No es por llorar pero corresponde comenzar
precisando que el gol de los que te jedi fue un fau clamoroso contra Orion que
condicionó todo el resto del partido. A este muchachito Delfino lo están
preparando para el Mundial 2018 pero se come una infracción que no puede
comérsela. En las narices de él, Maidana le mete un planchazo en los huevos a
Agustín y en realidad ya había metido la suela antes, para llevarse la pelota.
Nos sacamos todos y de inmediato llegó la expulsión del Cata, al que no vamos a
defender porque algo habrá dicho pero fue consecuencia de lo anterior.
Queda como saldo un primer tiempo
interesante y después, el oficio para jugar 10 contra 11. Ahora, también hay
que puntualizar que, habiendo tenido control claro del juego durante gran parte
del primer tiempo, no sólo no lo definimos sino que, si bien se mira, llegamos
muy poco. Además del gol, sólo puede contabilizarse como neta situación de
riesgo para Barovero esa que le sacó al Puma Gigliotti con el manotón de
última.
Una delicia el gol de tiro libre del Gordo
Sánchez Miño. Como para pensar que debe tener más chances de ejercitarlo aun
cuando esté Román en cancha. Tres pasitos cortos y la “folha seca”, como decía
Didí, por arriba de la barrera para que entrara pegadita al palo.
Hubo presión bien sincronizada para
recuperar la pelota bien arriba, ahogarles la salida. Bien el tándem Gago-Ledesma
yendo a apretar lejos. A Pablito, Delfino le metió una amarilla de entrada,
para hacerse el riguroso y Pablo aguantó muy bien los noventa con esa
sobrecarga. De Fernando, lo más positivo es que se lo vio suelto, metiendo como
el que más, muy participativo.
Interesantísimo lo del chiquito Acosta.
Picante, escurridizo y, lo más destacado, sin esconderse. Toca y va a buscar. Lástima
que Bianchi haya tenido que sacrificarlo para reacomodar el fondo para el
segundo tiempo pero es una aparición muy promisoria.
Se repitió, como con Estudiantes aunque con otros
nombres, la intención de imponer superioridad numérica en las bandas, desdoblándose
Grana-Martínez por un lado y Zárate-Sánchez Miño por el otro. Más directo el
Gordo que el Burro, al que de todos modos hay que reconocerle que corrió un
montón.
Gigliotti entendió bien cómo tiene que
moverse el 9 con este esquema, salió especialmente bien para la izquierda y
tuvo una asistencia de lujo, esa que le descargó de tacó a Gago, que se metió
en el área como un tren pero después el zurdazo, apurado, le salió imperfecto.
Inevitablemente, en el segundo tiempo tuvimos
que jugar más atrás pero se aguantó muy bien. Los problemas principales, ya
desde el primer tiempo, estuvieron por el lado de Grana, de quien ya sabíamos
que es más cuando pasa que cuando tiene que dar seguridad en su zona. Correcto
Forlín, sin lujos pero seguro y en igual nivel el pibe Joel Rodríguez.
Casi
no nos llegaron. Tuvieron esa de Cavenaghi al lado del palo derecho y más
tarde, ya cerca del final, la chilena de Lanzini con muy buena respuesta de
Tripodi. Ojo, la salida de Orion es para preocupar aunque todavía no hay parte
médico.
De este primer súper 2014 nos quedará la
sensación de que estábamos para ganarlo, tuvimos picos prometedores, no
terminamos de aprovechar el momento. A continuación, ya disminuidos, lo
sobrellevamos dignamente y no perdimos. Se viene el segundo en Córdoba,
empecemos a ganar.
Estoy viendo SportsCenter y Miguel Simón dice que no hay falta a Orión. Así nomás. Yo ya no se qué pensar de la vida.
ResponderEliminarSí, yo también lo oí. No tienen vergüenza. Le entró de lleno con los tapones y es fau pero en el supuesto de que no lo hubiese tocado, igual era jugada peligrosa. A veces son boludos y a veces se hacen. Por una infracción muy parecida gran parte del periodismo que defendía el "tiki-tiki" lo crucificó a Brazenas por aquel Vélez-Huracán de 2008.
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