Se
mantiene la ventaja y quedó atrás uno de los cruces más riesgosos
que presentaba el programa. Con eso casi quedan agotadas las buenas
noticias que dejó el empate ante San Lorenzo. Puede agregarse el
buen nivel que mantiene Carlitos Tevez, natural patrón del equipo.
El punto no está mal (no estaba mal de entrada) pero Boca jugó
incómodo en todo momento y, más allá de haber remontado la
temprana desventaja, quedó la frustración de no haber sabido cómo
aprovechar la circunstancia de estar once contra diez durante mucho
tiempo.
Con
la vuelta de Pablo Pérez, Guillermo tocó el equipo, tocó el
sistema, volvió al 4-3-3 y con Carlitos arriba. No se pudo saber si
la apuesta iba a funcionar o no porque enseguida, antes del cuarto de
hora, nos quedamos sin Pablo. En estos casos uno tiende a suponer que
se apresuró la reaparición, que no se respetaron los tiempos de
recuperación debidos porque la dolencia (que según dicen es menor)
se produjo otra vez en ese maldito sóleo izquierdo. En fin, cosas
que pasan.
Por
entonces ya estábamos perdiendo, desde antes de los cuatro minutos y
como consecuencia de una situación que iba a ponernos en problemas a
lo largo de todo el juego: la defensa de bochas paradas. La
definición tuvo mucho de fortuita, porque el remate de Botta se
desvió en Jara y dejó a Rossi sin chances. Pero lo negativo es que,
después del corner, a Botta le quedó la segunda pelota en las
cercanías del área nuestra y con demasiada libertad para pegarle.
Menos
mal que la igualdad llegó pronto, a continuación del reemplazo de
Pablo por Bou. Y se trabajó bien la jugada. El corner a favor, desde
la derecha, se jugó hacia atrás y después, Jara fue a buscar la
descarga de Cardona con espacio bien fabricado para meter el centro
mortal que conectó Carlitos. En ese segmento inicial, las
apariciones de Jara en ataque constituían uno de nuestros mejores
argumentos. Parece que fue off side. Off side de televisión, no de
cancha. Sin televisión, a nadie de los que miraba el partido pudo
habérsele ocurrido que Carlitos tenía parte del cuerpo adelantado
respecto de la pelota. Lo importante es que entró.
A
lo largo del encuentro, casi todos los muchos tiros de esquina de que
dispusimos los jugamos cortos o para atrás, no metimos la pelota en
el área. Mucha gente rechaza este tipo de ejecución pero en el gol
dio resultado y por otra parte, hay que tener en cuenta que no
tenemos centrales con gol. ¿Cuándo van a meterla alguna vez Goltz o
Magallán?
Ya
sin Pablo y con Bou, misma formación del partido con Colón, no es
que se haya regresado sin más al 4-2-3-1 porque en principio,
Carlitos siguió parado muy adelante, muy cerca de Bou. Sí se
conformó el tándem Nahitan-Wilmar, muy pegados a los zagueros pero
el efecto indeseado fue que a menudo quedó mucho terreno entre el
bloque defensivo y los que atacaban. “Equipo largo”, como se
dice, equipo partido en dos. Por otra parte, Bou, con Tevez tan cerca
de él, fue como si no encontrara su lugar en la cancha.
San
Lorenzo volvió a llegar una vez sola vez en el primer tiempo, ese
centro de Rojas desde la izquierda en que Magallán lo perdió a
Blandi y que demandó una muy buena respuesta de Rossi ante el
cabezazo para abajo. Única intervención comprometida del arquero
nuestro en todo el partido.
Todavía
once contra once, prevalecimos en la posesión pero Boca tampoco
llegó con frecuencia. Sólo puede mencionarse ese buen arranque de
Pavón por la izquierda, con remate que rechazó el arquero. Kichan
pesó menos de lo que tiene que pesar, estuvo por mucho tiempo
aislado del juego y eso iba a hacerse sentir particularente durante
el segundo tiempo. Tampoco Cardona pesó lo que hace falta, se
conectó poco, enredó más de lo que aclaró, nunca aportó
desequilibrio.
