domingo, 26 de enero de 2014

¡QUÉ GILES!

 Se durmieron Abal y sus colaboradores, se durmió  el director de cámaras de la TV pero lo imperdonable, lo que más duele, es que nos dormimos nosotros. Sacaron un lateral dos veces al mismo tiempo, metieron dos pelotas en la cancha, algunos jugadores de Boca se fueron tras una, otros tras la otra y otros tardaron demasiado en entender para dónde había que ir. Así fue que fácilmente llegó Gutiérrez al fondo, la tocó para Lanzini (con Grana que no lo acompaño como debía sino que quedó parado como un poste en un lugar en que su presencia no servía para nada) y a cantarle a Gardel. Un gol abajo a los 6 minutos de juego por verdes, por boludos. El fútbol no es para giles y fuimos giles. El diario Olé bien podría instaurar el “Premio Branco” y esta vez nos hubiera correspondido con todas las de la ley.
   No debemos pasar por alto sino antes bien, resaltar en primer plano que, hasta ahí, estaban mejor ellos. Salieron más metidos, apretaban y ganaban. Vale profundizar el tema porque Bianchi dice que este año nota una mejor actitud y lo que se vio en Córdoba fue la misma actitud de 2013. Los otros corren más y corren mejor, nosotros miramos. Y contra River.
   Tempranamente condicionados por la desventaja, no encontramos el partido jamás. Ni hablar del primer tiempo, porque ellos ganaron confianza. Pasada la mitad de la etapa recién pudimos pasar a compartir tenencia pero cada vez que aceleraban, la defensa nuestra nos hacía temblar más que los atacantes de ellos. No se trató, básicamente, de fallas individuales sino de que siempre quedamos mal parados, cada jugador quedó expuesto por falta de asistencia, de estructura.
   Sobre este leve movimiento de piezas que eligió Bianchi para este año, que no es tan sustancial como el periodismo pretende, lo primero que sobresale es que al Burro Martínez se lo ve incómodo. Un jugador que a lo largo de todo el año pasado nunca llegó al nivel que esperábamos ahora aparece confundido. No es ni volante ni delantero, ni chicha ni limonada. Y si no encontramos la manera de romper por los costados, difícilmente vayamos a tener llegada.
   Por lo demás, Gago no tiene, en el armado, la importancia que tiene que tener. Pasa inadvertido cuando él, por probada jerarquía, tiene que ser el eje y el jefe,  el hombre a quien sus compañeros busquen, mucho  más mientras no esté Román.
   Rescatable lo del pibe Acosta. Quiere, se muestra, no tiene miedo de intentar jugar. Barovero le sacó una después de un tiro en que Luciano sorprendió a todos, sacó el latigazo sin anuncio. Sigue ganando espacio, Luciano, más aun dentro de lo poco que tenemos.
   El segundo gol es inexplicable. Otra vez Grana, gran protagonista por omisión. ¿A quién marcaba? Él y Joel Rodríguez se quedaron parados, miraron para el costado y levantaron la manito. Menseguez tuvo tiempo de todo porque además, Tripodi tendría que haber estado un par de pasitos más adelante.
   Para el segundo tiempo, uno repasaba el banco y pensaba: ¿Quién nos puede salvar? Nadie. Demostración pura y palmaria de lo corto del plantel, de lo faltos de alternativas que estamos. Bianchi lo puso al Pichi Erbes por el Burro, que por haber sido papá no había estado en un entrenamiento y medio. Acá la lectura fácil es que, perdiendo, pusimos a un volante por un delantero pero la verdad es que, para jugar en el lugar de la cancha en que estaba jugando el Burro, es mejor el Pichi.
   Tuvimos mucho la bola, en el segundo tiempo. Ellos, naturalmente, retrocedieron para contraatacar. Una invitación, vista la permeabilidad del fondo nuestro. Tuvimos unas cuantas, Barovero tuvo un buen partido, Gigliotti metió una en un palo pero no nos mintamos, la elaboración nunca fue prolija, la circulación nunca fue fluida. Lo mejor fueron algunas buenas asociaciones por la izquierda, con participación de Paquito Zárate, que anduvo mejor yendo que marcando. El Gordo Sánchez Miño apareció algunas veces pero insuficientes, sigue siendo menos de lo que necesitamos. Para peor, cuando la tele lo toma en primer plano, su cara de desaliento nos desalienta a todos.
   Bien Tripodi, al margen de lo apuntado en cuanto al segundo gol. Sacó cuatro bochas difíciles, vale subrayarlo porque lo hemos castigado mucho y esta vez, globalmente, respondió.
   En fin, perdimos con los que te jedi, nos queda Mendoza para tratar de recomponer la imagen y después se nos cae encima el campeonato. Bianchi y los dirigentes dijeron que no se necesita un tercer refuerzo, vamos a ver si lo sostienen esta semana, con los coletazos de esta derrota en la mochila. Difícil. Ojo, tampoco es cosa de traer a cualquiera para ver qué pasa. Los hechos están reafirmando una previsión que ya se expresó desde este sitio: somos los mismos que en 2013 (menos, en realidad) más Grana y Forlín. No  alcanza.        
          

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