lunes, 31 de octubre de 2011

PINTA FÁCIL PERO GUARDA

Éstos iban segundos. Es más, hasta que juegue Racing con Estudiantes, por lo menos, siguen segundos. Y se les ganó fácil, demasiado fácil. Después de esas dos primeras pelotas en las que dormimos y que pudieron haber costado muy caras, no hubo partido. Boca lo definió en 16 minutos y después jugó todo el tiempo como quiso.
Lástima ese gol al final, que ocurrió sólo porque ya nos habíamos ido a los vestuarios. Con la concentración normal, que es una de las grandes virtudes de este equipo, ese gol no era. Fue bastante parecido a uno que Orión se había comido jugando para San Lorenzo, contra Boca, en el Apertura 2008 y en el mismo arco. Un tiro libre de Román desde la izquierda en que miró cómo pasaba, sin que la tocara nadie.
Esta vez se insinuaron algunas goteras en el fondo. Esas dos del comienzo. La primera por zona de Clemente y la segunda por el medio. Lo bueno fue la efectividad. Porque en otros partidos ha pasado que se ganó apretado por no aprovechar debidamente las oportunidades y esta vez no se las dejó pasar. Así fue que ya estaba todo el pescado vendido en poco más de un cuarto de hora.
Extraordinaria (ex - traor - di - na - ria) la jugada del primer gol. ¿Cuántos la tocaron? Seis, si no conté mal. Impecable la apertura de Somoza a un toque para el Burro Rivero. Imponente la llegada al fondo de Pablito Mouche. Y Nico Blandi pareció que se enredaba entre los centrales pero se reacomodó sobre la marcha y la puso, perfecta.
En el segundo, Pochi se disfrazó de Román para meter esa bocha en forma de puñalada. Y Nico definió de una, de prima, con el arquero caminando, sin darle tiempo a nadie. Ya es el máximo goleador de la campaña, Nico, con sus cuatro en menos de una semana. ¡Uy, este gil que escribe no le tenía fe! No va a hacer dos goles en todos los partidos, sigue en observación pero ya demostró que estaba, por lo menos, para que se lo tuviera en cuenta.
No tiene puntos flojos, este Boca. Roncaglia y Somoza son dos de los que menos se habla pero Ronca cumple siempre y Leo está en el mejor momento desde que llegó al club. Ahora se siente patrón del medio. Otro dato que hace bien en destacar Falcioni es que los que entran no fallan. Bueno, no seamos malos con el Tano Gracián, que jugó muy poquito.
Tranquis. El Apertura 2006 también lo llevábamos demasiado fácil y de pronto, por hache o por be, por la falta de feeling de La Volpe con los jugadores, porque nos creímos que ya habíamos dado la vuelta olímpica, por la hijaputez de Grondona que nos afanó el entrenador en medio de un campeonato, por el insuficiente compromiso de Basile que no fue capaz de decirle “no” a la selección, por la metida de pata de los dirigentes que de un día para el otro pasaron de un técnico que era agua a otro que era aceite, por lo que fuere, lo cierto fue que nos caímos como las Torres Gemelas.
Ahora viene Vélez. Por suerte, dado su laburo, este gil que escribe va a poder ir. Así como estuvo en el gallinero aquella noche de 2004, la de los penales. Porque, según parece, nuestros buenos amigos Mauro Martín y Rafa Di Zeo van a lograr que se les prohiba estar en la cancha a los hinchas de Boca. Nuestras benditas autoridades (las estatales, no las de Boca) no sólo que no saben cómo terminar (o por lo menos empezar a limitar) a los mafiosos. No, la triste verdad de la milanesa es que para algunos negocios hasta son socios de ellos. Empezando por la yuta y terminando, quizá, por la presidenta o su gente de mayor confianza.
Una pinturita. “No sabemos cómo pararlos (¿o no querrán?) así que lo mejor es que no vaya nadie”. Toda una declaración de incompetencia, una admisión de ineficiencia. Por otra parte, llegado el caso, si alguno logra infiltrarse, será precisamente uno de los mafiosos. Los tipos que pagan entrada y hacen todo por derecha, a esos no los dejan pasar seguro. Este tipo de situación es la que hace que a uno, a veces, le den ganas de haber nacido en Finlandia.
No, claro, Finlandia está muy lejos de Boquita. ¿Cómo vivir sin Boquita? Vélez va a llegar en medio de sus dos partidos con los colombianos. Con un tortuoso viaje de ida y vuelta a cuestas. Argentinos nos dio una buena manito el sábado. A ésos los quería tener bien lejos, más que a Racing. Seguro que van a poner unos cuantos suplentes pero igual, pinta bravo. Ojalá pueda estar Román, que se cure la fascitis plantar para, justamente, ponerla debajo de la suela y, si fuera posible, quedársela todo el partido. Fundamental que nos toque un pito que se la banque y que tenga una buena tarde, que no se asuste ni se obnubile si los plateístas lo apuran gritándole prácticamente al oído y los de atrás del arco le mueven el alambrado. Vamos, Boquita, falta menos.

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