Dale las gracias a Román. No fue el sábado a la cancha para no armar más bardo. Dale las gracias porque dijo que “no te va a ir a golpear la puerta para pedirte explicaciones”. ¡Qué problema si te pedía explicaciones, eh! ¿Qué carajo ibas a explicarle? ¿Qué no lo veías bien físicamente? ¿Qué el equipo funciona mejor sin él? ¿A qué le llamás “funcionamiento”, Falcioni?
Difícilmente te hubieses animado a decirle que en realidad lo sacaste para marcar la cancha. Para hacer creer (quizá para creerte vos mismo) que el único que decide sos vos. No, Falcioni, ni vos ni ningún técnico puede pretender hacer lo que les dé la gana con los equipos. No les creas a algunos de tus “colegas” periodistas que abogan por los superpoderes para los técnicos. Porque estudiaste periodismo deportivo, ¿no? Tal vez haya sido ahí que te volviste más gil.
Porque mirá que hay que ser gil, eh. Lo ponías a Román y… ¿quién te iba a decir algo, aunque perdieses? No vayas a salir con huevadas tales como que decidís de acuerdo con tus convicciones. Más bien estás decidiendo de acuerdo con tus dubitaciones, Falcioni. Te metiste en un problema vos solito. Conspiraste contra tu estabilidad sin que nadie ayudara. No tenés el equipo, por ahora, y de buenas a primeras borraste al mejor jugador que tenés. ¿O te enfermaste de importancia?
¡Qué bronca debe haberte dado, el lunes pasado, cuando Román dijo que físicamente estaba al ciento por ciento (cosa que es verdad)! Te dejó sin la probable justificación de que lo sacabas por eso. ¿No te dio vergüenza, el miércoles, cuando le entregaste la pechera de los suplentes? Y después, para el segundo tiempo, cuando le indicaste que se sacara la pechera y pasara para los titulares, miraste para abajo. Yo te estaba mirando a vos.
Los técnicos, Falcioni, nunca podrán ser más importantes que los jugadores. Aunque les paguen más para que pongan la cara. Y aunque la actual cultura de la pavada permita que un muñeco como vos borre -circunstancialmente- a un crack como Román, el tiempo, que siempre pone las cosas en su lugar, dará veredicto.
Y los hinchas, Falcioni, jugamos. Aunque no quieran dejarnos, jugamos. Así como el sábado atronó el “Ri-queeel-me, Ri-queel-me” desde todos lados salvo desde La 12, así como los plateístas empañaron el blindex puteándote cuando te ibas por el túnel, algún día, de tanta fuerza que hagamos, lograremos que te vayas. A lo mejor con lo del sábado alcanzó para que des marcha atrás y pongas a Román contra Vélez. ¿Lo vas a mirar a los ojos cuando des la lista de los titulares en la próxima práctica? ¿Y cuando des tus “instrucciones”, lo vas a mirar?
Vos te vas a ir de Boca más temprano que tarde, seguramente, y dentro de poco nos costará acordarnos de vos. A lo mejor nos divirtamos puteándote cuando vengas a La Bombonera con Banfield u Olimpo u Olmedo de Ecuador. Si es que reparamos en vos y nos acordamos de putearte. Román seguirá siendo Román, de aquí a la eternidad.
lunes, 28 de febrero de 2011
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