Bianchi tomó la decisión de poner cuatro centrales en el fondo, defensa inédita. Caruzzo y el Cata en los laterales más el regreso de Burdisso, después de la forma en que había salido del equipo Burdisso. No vale especular con lo que pudo haber pasado si Carlos hacía otra cosa porque lo único concreto es que no había ninguna fórmula a mano que ofreciera garantías. Lo más peligroso que tiene Godoy Cruz es Castillón por la derecha y era de prever que íbamos a ser torturados por ese lado. En la primera del partido, nomás, casi nos embocan.
Costó agarrar el medio a pesar de que Pablito Ledesma corrió mucho, quedamos muy expuestos. Al equipo de Martín no le sobra nada pero estábamos apretados. De todos modos, no llegaban claro, aunque estuvo ese penal del Cata a Óbolo, penal de los que se ven bien por tele, rara vez se cobran pero fue y si el novato Argañaraz lo hubiese sancionado, teníamos que cerrar el pico.
Como no podía ser de otro modo, el cuarto poder viene haciendo enfático foco en ese penal y en una presunta agresión de Gigliotti a Achucarro que no fue tal. Fue un revoleo del brazo en medio de un forcejeo y Achu aprovechó para tirarse cual si le hubiese pegado Rocky Marciano. Miralo vos, al muchachito que cuando Basile lo puso en la cancha de Arsenal, le temblaban las gambardellas, fue su debut y despedida con la azul y oro. El sobretodo no es para cualquiera, David.
En un momento del primer tiempo nos acomodamos mejor. Román participaba con frecuencia y se le ofrecían opciones. Esa que a Román se le fue por arriba fue una lástima, se había armado bien y llegó bien pisado, como para colgarla del ángulo.
El Puma, otra vez, le sacó el jugo a las piedras para ponernos 1-0. Porque no es que, tras el centro del Cata que bajó Sánchez Miño, le haya quedado servida. Jugó muy bien con el cuerpo para cubrirla del defensor y sacó el remate sin dar tiempo a nada. Y la puso abajo, contra un palo. Es la mejor de las noticias lo bien que anda el Puma, que la metió nada menos que en cinco de los últimos seis partidos. Más tarde iba a tener también la más clara del segundo tiempo pero le dio muy incómodo y afuera.
Lástima que, estando 1-0, no hayamos aguantado nada. Estaba escrito que las improvisaciones y lentitud del fondo en algún momento las teníamos que pagar. Da impotencia ver que una pelota como la que mandó Castellani por abajo nos atraviese toda el área. Y Méndez que lo pierde a Fernández. El propio Fernández no debe saber bien qué quiso hacer, si meterla o devolverla al medio, lo cierto es que terminó adentro. El Chiqui la tuvo dos veces: primero no quiso poner la pierna por temor al gol en contra y después, cuando ya Orion había quedado fuera de posición, tardó mucho en reaccionar y mover la carrocería. Un Orlando, un Meléndez o un Simón, por ejemplo, la salvaban.
Nuevamente, como con Newell’s, salimos dormidos a un segundo tiempo. De un saque lateral, miramos apaciblemente cómo Lértora le pegaba desde afuera. Otra vez, el Chiqui protagonista por omisión. Tras los rebotes en los dos palos, dudó entre ir a la pelota o a tapar, a Óbolo le quedó un regalito. De la nada, quedamos 2-1 abajo.
Por más que ellos se hayan quedado con uno menos cuando se fue Lértora, por más que tuviéramos mucho la pelota y machacáramos, iba a ser muy difícil sin laterales de oficio que pudieran pasar y mostrarse para llegar al fondo. Con Joel Acosta y Cangele procuró Bianchi más desborde pero no pasó nada.
Hubo, sí, un penal claro al Burrito Martínez que este tal Argañaraz pasó por alto. Lo que ocurre es que el Burro, siempre que lo tocan, mete una cabriolita que en lugar de predisponer al árbitro para cobrar, surte el efecto inverso. Poco del Burro. Se va para adentro y no rompe por afuera, que es lo primero que necesitamos de él.
La de Cangele, cerca del final, en el costado del área, que abrió las puertas del enardecimiento general, no fue, ni adentro ni afuera. Nos regalaron un tiro libre que Román no aprovechó. Después, cuando ya estábamos al horno, sí, el nuevo penal, de Achucarro, al Burro, que de nuevo metió su cabriolita pero suerte que esta vea igual lo cobraron.
El que Román se lo haya dejado al Chiqui da evidencias de que Román no se siente seguro. Desde el primer tiempo se le observaban algunos gestitos, tenía miedo de desgarrarse. Habla muy bien de Román, más allá de cualquier gilada que pudiera llegar a decirse, que haya cedido el penal. El Chiqui es muy efectivo para esto y recuérdese que contra Newell’s, la noche de los penales, fue el único de lo nuestros que metió los dos. Esta vez tampoco falló y rescatamos un puntito que ya estaba en el fondo de la mar.
No va a ser éste el sitio desde el cual se pontifique, se recarguen las tintas y se exija que truene el escarmiento respecto de los incidentes del final. Por suerte, con el fútbol nos calentamos todos. Los profesionales y los amateurs, los grandes y los chicos, los de adentro y los de afuera. La cagada es que, según dicen, este muñequito de torta Argañaraz va a informar a Ledesma y Caruzzo, cuando menos.
Faltan 21 puntos, estamos a cinco de Newell’s, a tres de Arsenal y San Lorenzo, con estos dos tenemos que jugar. Desde los números, no es imposible ni mucho menos. El asunto es que no hay base para hacer frente a tanta ola de lesionados y enfermos, el equipo un día parece que arranca y al otro se detiene, retrocede. Sincerémonos, después de las prometedoras derrotas de Newell’s y Arsenal sabíamos que faltaba lo más difícil: ganar nosotros. No nos vamos a rendir pero como dice Bianchi, hay que ser realistas.
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