Con la toda la enorme veneración que Carlos Bianchi le inspira, este gil que escribe va a permitirse dictar sentencia: Albín, Caruzzo y Burdisso, por lo menos, no deben seguir jugando. A Pablito Ledesma se le va agotando el crédito. Clemente, igual. Silva metió un gol de última y va al repechaje.
Da mucha bronca que el equipo (por llamarlo de alguna manera) haya estropeado la fiesta de la vuelta de Román. Román, más que aceptable. Lo que cabía esperar. El tipo pisa la cancha y ya marca diferencia. Se muestra, la pide, se la dan, la hace correr como corresponde. Le anduvo cerca al arco cuatro veces. Hacía ocho meses que no jugaba pero sigue siendo Román, se vio. Y aguantó los noventa.
Da mucha bronca también que hayamos revivido a un grupo de muchachos virtualmente ya descendidos, desahuciados, que hacía 26 partidos que no ganaban. Uno miraba la formación de Unión antes de empezar y en muchos casos se preguntaba: ¿éstos quiénes son? Pero resultó ser que Brítez, Bruno Bianchi, Correa y Cosaro (el uruguayo Correa es el único al que éste gil que escribe tenía) compusieron una línea de cuatro, una defensa, una retaguardia. Nosotros jugamos con el culo al aire y así nos fue.
Es cierto que, en lo que respecta a la conformación del fondo, no se ven soluciones claras pero a estos ya los vimos. Caruzzo jugó porque estaba suspendido el Chiqui Pérez, que seguramente volverá contra Nacional. Franco Sosa ya está listo para volver y Bianchi ya lo había elegido como titular hasta que se lesionó, así que también él se supone que va a estar. Desde que está en Boca Sosa nunca convenció a nadie pero ahora, en la comparación con Albín, sale ganando. El Chinito Aguirre es una alternativa pero estuvo mucho tiempo parado y es pibe, hay que llevarlo con cuidado.
El peor de los casos es Burdisso. Llegó a mediados del año pasado como la gran adquisición y fue de mayor a menor pero en una pendiente muy vertical. En Arsenal era una fiera, le teníamos cariño ya antes de que llegara por ser hermano de Nico, entró con todas las de ganar y fue cayéndose a pedazos. No podemos tener un central para que de vez en cuando emboque un cabezazo en el área contraria, lo necesitamos primero para defender.
¿Y en lugar de Burdisso quién? Bueno, a Magallán casi ni lo vimos salvo en Reserva. Cellay se terminó de incendiar contra Toluca pero es verdad que el pobre, en sus dos etapas en Boca, jugó muy poco de central en línea de cuatro, como más le conviene. Jugó de central por derecha en línea de tres, con Borghi y varias veces de lateral, para sacarnos de un apuro. Bianchi también anduvo ensayando con Ribair de central. Hay que probar porque a los jugadores antes apuntados, en este momento, les corresponde salir del equipo y consecuentemente, hay que poner a otros.
Desde el arranque del partido, Franzoia, por la izquierda, empezó a complicarnos la vida. Franzoia, aquel pibe prometedor, enganche devenido en delantero externo, al que hizo debutar el Chino Benítez, al que Basile le dio minutos, al que La Volpe tenía muy en cuenta, al que Russo borró. El mismo que después se diluyó yirando de un club a otro. La derecha nuestra, punto neurálgico. Misma historia que en el partido ante Toluca con ese tal Benítez pero obsérvese que cambiaron los protagonistas. Con Toluca, el trío de ese lado era Cellay (después Magallán)-Caruzzo-Pol y ahora fue Albín-Caruzzo-Ledesma. Varían los nombres pero por ese lado siempre hacemos agua.
Podemos convenir que la jugada del primer gol fue muy bien elaborada entre Franzoia y Lizio pero les dimos todas las facilidades. Podemos convenir también que en un corner, de segunda jugada, cualquier defensa puede quedar desacomodada, como nos pasó en el segundo. Se ve que no era nuestra noche porque tanto Lizio como Bruno Bianchi, ante Orion, definieron a lo crack.
El segundo tiempo, con Román más arriba, con Erviti muy mejorado y con el despertar del tucumanito Palacios, además del encomiable esfuerzo del Pichi Erbes, alentó alguna esperanza. Unión se había metido muy atriqui, como era de suponer. Pero en cuanto pasaron un par de veces la mitad de la cancha, sas. Lo que hizo Burdisso antes del tercer gol es inexcusable pero también es fácil de entender que ya a esa altura Guille estaba para cualquier cosa. Cuando el jugador pierde confianza, en cualquier momento puede mandarse una barrabasada y si se trata de un defensor central los riesgos crecen. Lo cierto es que Franzoia se encontró con la pelota solo ante Orion y después del rebote en el palo, Magnín no tuvo ningún inconveniente para abrochar. Partido terminado. Orion no tuvo nada de responsabilidad en los goles pero asimismo es verdad que el arquero alguna “imposible” tiene que sacar. Si todas las que tienen que entrar entran, estamos fritos.
Linda aparición del Pichi por derecha en la previa del gol de Silva, que por su parte metió bien la cabeza, limpito, sin andar en lucha grecorromana con los zagueros rivales, vale mencionarlo.
Si queremos ser optimistas, podemos pensar que estamos mejor que después de perder en fila con Toluca y con All Boys. No sólo porque en medio ganamos un partido clave, con Barcelona, sino porque ahora lo tenemos a Román. Aun en una noche aciaga, Román dejó entrever que en su derredor sigue pudiéndose jugar al fútbol. Al menos en lo que respecta a la función ofensiva del equipo. Porque también se juega a defender. ¿Quién nos va a defender? That is de question.
lunes, 4 de marzo de 2013
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Más allá del resultado aciago (y de la certeza que esta defensa es inarreglable) fue conmovedor lo del Pichi y el pibito Palacios. Y de Román ni hablo porque no se puede creer que un tipo que estuvo 8 meses parado juegue así.
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