Ni
una sola situación de riesgo concreto para el arco rival en los
noventa minutos, ninguna acción de ataque bien armada y terminada,
ni nos enteramos de cómo ataja el arquero de ellos. River, sin
mucho, tuvo dos: el gol, ya cerca del final del primer tiempo y esa
otra del segundo que salvó Rossi volviendo sobre sus pasos, justo en
la línea.
El
partido fue una tortura. Boca no gobernó el juego jamás y se afirmó
la sensación de que va a ser muy difícil armarse mientras falte el
Negro Wilmar. Sin él y sin Pablo (además de Fernando Gago), sabemos
de partida que cualquier formación del medio campo que se intente
será un experimento, lo más probable será que no funcione.
Guillermo
volvió al 4-3-3, eligió mayoría de titulares pero fue un equipo
raro desde los nombres. El pibe Chicco es el único 5 natural de
contención con que contamos además de Wilmar (Sebastián Pérez
necesita alguien que le corra al lado) pero sabíamos que Chicco está
verde para estos compromisos. Buffarini volvió a su antigua posición
de interno, con Nández sobre la izquierda. Una línea de volantes
que prometía poco y no produjo nada.
Tres
puntas, con Carlitos de 9 y sin referente de área. Nunca nos
acomodamos. Los extremos no pesaron jamás. Les achicaron bien los
espacios y les faltó asistencia. Espinoza no pintaba mal cuando
recién llegó al club pero en los últimos tiempos anda extraviado.
Pavón, en el primer tiempo por la izquierda y en el segundo por la
derecha, nunca entró en órbita, el equipo no encontró espacios
para habilitarlo, lo cerraron bien y cada contacto de Kichan con la
pelota fue jugada diluida, no generó ni un solo uno contra uno.
En
el primer tramo parecía que River estaba más cómodo, aunque
tampoco llegaba, salvo la que se anuló por off side (bien) y el
penal que pedían de Goltz (no fue). Después se equilibró, se jugó
siempre muy lejos de los arcos.
Parecía
consumirse la mitad inicial sin nada por aquí ni nada por allá pero
apareció el gol. Lo sacaron de posición a Goltz, se lo llevaron
lejos entre Borré y Scocco, Paolo salió y quedó fuera de combate.
Después, Magallán lo acompañó a Borré pero sin cerrarlo. Y
finalmente, Rossi dejó abierto el agujerito en el primer palo justo
para que se le pusieran allí.
Lo
peor de todo fueron los primeros quince o veinte del segundo tiempo
porque la tenían siempre ellos, se afirmó Ponzio en el medio y
empezó a hacerse ver Martínez. Boca perdía la pelota enseguida, no
tenía salida. Estas son las instancias en que tenemos que exigir que
Tevez se haga cargo, marque presencia y haga alguna diferencia. Pero
lo cierto es que Carlitos estaba tan confuso como el resto del
equipo.
La
entrada de Wanchope con el consiguiente cambió de esquema se caía
de madura. Desde antes. No porque un cambio de nombres o una
variación en el sistema fueran garantía de que iba a modificarse el
rumbo del partido (cosa que finalmente no ocurrió) sino porque
alguna cosa había que probar, a ver qué pasaba
Salió
Chicco, el más fácil de sacar y no está mal. Pero perfectamente
podría haber salido también Buffarini, al que no puede negársele
que entrega todo (así terminó expulsado) pero que en realidad
estaba perdido en la cancha. El único ajuste visible y con algo de
positivo fue que Nahitan, más atrás y más adentro, se paró mejor.
Carlitos, ahora con un nueve delante de él, como más le gusta, no
mejoró.
La
sensación era que Boca podía jugar cuatro horas seguidas que no iba
a hacer un gol. Repasemos. ¿Que elaboramos? Ya se dijo que de
maniobras profundas, ni hablar. En el primer tiempo Kichan le pegó
dos veces de afuera (un tiro libre y uno con pelota en movimiento),
las dos muy desviadas. Que yo recuerde, el único disparo al arco que
atajó Lux en toda la noche fue uno de Espinoza, medio mordido.
En
el último segmento Carlitos puso, por lo menos, dos buenas pelotas,
En la primer lo dejó a Wanchope en buena posición, dentro del área
pero el remate salió a cualquier parte. En la segunda, sorprendió
con un tiro libre que se esperaba al arco y él la jugó para Pavón,
que estaba libre por derecha. El propio Kichan pareció sorprenderse,
se la sacó de encima tocándola para el medio y rechazaron. La
última fue una interesante corrida de Gonzalito Maroni por la
izquierda (una gota de agua en el Sahara), llegó al fondo muy
forzado para sacar el centro de zurda y terminó en corner.
En
fin, en el peor de los momentos, Boca jugó peor que con Godoy Cruz
(suplentes) y peor que con Aldosivi (titulares). Ojo, que van tres
partidos y los perdimos los tres (uno por penales). Que no vaya a
decirse que los partidos de verano no importan porque para algo se
juegan. Y esta vez fue con River, siempre especial.
Guarda,
que estamos a cinco días de Colón y el escenario no es el que
pintaba unos días atrás. Es de esperar que los indulten a Wilmar y
a Edwin (y a Fabra, que no hizo nada) para que jueguen. Con Wilmar
podría ser que Goltz y Magallán recuperen la apostura que tenían
el año pasado y que ahora no pueden. Y que también gane seguridad
Rossi. Al encuentro entre Edwin y Carlitos tenemos que enfocarle
todas las esperanzas, a ver si Boca vuelve engacharse.
EL
BOLETÍN: ROSSI 4, PERUZZI 5, GOLTZ 3, MAGALLÁN 4, MAS 5, BUFFARINI
4, CHICCO 4, NÁNDEZ 5, ESPINOZA 3, TEVEZ 5, PAVÓN 3 (FI), WANCHOPE
4, MARONI 5.
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