viernes, 8 de marzo de 2013

CADA VEZ QUE NOS LLEGAN SACAMOS DEL MEDIO

El arquero de ellos sacó por lo menos tres pelotas mortales: el cabezazo de Burdisso, la del Burrito Martínez y la de Pichi Erbes desde afuera (que era corner pero Charlie Yellow dio saque de arco). A esa se puede agregar, ya en el segundo tiempo, la de Chiqui Pérez, aunque había off side previo (no valía pero por las dudas, la sacó igual). ¡El arquero nuestro no saca ninguna! ¡Nos llegaron una vez y perdimos 1 a 0!


No se puede decir que el gol haya sido responsabilidad de Orion, no. Pero el arquero está para sacar no sólo las fáciles. Tiene que sacar alguna que parezca que no se puede. Si entran todas no se puede tener expectativa alguna. Viene pasando en los últimos partidos.

En realidad, el que se come el gol es Chiqui Pérez. Scotti lo primereó y ni tiempo tuvo de saltar con él, se quedó en el piso mirándolo. Así perdimos. Segundo partido de local por la Copa y segundo perdido. Ahora tenemos que sacar siete de los nueve puntos que quedan (y seis los jugamos afuera) para ver si pasamos. Si en lugar de siete fueran seis ya tendríamos que entrar a mirar cómo les fue a los demás que en definitiva, es la suerte que tenemos. Nadie está firme. Toluca nos ganó a nosotros y a nadie más. Nacional empató de local el primer partido con Barcelona porque le dieron una manito arbitral y resulta que ahora mira a todos desde arriba, tiene media clasificación en el bolsillo.

El que alienta la esperanza sigue siendo, en primer término, Román. Otro buen partido suyo, mientras le duró el aire. Con él, con su sola presencia, la bola corre mejor. Cuando se le terminó el combustible, en la última media hora, quedamos a oscuras. Terminamos jugando con cuatro delanteros, Acosta-Martínez-Viatri-Blandi pero claro está que eso no sirve de nada si no hay una coherencia de movimientos que los sustente.

Pocos deben haber defendido tanto y por tanto tiempo como este gil que escribe a Viatri pero ya no se puede más. El Narigón juega con una displicencia exasperante. En el primer tiempo le quedó una para romper el arco pero cuando terminó de definir qué era lo que quería hacer, ya se la habían soplado. Ahora pareciera que es el turno de Blandi, es el que queda por probar como centrodelantero pero la verdad, tendría que operarse una inusual explosión en Nico como para que la solución sea él, no se ve que así pueda ser.

Muy buen partido de Pichi Erbes, otro dato alentador. Bianchi sorprendió poniéndolo a él por la derecha y a Ribair de cinco, al revés de lo que cabía esperar y Pichi se jugó la vida, peleó y jugó, incluso estuvo cerca del gol por lo menos dos veces. Un ejemplo a seguir por algunos de sus compañeros. Esa es la fibra, el compromiso que queremos de todos.

Clemente va, va y va. No siempre las termina bien pero vale lo de él, no se borra, persiste. Erviti no anduvo bien pero también es de los que se la juegan toda. Ribair, ni hablar. Lo que tendrá que encontrar Ribair es la medida para no cometer tantas infracciones innecesarias que no le sirven al equipo y además, lo condicionan a él.

Aceptable lo del Buitrito Martínez. Esa que le sacó Bava en el primer tiempo hubiese sido un golazo. Algunas apariciones suyas en especial por la izquierda fueron de lo más profundo que produjo Boca. Necesitamos de él más continuidad y además, que empiece a sintonizar la misma frecuencia que Román. Si se terminan de entender va a venirnos muy bien.

Sosa combinó alguna torpeza con otras que resolvió bien. Dos veces quiso parar la pelota y la pelota terminó afuera. En el primer tiempo se mostró bien por la derecha, abriendo la cancha. En un contraataque de Nacional acompañó a Albín (el Albín de ellos), no se apuró, lo fue llevando y Albín terminó fuera de la cancha junto con la pelota. Eso es oficio. Otro, en una de esas, lo pierde o lo faulea. El tucumano, la verdad, no es gran cosa (con el debido respeto, claro está) pero sus acciones crecieron mucho en las semanas en que estuvo ausente dadas las prestaciones de Cellay y de Albín (el Albín nuestro).

En fin, pareciera que con Pichi-Ribair-Erviti más Román el medio puede empezar a acomodarse. En la medida en que se asiente el medio, se supone, tendrían que empezar a surgir más y mejores variantes en ataque. Si el Burro crece y va conociéndose mejor con Román. Si encontramos un 9. Hay que lograr más confiabilidad en el fondo, lo que no parece fácil. Y que el arquero agarre alguna.

1 comentario:

  1. Me gustan las perspectivas que se insinúan en el equipo, pero es muy difícil cuando no sale ninguna. Creo que la de Erbes (que por tele fue gol) terminó por desmoralizar a todos. La mano viene cambiada: ellos defendieron horriblemente en todas las pelotas paradas y se fueron con el arco en cero.

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