lunes, 7 de marzo de 2011

NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLÁ

Uno nunca puede saber cuándo los técnicos son sinceros y cuándo esconden. Es comprensible, Hay cosas que deben guardárselas para los jugadores. Por eso, seamos piadosos, no tomemos por veraces ni por francas esas declaraciones de Falcioni, de que sólo se preocuparía “si Boca no tuviera opciones” y que “en todos los partidos generamos más que el adversario pero no fuimos certeros”.
¿Qué “opciones”? ¿Qué “generamos”? No, no, supongamos que está tratando de proteger a sus jugadores, que en la intimidad les dice otra cosa porque si no…
¿”Opciones”? La de Mouche, esa en que le regaló la pelota al arquero, fue una bocha que podemos considerar bien puesta por Erviti (¡una!) pero por sobre todo, la jugada derivó de una falla muy evidente de los defensores rivales, muy mal parados. ¿Y después? Un tiro de Colazo que exigió a Barovero en el primer tiempo, un cabezazo de Caruzzo de pelota parada, esa media vuelta de Viatri, ya en el final… Casi nada, mucho menos que con All Boys y con All Boys ya se había jugado mal.
Pablo sigue siendo el que más propone pero esta vez se oscureció, no fue claro y sigue fallando en la definición. Martín baja pelotas para atrás y los costados pero en el área, cero. ¿Y qué es Martín si es cero en el área? No se trata sólo de que no haya convertido un gol en ninguno de los cuatro partidos sino que prácticamente no tuvo oportunidades. Viatri, en un ratito, asustó más que Martín. No es cuestión de disculparlo pero también, ¿quién le da juego?
Porque se repite, para que quede claro, y que nadie vaya a discutirlo, la madre de todos los problemas es el medio juego. Esta vez Falcioni lo puso a Erviti de doble cinco, con la idea de que fuera él quien le diera volumen, como en los tiempos de Banfield. ¿O era el colombiano James Rodríguez el hombre clave de aquel medio campo de Banfield? Lo cierto es que Erviti fracasó. Clamorosamente, fracasó. Por empezar, tuvo insuficiente contacto con la pelota. Justo él que, en teoría, tenía que ser el que la manejara.
¿Por qué fue Nico Colazo el primero en salir? No era el peor de los volantes, seguro. ¿Falcioni habrá pensado en sumar los buenos manejos de Erviti y Pochi Chávez? ¿Habrá pensado que con Pochi en la cancha Erviti podía disponer de mayores libertades y entonces, por fin, hacerse ver?
Más o menos aceptable lo de Rivero. Es guerrero, se nubla pero tiene entrega, tiene fibra. ¡Qué mal que anda Battaglia! Irreconocible. No recupera nada. Corre detrás de la pelota y no la encuentra.
Falcioni no tiene ningún problema en colgar al Pampa Calvo. ¿Qué le va a decir, el Pampa? Y si no lo tiene a Monzón, lo pone a Cellay. Cellay no es lateral pero además, se lo ve lento, como pesado. Y queda expuesto. Al final, cuando cual manotazo de ahogado llega el ingreso de Viatri por un defensor, Falcioni elige sacarlo a Clemente. Clemente también está jugando mal pero al menos, de él alguna vez puede esperarse una aparición ofensiva. ¿Por qué no salió Cellay? ¿Para que en el fondo quedaran tres centrales? ¿Y para qué queríamos tres centrales, a los 35 minutos del segundo tiempo?
Demasiadas preguntas y ninguna respuesta. Este Boca no tiene respuestas. Van cuatro fechas y ya estamos a cinco de los punteros, en el puesto decimoquinto de la tabla. Acorde con esto en que se ha convertido Boca desde 2009 a la fecha. ¿Quién nos salva? Si, claro, quién va a ser. ¡Román! Roguemos que se le mejore esa maldita rodilla izquierda. Y si se le mejora, después roguemos para que al técnico no se le vaya a ocurrir dejarlo fuera por cuestiones de “funcionamiento”.

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