La Bombonera se
llenó no por el partido con Tigre, del cual hasta podíamos temer que se viera algo
parecido a lo sucedido con Gimnasia, sino para festejar la clasificación de
Brasil y para adelantar lo que será el sábado próximo, para calentar los
motores. Ganamos, goleamos y sí que viene muy bien.
La mayoría de
las consignas estuvieron referidas a la final que se avecina. “¡Jugadores,
jugadores/ no se lo decimos más/ la Copa Libertadores/ de La Boca no se va!”…
Estreno, me encantó. Ojo, no sé cuántas cuartetas se cantan en la tribuna de
tan impecable rima, primer y tercer versos, segundo y cuarto versos. Los poetas
de La Doce se inspiraron. Podrán imitarnos pero igualarnos, jamás.
El partido, en
algunos tramos, dio para que la debacle de La Plata pudiera repetirse. Boca arrancó
largo, desordenado, desconectado. El fondo, en verdad, nunca estuvo sólido. Empezamos
perdiendo y ya en el segundo tiempo, cuando estábamos 1-1, antes del segundo
gol nuestro, la tenían ellos. Y hasta llegaban.
Guillermo armó
un 4-2-3-1 y ciertamente, los nombres de mitad de campo en adelante son como
para asustar a cualquiera: Gago-Almendra en la primera línea,
Zárate-Tevez-Cardona delante, el Pipa de punta. Claro que las actualidades de
la mayoría de esos nombres están lejos de lo que fueran sus mejores épocas.
A Zárate se lo
vio incómodo, casi pegado a la raya derecha. Carlitos comenzó impreciso pero
metido, corriendo mucho. Con la dupla Gago-Almendra puede avizorarse que falta
contención pero el pibe Almendra anduvo muy bien, con un despliegue por demás
generoso y en general, acertado con la bola. Fue el que sostuvo al equipo en
sus peores pasajes. Y Fernando, cuando se acomodó, sobre todo en el segundo
tiempo, algunos chispazos de calidad hizo ver.
A los 10 minutos
ya perdíamos. La regaló Zárate en una zona en que no se la debe arriesgar,
recibió Federico González y Balerdi no lo cerró del todo bien, pareció como que
temía cometerle penal, le dejó espacio; el zurdazo de González fue violento, muy
preciso aunque, de todos modos, se metió por el palo de Rossi, la cobertura del
arquero no fue la mejor.
Igual, fue un
buen partido de Rossi, que recuperó confianza. Tuvo bastante trabajo y
respondió con algunas intervenciones firmes, sobre todo otro remate de González
en el primer tiempo (parecida a la del gol), uno de Pérez García desde afuera,
ya en el segundo y después, ese centro que casi se le mete y cortó arrojándose
hacia atrás.
Tigre, casi
descendido, quiso atacar pero nos dio muchas oportunidades. El empate tenía que
llegar. Se lo había perdido Zárate, con un disparo cruzado que se fue cerca y
llegó a los 26 a través de Carlitos. Gran pase de Gago, a lo Gago, para la
aparición de Benedetto, solo; penalazo de Batalla pero le quedó a Carlitos, que
acompañó por derecha, disparo cruzado y gol. ¿Se acordó Delfino de amonestarlo
a Batalla? Me parece que no.
Ya en la segunda
parte, el peor segmento de Boca fue el que antecedió al segundo gol. Lo que
sacudió el partido, impensadamente, fue el ingreso de Espinoza. Salió decidido
a aprovechar sus minutos, Cristian, como para que no nos olvidemos de él (ya
había hecho el gol en La Plata).
En el segundo
gol, a los 24, manejó muy bien la pelota por su punta, amagó, volvió a amagar,
la puso en el área; hubo un desvío en el taco de Moiraghi y quedó justa para el
latigazo de Cardona, abajo, contra el palo izquierdo de Batalla, bien apretado.
El Gordo Edwin,
que entre la disparada de dólar y sus magros rendimientos últimos parece estar
más fuera que dentro de Boca, todavía deja ver destellos de su jerarquía. La
relación del Gordo con nosotros daba para más pero bueno, se diría que su
pronta salida ya es irreversible.
Otra aparición
de Espinoza propició el tercero y la liquidación del pleito. Ganó contra su
lateral una pelota que parecía perdida y después, el pase filtrado que le metió
a Tevez fue una delicia. ¿Quién lo tenía, a Espinoza? Carlitos, que seguía con
todas las ganas definió certero, por entre las gambas de Batalla.
Faltaba el
golazo de Buffarini, para cerrar la noche. Enganche y zurdazo implacable,
cruzado, una pinturita. Anda como para que se le den nuevas oportunidades,
Buffa. Cumplió en Brasil con Cruzeiro, volvió a las andadas con Gimnasia pero
ahora, con este gol, renueva el crédito, vamos a ver.
Pequeña anécdota
personal. El tipo que estaba al lado mío en el sector de vitalicios, ya lo
tengo junado de otros partidos, se impacienta siempre cuando va a sacar Rossi. “¡Dale,
sacá de una vez!”. Me emboló. “¡Pará, viejo, no lo apures”. En la jugada
anterior al cuarto gol, Buffa había pateado de derecha, a cualquier parte,
justo delante de nosotros y yo grité “¡dejate de joder, Buffarini! ¿Cuándo
hiciste un gol desde ahí?”. En la siguiente mete ese golazo y mi vecino me pasó
la factura: “¡Tomá, te lo dedicó a vos!”.
Listo, ahora se
viene la final. Cuando la final de la Supercopa Argentina, en marzo, dijeron
que era “El Partido del Siglo”, así que los que se vienen no sé cómo califican.
Estaban intranquilos, los que te jedi. Hasta ya entrada la noche temían que los
dejaran afuera sin jugar. Es feo, eso, eh… ¿Así que La Gata Gallardo no puede
ni ir al estadio? No irán a camuflarlo, ¿no?
En fin, hay que
ganar pero no nos acoplemos a ese latiguillo tan repetido y vacío: “hay que
ganar, no importa cómo”. No, para ganar, primero tenemos que pensar bien cómo
vamos a hacer. Después de ganar, ya el cómo no importará tanto pero antes de
jugar, sí que importa. Estamos mejorados, los dos últimos partidos en Brasil
mostraron a un Boca bien copero. ¡Qué fiesta, si lo conseguimos!...
EL
BOLETÍN: ROSSI 7, BUFFARINI 6, GOLTZ 4, BALERDI 5, MAS 5, GAGO 6, ALMENDRA 7,
ZÁRATE 4, TEVEZ 7, CARDONA 6, BENEDETTO 6 (FI), ESPINOZA 7, CHICCO NC, REYNOSO
NC.
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