lunes, 7 de noviembre de 2011

INDEMNES

¡Cuánto querían ganarnos! No les importa la Sudamericana, querían cagarnos a nosotros. ¡Qué frustración! Y bueno, otra vez será. Recién sobre el final, ya con los hechos a punto de consumarse, se acordaron y tibiamente empezaron a cantar “que este jueves tenemos que ganar”. Sí, que piensen en el jueves porque ayer, no.
Se jugó como se debía y se salió indemne de una cancha podrida contra un rival repodrido. Se pudo haber ganado. Si entraba cualquiera de las dos de Pablito Mouche, una en cada tiempo… Ni hablar del penal. ¡Qué mal lo pateó el Flaco Schiavi! Tanto tiempo esperando para que nos dieran un penal, llegó en un momento clave y lo regalamos. Si entraba una, no nos empatan más. Así es este Boca.
Suele ser divertido, desde el palco de prensa escrita de Vélez, ponerse a observar de reojo las contorsiones y otras grotescas exteriorizaciones de los patéticos plateístas. La mano de Araujo previa al penal de Cubero fue clamorosa y desde allí se vio perfecta. ¡Uuuuuuuuhhhhh! Lástima que no hubo ningún infartado.
Coincidí con Falcioni, contra la opinión de algunos colegas con los que debatimos el tema a lo largo de la semana, en la formación del equipo. Varios entendían que tenía que jugar de entrada Nico Colazo, con Pochi Chávez a la derecha y Somoza-Erviti en doble cinco.
No, el técnico pensó cómo debía o al menos, como pensó este gil que escribe. No era momento de tocar el esquema ni menos de moverlo a Pochi, después de los dos muy buenos partidos que había jugado con Colón y con Rafaela. Pichi Erbes no tiene y no tuvo ningún problema en acomodarse sobre la derecha.
Después, por la mitad del segundo tiempo, cuando entró Nico y se pasó al 4-4-2, la decisión fue la correcta y en el momento debido. Se había perdido la pelota y Vélez lo había puesto a Augusto Fernández para romper por la derecha. Nico, pegado con Clemente, cerró esa puerta y con el doble cinco se aguantó mejor el tramo final.
En verdad, no tengo memoria de en qué circunstancias se fue Somoza de Vélez pero lo silbaron una barbaridad, cada vez que tocaba la pelota. Ni se inmutó, Leo. Jugó un muy buen partido. Lo importante para él debe ser el afecto que le demostraron todos sus ex compañeros y su ex técnico. Está jugando un buen campeonato, Leo. Por ahí no se lo nota tanto pero es vital para el equipo, se para bien. Y a diferencia de sus primeros tiempos en el club, ahora está distribuyendo correctamente.
Al cabo, no se atacó demasiado pero el arquero de ellos fue fundamental. El cabezazo de Insaurralde, el penal, la de Pablo en el segundo tiempo… En cambio, Orión la más difícil que tuvo fue ese zurdazo de Bella, en el final del primer tiempo.
Es una constante en lo que va del torneo: a Boca no le llegan. La defensa y los volantes mantienen el partido lejos del arco nuestro casi siempre, sea quien fuere el rival y en el escenario de que se trate.
En el segundo tiempo la tuvieron más ellos. Y corrían más. En realidad, no deja de ser un dato curioso si se tiene en cuenta que habían jugado el martes en la altura de Bogotá. Quedó claro que ellos querían ganar mucho más que Boca. Boca, allá por la última media hora, bajó la persiana y firmaba el empate, que sirve. No está mal, es legítimo. Aunque uno se quede vanamente pensando qué podría haber pasado si se arriesgaba un poquito más. Por otra parte, en estos casos, si te llegan a ensartar al final te quedás con el doble de bronca pero bueno, no pasó.
Ahora vienen dos semanitas de relax, como para recuperar a Román, Cvitanich, Blandi y Roncaglia (el Burro Rivero difícil que llegue). En verdad, no le han pasado pocas cosas a Boca en este derrotero. ¡En qué momento se viene a quedar afuera Nico Blandi! Pero Boca sigue. Entró Araujito, que es un jugador de características totalmente diferentes de las de Blandi y Viatri, e hizo lo suyo. En algún pasaje del primer tiempo se cometió el error de tirarle centros, debe ser la costumbre, pero en líneas generales, Araujo se adaptó al equipo y el equipo se adaptó a él.
Ya estábamos sacando cuentas porque hubiera sido una gloria dar la vuelta olímpica en La Bombonera con Racing y a falta de cuatro fechas pero en fin, no dan los números. Igual, si se le gana bien a Racing, ya está. La vuelta podría ser en Mendoza, donde hay vino de sobra.

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