En idéntico partido, el que la colgara de un ángulo bien podría haber sido Monzón y nos íbamos de la Villa 11-14 todos cantando. O silbando tranqui, por lo menos. Lástima, San Lorenzo no le dio a Monzón la oportunidad de patear ni una sola vez al arco (Aureliano Torres, antes del gol, ya nos había hecho sufrir con un tiro libre).
Pablito Mouche, aun en su partido más flojito del año, metió cuatro centros ganadores. Uno lo cabeceó Nico Colazo muy arriba. Otro lo rechazó Migliore, le pegó a Martín y salió cerquita. Los otros dos los cabeceó Martín, uno apenas desviado y el otro muy bien contenido, en dos tiempos, por Migliore (¡por qué no pusiste las manos así de duras aquella noche con Fluminense en la cancha de Racing, Loco!).
Por otra parte, después de esa que rechazó Migliore que le dio en el hombro a Martín, hubo un penal de Migliore. Un penalcito de esos que recién pueden verse bien en la repetición de la tele. Si el referí no lo ve o hace como que no lo ve, ¿qué le vas a decir?
Cuando Lunati le perdonó la segunda amarilla a Martín, éste que escribe pensó: “el mejor favor que podía hacernos era echarlo”. Perdón por la falta de respeto, Martín, son boludeces que se piensan en caliente. Error de éste que escribe. Si al fin y al cabo, los centros de Mouche en busca de la bocha salvadora del viejo y venerable Titán fueron el único, exclusivo testimonio de presencia ofensiva de Boca en la villa 11-14.
Porque fuera de eso, ¿qué? Esa que le quedó al Pochi en el primer tiempo y que remató apurado, sin espacio, había surgido de una jugada en la que Rivero se la llevó a los forecejeos, metiendo tobillo y alma entre cuatro. Vale pero hay que jugar a otra cosa.
Rescatable, lo del Burro. La pelea, la busca, se gana el pan con el sudor de la frente, sin desmayos. Eso siempre nos ha seducido. Pero con eso solo no alcanza y esto no va por Rivero. El equipo, en su conjunto, tiene que exponer argumentos mejores, más variados, mejor elaborados. Mejor pensados, sobre todo.
Si la imagen que se da (que se viene dando) es esa del Chaco Insaurralde tirando la pelota a la mierda por un costado cuando tiene tiempo de pararla y mirar a quién dársela, es muy poco lo que puede pretenderse. O nada.
Otra cosita: con Cellay por derecha, estamos rengos. Porque Cellay va hasta tres cuartos y mete un pelotazo frontal para que lo saquen Bottinelli o Tula o Fernando Ortiz o Sebastián Domínguez. Así será siempre. No puede esperarse, salvo por excepción (pero muy excepcional), que Cellay pase, llegue hasta los últimos metros y meta un centro como la gente. No es su culpa, no es lo suyo.
En suma, que Boca jugó igual que con Vélez, igual que con All Boys y también igual que con Racing, aunque en Avellaneda se haya ganado. La única vez que jugó a otra cosa fue con Godoy Cruz. Esa vez falló en la definición pero no en la elección de los caminos para llegar. Y claro, pequeño detalle, fracasó por completo en función defensiva, no paró a nadie y por eso terminó perdiendo 1-4.
Se acepta o mejor aún, se aprueba, se apoya que el técnico no diga públicamente todo lo que piensa. Hay cosas, muchas, que debe guardárselas para sus jugadores, para dentro de las cuatro paredes. Pero debe encontrar un discurso más verosímil. Porque si honestamente él se creyera lo que dice frente a los micrófonos, entonces estamos fritos.
“El equipo estuvo, ordenado, correcto en la contención, fue tan protagonista como el rival, ningún rival nos superó con claridad, San Lorenzo nos llegó dos veces y concretó, las situaciones nuestras fueron por juego”. (¿¿¿¿????). Eso no es ver la mitad del vaso lleno, es contentarse con un sorbito insignificante que ni alcanza para humedecer los labios mientras la realidad nos grita que nos vamos a morir de sed.
Resulta que “el equipo estuvo correcto en la contención” pero un reconocido pateador como Aureliano Torres tuvo tiempo y espacio para secarse la frente, mirar, acomodarse y tomar carrera antes de colgarla de un ángulo. ¿Así que “las situaciones nuestras fueron por juego”? ¿Cuáles? ¿La que el Burro se llevó a los forcejeos y los cuatro centros de Pablo en búsqueda de alguna cabeza? ¿Eso es “juego”?
Y el remate: “Estamos a (nada más) seis puntos de los punteros”. Sí, Julito, Pelu… y van cuatro fechas. O menos, mejor dicho. Y ahora andá a prender velas para que no ganen ni Estudiantes ni Racing ni los que te jedi…
domingo, 13 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario