró, se jugó siempre muy lejos de los arcos.
Parecía consumirse la mitad inicial sin nada por aquí ni nada por allá pero apareció el gol. Lo sacaron de posición a Goltz, se lo llevaron lejos entre Borré y Scocco, Paolo salió y quedó fuera de combate. Después, Magallán lo acompañó a Borré pero sin cerrarlo. Y finalmente, Rossi dejó abierto el agujerito en el primer palo justo para que se le pusieran allí.
Lo peor de todo fueron los primeros quince o veinte del segundo tiempo porque la tenían siempre ellos, se afirmó Ponzio en el medio y empezó a hacerse ver Martínez. Boca perdía la pelota enseguida, no tenía salida. Estas son las instancias en que tenemos que exigir que Tevez se haga cargo, marque presencia y haga alguna diferencia. Pero lo cierto es que Carlitos estaba tan confuso como el resto del equipo.
La entrada de Wanchope con el consiguiente cambió de esquema se caía de madura. Desde antes. No porque un cambio de nombres o una variación en el sistema fueran garantía de que iba a modificarse el rumbo del partido (cosa que finalmente no ocurrió) sino porque alguna cosa había que probar, a ver qué pasaba
Salió Chicco, el más fácil de sacar y no está mal. Pero perfectamente podría haber salido también Buffarini, al que no puede negársele que entrega todo (así terminó expulsado) pero que en realidad estaba perdido en la cancha. El único ajuste visible y con algo de positivo fue que Nahitan, más atrás y más adentro, se paró mejor. Carlitos, ahora con un nueve delante de él, como más le gusta, no mejoró.
La sensación era que Boca podía jugar cuatro horas seguidas que no iba a hacer un gol. Repasemos. ¿Que elaboramos? Ya se dijo que de maniobras profundas, ni hablar. En el primer tiempo Kichan le pegó dos veces de afuera (un tiro libre y uno con pelota en movimiento), las dos muy desviadas. Que yo recuerde, el único disparo al arco que atajó Lux en toda la noche fue uno de Espinoza, medio mordido.
En el último segmento Carlitos puso, por lo menos, dos buenas pelotas, En la primer lo dejó a Wanchope en buena posición, dentro del área pero el remate salió a cualquier parte. En la segunda, sorprendió con un tiro libre que se esperaba al arco y él la jugó para Pavón, que estaba libre por derecha. El propio Kichan pareció sorprenderse, se la sacó de encima tocándola para el medio y rechazaron. La última fue una interesante corrida de Gonzalito Maroni por la izquierda (una gota de agua en el Sahara), llegó al fondo muy forzado para sacar el centro de zurda y terminó en corner.
En fin, en el peor de los momentos, Boca jugó peor que con Godoy Cruz (suplentes) y peor que con Aldosivi (titulares). Ojo, que van tres partidos y los perdimos los tres (uno por penales). Que no vaya a decirse que los partidos de verano no importan porque para algo se juegan. Y esta vez fue con River, siempre especial.
Guarda, que estamos a cinco días de Colón y el escenario no es el que pintaba unos días atrás. Es de esperar que los indulten a Wilmar y a Edwin (y a Fabra, que no hizo nada) para que jueguen. Con Wilmar podría ser que Goltz y Magallán recuperen la apostura que tenían el año pasado y que ahora no pueden. Y que también gane seguridad Rossi. Al encuentro entre Edwin y Carlitos tenemos que enfocarle todas las esperanzas, a ver si Boca vuelve engacharse.



EL BOLETÍN: ROSSI 4, PERUZZI 5, GOLTZ 3, MAGALLÁN 4, MAS 5, BUFFARINI 4, CHICCO 4, NÁNDEZ 5, ESPINOZA 3, TEVEZ 5, PAVÓN 3 (FI), WANCHOPE 4, MARONI 5.

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