sábado, 27 de octubre de 2012

SUPERCLÁSICOS

   Antes se lo llamaba “El clásico de los clásicos”, expresión mucho más bella, más poética. El que empezó con lo de “Superclásico” fue el grandote Juan José Lujambio, un tipo al que conocí en radio Del Pueblo y reencontré años después en Mitre. Lujambio era una leyenda de la radio, apasionado del laburo y gran productor además de contar con una voz muy radial. Era capaz de llamar por teléfono a las 4 de la mañana a la isla de Borneo para preguntarle tres o cuatro boludeces al técnico de Borneo. Eso sí, el grandote nunca se caracterizó por lucirse en el manejo del idioma pero la expresión “Superclásico”, hay que reconocerlo, fue un gran acierto suyo, prendió, hoy es imposible no usarla (yo resistí durante mucho tiempo, no me gustaba pero me rendí).

   El primero del que tengo memoria concreta y precisa es el de la primera rueda del 60. Lo escuche por radio, creo que por Fioravanti o tal vez Curcu. Lo ganábamos 1-0 con gol del Ropero Mansilla a los pocos minutos. Fue el último partido del Ropero en Boca, pocas fechas después debutó en Racing. Los que te jedi empataron con un penal del brasileño Paulinho por mano de Marzolini. Los periodistas por ese entonces no hablaban de manos sin intención y menos en el área pero me cuesta imaginar que Silvio haya cometido mano intencional, para mí que nos caminó Praddaude.
   A continuación hay varios que no vi porque era muy chico, vivía lejos y en mi familia no había nadie de Boca que me llevara pero igual son inolvidables para mí. Nada más que de haberlos escuchado por Veiga, ver escenas en los noticieros y después devorarme todos los diarios, la Así es Boca, El Gráfico, Goles… Como el de los dos primeros goles de Paulo a Carrizo y el penal que el Tano Roma le atajó al Beto Menéndez en el 60, el de los tres de Paulo en el 61, ni hablar del aquel en que el Tano le atajó el penal a Delem en el 62 (preludio de vuelta olímpica), el de los últimos dos goles de Paulo en el 63, los dos del 65…
  El primero al que fui fue el de la segunda rueda del Metropolitano del 67. El Rata la estaba descosiendo, se desgarró y tuvo que quedarse arrastrando la gamba porque no había cambios. Lo perdimos 1-0 con gol de Daniel Bayo. El Beto Menéndez metió un golazo desde fuera del área pero Nimo había pitado una fracción de segundo antes para cobrar tiro libre a favor de Boca, se cagó en la ley de ventaja, el payaso ese.
   El primero al que fui y que ganamos fue el del Nacional de es año, 1-0 con gol del Tano Novello al Loco Gatti en el gallinero. Les quitamos el invicto y empezamos a cagarles el campeonato que iban a terminar de perder con otras tres derrotas consecutivas. Gran partido del Tano Roma y también del Rata jugando de 2, Cacho Silveira era jugador y técnico.
   ¿Con cuál quedarme?
   ¿Con el del Nacional del 68? Partido memorable de Rojitas, que metió el primer gol y le sirvió los otros dos al Loco Pianetti.
   ¿Con el de los dos del Muñeco Madurga y la vuelta olímpica por duplicado de Silvio en el gallinero, cuando abrieron los grifos de regado pero se las dimos igual, en el 69? No pude ir, me había lastimado la planta del pie, me metieron un montón de puntos y tenía que estar con la gamba horizontal. Lo escuché a Veiga y después lo vi por tele, en diferido.
   ¿Con el 4-0 a domicilio del 72 con dos de Mané Ponce y dos del cordobés Curioni? Fui hasta la cancha y no pude entrar, se habían terminado las entradas, ya por ese entonces empezaba a haber los problemas que hoy se recontraagudizaron para conseguir entradas de visitante, cada vez te dan menos.
   ¿El 5-2 del 73, en una noche de lluvia? Ese equipo que manejaba el Cabezón Potente, cuando se enchufaba, era imparable. Lástima que siempre haya fallado en los finales. Me acuerdo que Perico Pérez venía atajando todos los penales pero el cordobés Guerini se lo metió. Cantábamos: “Vea, vea, vea/ que manga de boludos/ ahora a Perico/ se lo meten en el culo”.
   ¿El de los cuatro goles de García Cambón? Otra demostración de lo que era ese Boca de Rogelio Domínguez cuando le sonaba la flauta. El último fue una bestialidad: pared del Chino Benítez con Potente, descarga para García Cambón, pared de García Cambón con Potente, devolución de taco por parte del Cabezón, gambeta de García Cambón a Fillol hacia adentro y pase a la red.
   ¿El del tiro libre de Potente, en el 75? Fillol estaba armando la barrera y pim. Habíamos estado a dieciséis puntos y esa noche nos pusimos a tres. Estaban bregando por cortar la sequía de dieciocho años sin títulos y temblaban. Después no nos alcanzó, si le ganábamos a Banfield en La Bombonera pudo haber sido pero La Volpe atajó una barbaridad, esa noche.
