Para no confundirnos, debe empezarse por fijar algunos conceptos fundamentales: fue menos que un entrenamiento exigente. No es aceptable que nos haya demandado setenta minutos de juego llegar al segundo gol, el que terminó el partido. Porque si bien Excursionistas ni se nos acercó al área y casi si jugábamos sin arquero daba lo mismo, hay que proponerse definir y definir, para quedar a cubierto de alguna de esas sorpresas que te da la vida.
Por otra parte, en la primera hora de juego las situaciones netas de gol no eran tantas en proporción con la posesión de pelota, que fue un absoluto monopolio por parte de Boca. En cuanto a llegadas, la diferencia, al igual que la acumulación de goles hasta sumar cuatro, recién se marcó cuando ellos ya estaban desgastados no sólo por las lógicas diferencias físicas sino además por el sobrepeso de jugar con uno menos desde los 35 minutos del primer tiempo.
Estos honrados muchachos van penúltimos en la C y vaya a saberse cómo hicieron para aguantar el cero contra Gimnasia y después pasar con los penales. Boca movió bien la pelota, algo que nos venía haciendo falta y ciertamente una idea sobre la que hay que insistir pero por momentos fue demasiada la parsimonia, como con freno de mano puesto.
Ledesma o Cellay por derecha, Sánchez Miño por izquierda, descargaban sus centros sin haber desbordado, algo que por lo general favorece a los defensores que esperan. En ese sentido, era Palacios el más decidido a buscar el fondo, el mejor lugar desde el cual poner la pelota en el medio del área, a favor de los atacantes.
Tuvo que ser Nahuelito Zárate el que produjera algo distinto (y ya iban 21 minutos) cuando pasó, llegó a la raya, miró y le puso el pase hacia atrás a Viatri. Porque no fue un centro, fue un pase. Buena definición del Narigón, abriendo el pie derecho para alejarla y que entrara lejos del arquero. Cierto es que le dieron tiempo y espacio pero rupturas como la de Zárate pueden desequilibrar a defensas mejor paradas que la de Excursionistas.
Era como para bajar la persiana después de que, a los 35, ellos se quedaron con diez. El patadón de ese tal Carpintero a Zárate no sólo era para roja directa sino tal vez para prisión preventiva. No son tímidos para pegar, los del viejo Excursio porque Sotelo de entrada le había metido un planchazo muy peligroso a Pablito Ledesma (el cual no le valió ni amonestación) y no conforme con ello, muy poco después le pegó de nuevo (esta vez sí le pusieron la amarilla, por lo menos).
Con ellos perdidosos y disminuidos, se acabó cualquier expectativa que pudiera quedar pero tardamos demasiado en darles el tiro de gracia. Perdonamos mucho. Y al fin y al cabo, el segundo gol tuvo que llegar con un penal. Falta clara contra Nico Blandi, por supuesto, pero parecía como si de otra manera no fuera a llegar nunca.
Bien pateado el penal por Pablito Ledesma, con clase, esperando a ver qué hacía el arquero antes de ponérsela a la derecha.
El redondeo de la goleada en los últimos veinte minutos es un adorno porque a ellos, al cansancio, se les agregó la desazón de saber que ahora sí, ya no les quedaba nada por esperar. Incluso pudieron haber sido uno o dos más.
El tercero fue otra linda llegada al fondo de Palacios por derecha e impecable también la media vuelta de Blandi, claro que en el medio tuvo que asociárseles la pifia guaranga de uno de ellos.
El último fue una joyita. El pase de Viatri para Blandi a la izquierda estaba cantado, Nico estaba solito, ninguno de ellos andaba ni cerca de ahí. Y la definición, una belleza. Quién sabe si Nico quiso hacer eso, quién sabe si no quiso picarla directamente ante la salida del arquero, le quedó corta y quedó como un sombrero que lo dejó con el arco vacío pero de todos modos, la imagen final fue como una pinturita.
Con las salvedades del caso, vale anotar las buenas noticias. Zárate va consolidándose como una buena alternativa para ese lugar, claramente superior a Escalante. Palacios día a día gana confianza y seguridad, se la juega siempre, no siempre gana pero va al frente y pasa muchas veces. Viatri volvió al gol después de mucho tiempo, se movió bien, tuvo mucha participación. Blandi fue en todo momento farol encendido en el área y facturó dos veces, algo que le hace muy bien a cualquier delantero. Ledesma no jugó un gran partido pero esta vez tuvo presencia, se lo vio, jugó.
Una hermosura el marco, con esas tribunas repletas. Un espectáculo que ya no es de todos los días cuando nos toca jugar de visitantes, nos dan tres mil entradas y a veces ni las vendemos todas. La comprobación de que Boca sigue siendo Boca, no porque nos hiciera falta comprobarlo pero siempre es grata la ratificación. Un dato para que tomen nota los que, en lugar de atraer la gente a la cancha, parecieran a veces querer echarla.
jueves, 21 de marzo de 2013
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Escalante = Evangelista?
ResponderEliminarSi Evangelista, perdón por el lapsus.
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