Cerca
del final de la primera mitad iba a abrirse un nuevo panorama con la
expulsión de Quignon, que primero lo había revoleado a Bou y
después a Carlitos. Está a la vista que Boca no supo aprovechar la
ventaja de un hombre.
Después
del descanso, Guillermo lo mandó a Mas en lugar de Fabra, atinada
decisión porque Frank estaba amonestado y al primer roce lo iban a
echar. La otra modificación fue que, ahora sí, Carlitos pasó a
jugar desde mucho más atrás. Buena idea, que se fuera lejos del
área para encontrarse con la pelota, abrir espacios y hacerse eje
del armado. Pero no salió. San Lorenzo achicó hacia atrás y no
supimos cómo entrarle. Buen partido de Carlitos, conductor,
participativo. Que Carlitos saliera estaba bien pero el problema fue
que después no halló la manera de entrar y tampoco encontró socios
que se complementaran con él. No tuvimos ruptura por los costados,
al margen de que Mas haya pasado permanentemente y Jara también haya
seguido subiendo. No tuvimos uno contra uno de Kichan, Edwin tendió
a cerrarse y Bou quedó perdido entre los centrales.
Llevamos
la bola hasta las cercanías del área rival todo el tiempo pero
hasta allí llegamos. Rebotamos. Pudo haber sido con la que Nahitan
pegó en el palo, una lástima que el rebote no haya salido para
adentro. Esta vez sí, jugamos el corner directo y ganó Nahitan en
el primer palo. Después iba a quedarle otra, al uruguayo pero no se
animó a darle como venía, quiso acomodarse y llegó Coloccini. Lo
concreto es que Navarro no tuvo mayor trabajo, ninguna atajada
heroica ni mucho menos.
Ellos
jugaban todos los boletos a alguna contra rápida pero no se les dio.
Eso sí, seguimos padeciendo los tiros libres en contra desde los
costados. La habitual marca en zona dejándole mucho campo de acción
a Rossi fue blanda, inconsistente. La pelota nos atravesaba el área
y no queríamos ni mirar, hubiese bastado que alguno de ellos
conectara la cabecita y sonábamos, suerte que no ocurrió.
En
los minutos finales, la expulsión de Rojas terminó de desmadrar el
partido, se pusieron locos jugadores y público de San Lorenzo y la
verdad es que tenían razón. A Trucco lo engañó que Wilmar quedara
en el suelo muy dolorido pero fue un choque frontal en que la
responsabilidad mayor fue del nuestro.
Para
lo muy poco que quedaba, once contra nueve, era de imaginar que no
iba a jugarse más. Y no se jugó más, se consumieron los minutos
con sólo dos novedades puntuales.
La
mejor la tuvieron ellos. Esa aparición de Paulo Díaz en el área
como para acostarnos del todo, quedó todo el equipo volcado para el
otro lado, a Díaz le llevó tiempo perfilarse y llegó Magallán
para taparlo pero habíamos quedado muy expuestos.
Y
al final, el presunto penal a Mas, que en definitiva no era penal. La
infracción de Belluschi, clarísima, indiscutible. Trucco, que
estaba al lado, prefirió no cobrar, condicionado por lo anterior.
Otra jugada de televisión porque en la cancha era penal, para todos
pero después se demostró que el enganche de Belluschi fue unos
quince centímetros afuera.
Partido
chivo en los papeles, partido chivo en la cancha y no se perdió. Si
pensáramos en chico, podríamos conformarnos. Pero tenemos que
pensar en grande. Tenemos que tomar nota de que no supimos jugar once
contra diez. No supimos ganarlo.
EL
BOLETÍN: ROSSI 6, JARA 6, GOLTZ 5, MAGALLÁN 5, FABRA 5, NÁNDEZ 5,
BARRIOS 6, PÉREZ NC, PAVÓN 5, TEVEZ 7, CARDONA 4 (FI), BOU 4, MAS
5, BUFFARINI NC.
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