A este gil que escribe le hincha las bolas perder, en cualquier estación del año. No le gusta presenciar ante el televisor una derrota con Racing en Mar del Plata. Tras la declaración de principios, el análisis racional indicará que no cabía esperar mucho más.
Racing ganó bien, encontró salida rápida y espacios, fue más vertical y decidido en ataque, a Hauche no se lo podía controlar.
Boca fue monocorde, previsible, aburrido. Estamos de pretemporada (ellos también), pusimos suplentes (ellos también) pero ojo, que estuvieron en la cancha algunos de los que mejor rendimiento terminaron teniendo el año pasado, casos Pol y Erbes. Algunos que vienen pidiendo pista, casos Ustari y Colazo. Algunos que fueron titulares durante mucho tiempo, casos Pochi y Viatri. Un refuerzo, Pérez.
Empezamos teniendo la pelota por mucho tiempo pero fueron ellos los que vacunaron pronto y sin necesidad de tanta posesión. Mal parado Boca, toda la defensa volcada a la derecha y la jugada que termina con un tipo llegando vacío por izquierda. El Pampa Evangelista cerró y el gol llegó a espaldas suyas.
Se empató rápido en un momento en que daba como para empezar a entusiasmarse. Habíamos descubierto una puertita abierta por la izquierda, por donde iba Nico Colazo. No fue la primera vez que Nico desequilibró y metió el centro. Se le cayó a Saja, Nico Blandi la defendió bien, descargó mejor hacia atrás y el Narigón Viatri, llegando de frente, fue implacable.
Duró poco porque otra jugada, una pelota recta bien puesta por Camoranesi, nos agarró de nuevo mal parados. Me estaba empezando a gustar el Chiqui Pérez, había empezado a ganar por arriba y se lo veía con don de mando pero esa bola lo tomó al revés, corrió la jugada desde atrás y terminó metiéndole ese manotazo a Hauche en el área. Penal innecesario, torpeza.
Nunca más le encontramos la vuelta al partido. La única complicación para Racing fueron los centros porque Viatri andaba bien de arriba, bajó más de una pero no se lo pudo aprovechar.
De la última media hora de partido no vale la pena hablar porque era de prever que los jugadores, de uno y otro lado, iban a tener que pararse, están duros, recién están volviendo de las vacaciones y están haciendo preferentemente trabajos de fuerza.
Bianchi llevó sólo seis suplentes, como para dejar bien sentada su posición de que estos partidos le importan poco pero además, era un banco descompensado. Arquero, tres defensores, un volante y un delantero. Entró Escudero, que volvió al club y no se sabe si va a quedar pero al que le perdimos la confianza en su paso anterior. Entró el pibe Palacios y Tití Fernández dijo que tenía cosas de Guillermo. Si Palacios es Guillermo yo soy Shakespeare, no jodamos.
Para este tipo de partidos corresponde enfocarse en el rescate de alguna individualidad y en tal sentido corresponde empezar por Viatri. Bianchi abortó su salida a Lanús, lo puso y le dio la capitanía. El Narigón es un delantero de primera, no se lo puede rematar al mejor postor. Tuvo un muy mal semestre pero por supuesto que es recuperable, tiene para darnos. Acá tenemos que confiar en la mano de Carlos para que vuelva a sus mejores expresiones. Tuvo un partido aceptable, se movió, ganó mucho por arriba (en las dos áreas) e hizo un gol.
Bianchi también cree en Pochi Chávez y le dijo que se quedara. Carlos sabrá pero este caso es distinto, Pochi ya lleva demasiado tiempo dando vueltas, la sensación es que de ahí no va a pasar. En ese tono se lo vio en este partido, la pidió mucho, tuvo mucho contacto pero pocas de sus resoluciones significaron algún aporte. En una del primer tiempo se fabricó muy bien el espacio pero la terminó mal, otra la picó muy bien y por poco no llegó a meterla Nico Blandi.
En cuanto a Nico, si juega en dupla con Viatri puede llegar a pasarle lo que le pasó a Viatri cuando jugaba con Silva. Cuando juegan dos nueves, la mayoría de las veces (las excepciones son muchas pero no dejan de ser excepciones), uno le quita espacio al otro. El que está obligado a salir más es el que pierde.
Ya se apuntó que hubo un buen ratito de Nico Colazo, a Pol y Erbes se los notó incómodos. Albín y Evangelista son laterales que naturalmente dan ventajas en la marca y esta vez tampoco sumaron mucho cuando pasaron. Al pibe Castagno seguiremos teniéndolo en observación y Ustari, sin mucho trabajo, no tuvo nada que ver en el primer gol y obviamente, tampoco en el penal.
No he de extenderme en esa horrenda camiseta violácea, tipo Villa Dálmine. Después de todo, Nike ya nos tiene acostumbrados, desde hace años, a estos modelitos despersonalizados. Lo peor es que seguramente en las próximas semanas y meses se verá, en la cancha y aun en las calles, a muchos boluditos y boluditas con esa camiseta. Nike sabe lo que hace, se ve que hay muchos hinchas de Boca a los que les gustan esos modelitos, van y los compran. Está claro que las nuevas generaciones no funcionan como nosotros, los viejos.
Ahora se vienen los que te jedi, el sábado. Bianchi dice que son una estupidez los tres partidos en tan pocos días y tiene razón pero ya que están puestos, es importante, sobre todo, no perder el primero. Si se pierde, se mueve el avión, se da pasto a las fieras. Bianchi lo sabe. Ganemos, vamos, Boca.
lunes, 14 de enero de 2013
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Si Bianchi recupera al Pochi la final contra el Real Madrid va a ser sólo una anécdota en su currículum.
ResponderEliminarEl mejor partido de Viatri en meses, claramente.