lunes, 14 de octubre de 2013

¿Y ESTO QUÉ FUE?

  Raro, más que raro, rarísimo. Tanto como que Central manejó el medio de principio a fin, tuvo el control de punta a punta, debimos haber perdido y pudimos haber goleado. La agarrábamos pocas veces pero ellos estaban tan blandengues atriqui que cada contra nuestra parecía gol inminente.
   Sin ir más lejos, el gol nuestro surgió de un corner para ellos, a continuación de ese tirititito (perdón, don Juan Carlos Morales) de Delgado que empezó a dejar expuesta, otra vez, la inconsistencia de Trípodi. La puta que te parió, Sabella. La puta que te parió, Grondona. En cualquier país serio, cuando juegan las selecciones, se para el campeonato. Para eso se inventaron las fechas FIFA, que te las avisan como tres años antes. Claro está, la Argentina, por donde se la mire, jamás podría ser calificada como un país serio.
   Llegó el corner, rechazó el Puma en el primer palo, Encina perdió con Sánchez Miño, el Gordo se escapó y tocó para el Puma, que galopó toda la cancha con la voracidad que queremos. Y la hizo muy bien porque todos, empezando por los de Central, esperábamos la descarga a la derecha para el Burro pero el Puma se sirvió de eso, se fabricó tiempo y espacio y la puso justa, bien apretadita, a la derecha de Caranta. Muy buen primer tiempo del Puma, en el área y saliendo de ella, integrándose al circuito. Después iba a ir cayendo pero anda bien, el Puma.
   Menos de un cuarto de hora, 1-0 y un rival que regalaba todo. Mesa servida, servilleta al cuello, cuchillo y tenedor en manos. Era cuestión de acertar una más. No la acertamos nunca. Ese tal Carrizo, por la izquierda, la derecha nuestra, se hizo un picnic. No deja de ser lógico. Pichi se esfuerza pero no es 4. Había pasado en Olimpo con Cerrutti, en Argentinos con Barrera.  Méndez por derecha no encontró la posición. Tampoco, por el medio, Pablito Ledesma, tras su milagrosa recuperación de ese virus misterioso que todavía no se sabe si fueron paperas o qué cosa.
   Definitivamente, faltó estructura y eso que contamos con una buena versión de Román. De lo mejor del año. Participación frecuente y varias con su sello. Ballini lo quería seguir pero no lo encontraba. En el segundo tiempo le sirvió un gol a Gigliotti y otro a Sánchez Miño. El Puma la estrelló contra el cuerpo de Caranta, el Gordo la tiró afuera. En medio de ambas estuvo esa que se armó para él, Román y que terminó en corner después de un desvío providencial en Delgado.
   Una primera lectura, superficial y fácil, más con el 1 a 1 puesto, podría llevarnos a concluir que es inadmisible que Bianchi sea tan cagón. Sacar un delantero y poner otro 5, en La Bombonera. Sin embargo, estaba bien razonado. Había que tratar de ganar el medio de alguna manera, el Burro tenía un buen partido (tanto que nos había ilusionado en el gallinero) y de Román suelto siempre puede esperarse algo. Lástima que no salió, entró Fede Bravo pero el medo siguió siendo de ellos.
   Cuesta entender que hayamos terminado con el Cata y el Chiqui pegados a Trípodi. Se puede jugar achicando hacia atrás sin que se caiga ningún anillo pero Boca no achicó. Al contrario, ofreció espacios por todos lados. Si a alguien le costara asimilar el concepto “equipo largo”, hay que mostrarle el video de este Boca.
   Cuando Carrizo se fundió, Russo nos metió primero a Niell, después a Abreu y nos terminó de arruinar. Con recursos tan precarios que hasta da vergüenza decirlo: nos tiraban bochazos frontales y de arriba ganaban siempre ellos. Abreu, que es lungo y Niell, que es petiso. Ya Luna, antes de irse, nos había metido ese cabezazo en un palo, después salvó el Cata en la línea.
   Disgresión: este gil, además de gil, debe ser amargo porque en verdad, no le causan ninguna gracia sino que antes bien, le rompen soberanamente las pelotas las manifestaciones de esas por las cuales se paró el partido durante varios minutos. Gastar a River es muy lindo pero a la cancha se va, en primer término, a ver el partido. Será una antigüedad, será una batalla perdida pero no lo acepta, este gil.
   En fin, planteadas como estaban las cosas, alguna nos iban a embocar. Ya había pasado otra en el palo, la de Niell. Y de tanto ir el cántaro a la fuente, le quedó esa a Abreu, con todos los nuestros atornillados, penal en movimiento, el desvió en Paquito Zárate que dejó en bolas a Trípodi y atroden. Después iba a quedarle otra, al uruguayo y menos mal que le salió una masita y se la quedó Tripodi.
   Hubiese venido bien que ganara River, ayer pero ni para eso sirven. Igual, lo dijo Bianchi, así no nos va a alcanzar. Partidos como éste, prestaciones de esta flaqueza lo dejan a uno sumido en el desconcierto. ¿Tanto dependemos de Gago?

         

2 comentarios:

  1. Fe de erratas de este rata: donde dice "el Burro tenía un buen partido" debe leerse "el Burro NO tenía un buen partido".

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  2. Cito textual de la nota de Adrián De Benedictis en el P/12 de hoy:
    "Una decisión suele influir en el ánimo de un equipo. Y la que tomó ayer el técnico de Boca, Carlos Bianchi, terminó cortando el envión anímico que traía el plantel luego del Superclásico ganado en el estadio Monumental. Con el ingreso de Federico Bravo por Juan Manuel Martínez, el local se refugió en su campo y no pudo evitar que los rosarinos igualaran en el final."

    Uno ya no sabe para qué se molestan en mandar un tipo a la cancha. Cualquiera que haya ido pudo notar que a) Boca nunca tuvo el control del juego en un partido que podría haber ganado tranquilamente, b) a Martínez se lo vio caminando raro durante todo el partido y c) que a Ledesma no le daba el recorrido para apuntalar la mitad de la cancha junto a un Méndez que se puso demasiado nervioso tras la amarilla. Hay que ser muy mala leche para no ver que el medio era el problema (la defensa aguantó muy bien) y que la presencia del Burrito en el segundo tiempo era meramente decorativa.

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