   ¿El que les ganamos en el Nacional de ese mismo año en el gallinero con uno menos, porque Coerezza nos dejó con diez en el primer tiempo? Lindos goles del correntino Sánchez y del Chueco Alves. Bah, no hay goles de Boca feos.
   ¿La final del Nacional 76? Yo no tengo presente que el Chapa Suñé se haya hecho cargo de otro tiro libre directo al arco en su carrera. Fillol se comió el mismo gol del año anterior, todavía debe estar acomodando la barrera. Encima, cada vez que le preguntan por ese gol, sigue llorando porque dice que Ithurralde no había hecho sonar el pito. ¡Cómo estaba la cancha de Racing! A Boca le dieron todo el anillo de arriba. Saltábamos y se movía una barbaridad pero seguíamos saltando.
   ¿El de la Copa del 77? Los matamos a pelotazos y no la podíamos meter. Al final, penal que pateó Mouzo, palo, espalda de Fillol y la pelota que queda muerta en el medio del área chica. ¿A cuántos se nos habrá detenido el corazón? Menos mal que Roberto llegó para meterla antes de que Fillol terminara de levantarse.
   ¿El de la Copa del 78? Los eliminamos en la cancha de ellos con goles del Heber Mastrangelo y el Loco Salinas. Ellos tenían a toda la banda de jugadores que había ganado ese Mundial en que los que meaban para los controles antidoping de los partidos de Argentina eran los boleteros y los controles. ¡Y después hablan de la falopa de los tiempos del Toto Lorenzo!
   ¿El 3-0 del Metro 81? Otra noche de lluvia y de gloria. Dos golazos de Miguelito Brindisi y la joya de Maradona. Lo dejó a Fillol arrodillado en un costado del área, fue hasta el medio, esperó que el hijo de mil putas de Tarantini se acostara en la raya… ¡No pateaba nunca! Al final la soltó despacito, al lado de un palo.
El 5-1 del Nacional del 82 no califica. Es la máxima goleada de la historia en condición de visitante pero ellos tenían un equipo que era una risa, demasiado malo, les faltaban todos los de la selección. Jugaban Montes, Savarese, Vega... ¡Hasta el Carly Randazzo!
   ¿El 4-3 de la Copa del 91? De arranque perdíamos por dos y se los dimos vuelta. Noche gloriosa de Latorre. Los acostamos con goles del Loco Giunta y de Marchesini, que entre los dos no sé si llegaran a diez en sus carreras. Prolongación de una seguidilla inolvidable que se había iniciado en Mar del Plata e iba a seguir y seguir.
   ¿El del gol del Manteca Martínez, en el 92? Toda la cátedra decía que ellos llegaban mejor. Bah, muchas veces han dicho lo mismo. Loustau les regaló un penal, la falta de Giuntini había sido como medio metro fuera del área. Pero apareció el Mono para atajárselo a Hernán Díaz.
   Ahí los teníamos más alquilados que nunca porque en el 93 les ganamos los dos en el gallinero. El del Clausura, con el Maestro Tabárez que ya estaba prácticamente yéndose, por el cuento de los halcones y las palomas debidamente fogoneado por los putos periodistas. Y el del Apertura, con gol del Beto Acosta, que recién había entrado y es un gallina recalcitrante pero pesó más su profesionalismo. ¡Hasta con Habbeger, les ganamos!
   ¿El 4-1 con tres de Caniggia, en el Clausura 96? Los matamos, siga el baile, siga el baile, al final no la agarraban ni con la mano.
   ¿El del nucazo de Guerra sobre la hora, en el Apertura 96? La verdad es que ese Boca de Bilardo era una tienda pero era como si los muchachos vieran la camiseta de los que te jedi y se conectaran.
   ¿El del retiro de Maradona, en el 97? Esa tarde perdíamos y estábamos para cualquier cosa. Empezó el segundo tiempo, Román reemplazó a Maradona y de entrada el Huevo Toresani se equivocó, empató con una definición propia de Messi o del que vos quieras, la picó cortita y suavecita cuando le salía Burgos. Y después llegó el primer gol del Loco Palermo contra los que te jedi, de cabeza. Pedían foul de Bermúdez a Burgos porque el Patrón lo cortinó al arquero. Para mí que fue penal de Burgos, que al final se lo sacó de encima al Patrón con un empujón pero bueno, ley de ventaja.
   ¿El del Clausura 99? A los cinco minutos nos quedamos sin el Pato Abbondanzieri y entró Muñoz, que tenía unos pocos minutos en primera y hacía como un año que no jugaba. Allá por los quince nos quedamos sin Chicho Serna y entró el peruano Pereda. El Patrón Bermúdez les metió un gol de panza y después lo echaron, antes de terminar el primer tiempo. En el segundo empataron y cuando parecía que la tenían servida ellos, apareció el Loco Palermo, con una media vuelta como de treinta metros.
   ¿El de la Copa 2000? ¡Uh! Teníamos que ganar y la verdad, a mí, cuando íbamos como por los diez del segundo tiempo y no pasaba nada, no me gustaba ni medio cómo venía la mano. Llegó el gol del Chelo Delgado y ya cerca del final, el penal de Román. Faltaba el postre, el del Loco Palermo que hacía siete meses que no jugaba. El estúpido de Gallego había dicho: “Si lo ponen a Palermo, yo lo pongo a Enzo”. ¡Cómo vas a decir esas cosas antes de jugar con Boca, tontuelo! ¡No aprendés más! El Loco tardó como media hora en darse vuelta antes de patear pero era como que ellos ya se habían ido de la cancha. ¡Ah, y el caño de Román a Yepes!...
