domingo, 14 de octubre de 2012

CON BOCA NO SE JODE

No puede aceptarse la mano de Caruzzo que le regaló el penal a Cerro Porteño. No puede aceptarse lo que hicieron (lo que no hicieron) Caruzzo y Burdisso antes del gol de Nanni. No puede aceptarse la predisposición (la falta de predisposición) con que Boca salió a jugar el partido.


Fue sólo un amistoso, se viajó sobre la hora pero como mínimo, hay que respetar al público, respetar por sobre todo la camiseta de Boca (aunque se haya jugado con esa blanca de la cruz negra que es horrenda) y en definitiva, hay que respetarse a sí mismo.

Los jugadores de Boca se movían a ritmo de minué, llevaban la pelota hasta cerca del área de los paraguayos, la perdían y volvían al tranquito. Tenemos que ponernos contentos por haber perdido nada más que 2 a 1 porque estábamos para cualquier cosa. La defensa no paraba nada. De los centrales ya hablamos, a Cellay lo pasaron dos pelotas por arriba en una demostración de falta de tiempo y distancia incomprensible y a Sánchez Miño lo limpiaban como si fuera un conito de entrenamiento (con la desventaja de que a los conitos no pueden metérseles caños). Claro que los defensores no tenían la protección de los volantes porque el Burro Rivero y Pichi Erbes fue como si no hubieran ido a Asunción. A los delanteros, una vez más, les cabe la excusa de que no hay bola que les llegue como la gente.

Podríamos decir que algunos de los pibes que entraron en el segundo tiempo, principalmente Pol Fernández y Marín, lavaron un poquito la cara del equipo. Se vieron más ganas, más compromiso, lo menos que puede exigirse. Llegó el descuento con una buena aparición de Pol, después del corner de Nico Colazo y el desvío de Caruzzo en el primer palo y hasta pudo haber llegado el empate por una chambonada del arquero suplente de ellos pero en el tramo final volvimos a quedar muy expuestos y menos mal que el referí no cobró el penalazo que hizo Burdisso.

Igual, ya el partido estaba absolutamente desnaturalizado con tanto cambio (los paraguayos metieron ¡once!).

Mirarlo por televisión me despertó una reflexión. Me hubiese gustado observar en el técnico de Boca la actitud que vi en Fosatti. Para ellos también era un amistoso pero el tipo estaba parado, gritaba, puteaba, se recalentó cuando no les dieron el penal… En otras palabras (y más allá de los once cambios), se lo tomó en serio. En Boca, salvo las excepciones mencionadas y algún que otro jugador al que nada puede reprochársele, caso Orion, la sensación fue que no se lo tomó en serio.

La noche que Angelici ganó las elecciones, sus favorecedores atronaron con un grito: “No se jode, con Boca no se jode”. Aludían, obviamente, a la movida kirchnerista en apoyo de Ameal. Este gil que escribe, en la coyuntura, la refresca pero para darle otra interpretación. Hace muy poco pasamos un papelón con el tema del avión en Venezuela. Ahora volvimos al exterior y aunque de casualidad no nos comimos una goleada, igual, personalmente, lo tomo como un papelón. Eso, señores: No se jode, con Boca no se jode…

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