   ¿La tricota del Clausura 91? Ya había transcurrido gran parte del partido y no pasaba nada pero el Negro Ibarra embocó un golazo desde afuera y fue como si se abriera un dique. Desde allí, baile con variaciones. Fue el día que Román estrenó el Topo Gigio frente al palco de Macri.
   El del Apertura 2003, con los goles de Seba Battaglia y de Iarley medio que fue demasiado fácil como para considerarlo. Ellos estaban muertos, entregados desde el principio. Si no era por Costanzo, goleada histórica.
   ¿El de los penales, en la Copa 2004? Connotaciones únicas, ojalá que irrepetibles. Dejaron a la hinchada de Boca afuera. El sorete de Castrilli. Por privilegio de profesión pude estar. En el partido de ida lo habíamos ganado con gol del Flaco Schiavi pero Martín no nos dio un penal más grande que una casa,  Coudet se había tirado como un arquero. Parecía poco el 1-0. Nos quedamos sin el colombiano Vargas a poco de empezar el segundo tiempo y al rato, gol de ellos… Pintaba mal. Guillermo los hizo echar de un solo saque a Sambueza y a Hernán Díaz, encima se les lesionó Rojas y no tenían más cambios. Apareció Carlitos Tevez en todo su espledor para empatar sobre el final. Baldassi lo echó mal, el festejo sacudiendo los brazos lo había hecho varias veces. Nos descuidamos en el gol de Nasuti pero mejor, así llegamos a los penales. Sólo a Bianchi puede salirle bien hacer patear a dos pibes como Ledesma y Alvarez, los Pablitos. El Pato se venía tirando al revés en todos pero atajó el que tenía que atajar, el último y a continuación definió el cordobés Villarreal. Esa vez sí que era como para cantar “esa tribuna se parece a una postal”. Toda la cancha se parecía a una postal, pero no había nadie para cantárselos. Se querían matar. Bajé en el ascensor, infiltrado entre ellos. “¡Qué suerte tienen siempre contra nosotros!”, se quejaba un señor mayor, apesadumbrado. Y bueno, amigo, ¿por qué no se hizo de Boca?
  ¿El que les empatamos al final en el Clausura 2006? Si, a nosotros no nos da vergüenza festejar empates si cabe. Perdíamos, lo echaron al Pato, entró Migliore que no había jugado nunca, inolvidable patada del Tucu Krupoviesa a Montenegro y cuando ya estábamos al horno, el penal que fabricó Guillermo y la conversión del Loco Palermo. ¡Pobrecitos!
   ¿El del Apertura 2008 en el gallinero? Salimos a la cancha once puntos debajo de San Lorenzo e íbamos a terminar campeones. El Negro Ibarra se hizo echar como un boludo por putear al lineman pero Román pinchó la pelota, se llevó el partido a la casa y puso la bola para la peinada de Viatri que fue el 1-0 inapelable. Con diez, una vez más.
   Los dos últimos en La Bombonera también son lindos recuerdos. El de 2010, que se paró por lluvia, siguió en la semana y lo ganamos con dos del chileno Medel, fue, lo que se dice, un caso testigo. ¡Les ganamos con Luiz Alberto y Breyner Bonilla de centrales más el Chueco Alves de técnico! Y el de 2011, cuando ya se estaban barranca abajo camino a la B, maravilloso. Gol en contra del pelotudo de Carrizo, gotita de lluvia del Loco Palermo en el segundo, el patético Almeyda besándose la camiseta cuando lo echaron con Clemente…
   Bueno, no elijo, me quedo con todos. Igual, el mejor siempre puede estar por venir. ¿Por qué no mañana mismo?















4 comentarios:

  1. "Connotaciones únicas, ojalá irrepetibles". Amén.

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  2. Raúl Perez: una aclaración. Decís que no te imaginás una mano intencional del gran Silvio, pues bien, así fue. La jugada fue lo que normalmente se llama un "borbollón" en el área chica de Boca, con cuatro o cinco jugadores de river tratando de meterla y el arquero y los defensores de Boca tratando de sacarla como pudieran. Todo lo resolvió Silvio tirandose al piso y "embolsando" la pelota como un arquero.Penalazo infernal. Debo ser apenitas mas "viejo" que vos porque mis recuerdos comienzan un año antes con la gran goleada en la Bombonera por 5 a 1 en un partido jugado un día de semana, no un domingo y la revancha posterior dando vuelta un 0 a 2 para terminar ganando 3 a 2 en el gallinero.

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  3. Gracias por el dato, Jorge. Yo tengo 60 piruitos.

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  4. Te gano, tengo 63 y tengo "El Gráfico" con la foto de Silvio hecho un ovillo con la pelota entre los brazos.

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