LOS CEREZO
Papá Luis (1908/15): DEFENSOR, 58
PARTIDOS POR LIGAS, 6 POR COPAS LOCALES Y 1 POR COPA INTERNACIONAL, 1 GOL POR
LIGA.Un patriarca, don Luis. Uruguayo de nacimiento afincado en la Argentina. No estuvo en la Plaza Solís el 3 de abril de 1905 pero se integró de inmediato al grupo fundacional. Jugó el primer partido amistoso de que se tenga registro, el 4-0 sobre Mariano Moreno, el 4/6/1905 en la cancha del Colegio Nacional Sud. También estuvo en el primer partido oficial, tras la afiliación a la Argentine Football Asociation, el 3/5/1908, 3-1 sobre Belgrano B (el actual Belgrano del rugby) como visitantes, en Virrey Del Pino y Superí, por la Segunda División. Pero además fue nada menos que el segundo presidente del club, a continuación de Esteban Baglietto, en el período 1905/6. Es uno de los dos presidentes no nacidos en la Argentina (el otro, Martín Benito Noel, español, 1980/83). Después iba a seguir integrando diversas comisiones directivas hasta entrados los años veinte. Jugaba “de 3” (zaguero izquierdo).
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Nene Oscar (1929): DELANTERO, 2 PARTIDOS POR LIGA.
Oscar, argentino, vaya a saberse si por portación de apellido, incursionó en dos presentaciones oficiales en 1929, ante San Lorenzo (0-1) y Argentino de Banfield (1-0), por la Copa Estímulo que después quedó legitimada como campeonato por escasez de calendario. Boca perdió la final con Gimnasia. Además, Oscarcito, que era entreala derecho (vulgo “8”) estuvo en tres amistosos de 1930.
LOS COSTA
Papá Domingo Ángel (1920/22): DEFENSOR, 16 PARTIDOS POR LIGAS, 5 POR COPAS LOCALES
Y 1 POR COPA INTERNACIONAL, 1 TÍTULO (COPA DE HONOR 1920). Domingo hizo su debut el 20/6/1920 ante Sportivo Almagro, actual Almagro a secas (2-0) por la Copa de Honor, trofeo que Boca iba a adjudicarse, por lo que le correspondió una participación en esa conquista. Siguió alternando hasta 1923, contando los amistosos. Jugaba de 2 o de 3. Fue suplente primero para Cortella-Ortega y después para Bidoglio-Mutis.
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Nene Bartolomé Humberto (1948/49): DEFENSOR, 4 PARTIDOS POR LIGAS Y 1 POR COPA LOCAL.
Bartolomé, que era zaguero igual que papá, apareció por primera vez en un amistoso del 14/3/1948 frente a Newell’s en cancha de San Lorenzo (1-1), cuando entró en el segundo tiempo nada menos que por Perico Marante. Oficialmente se estrenó poco después, el 4/4, ante Lanús (2-1) en cancha de Independiente, oportunidad en que jugó “de 3” en pareja con Perroncino, por la Copa Competencia. Por el Campeonato de ese año estuvo tres veces, la primera ante Platense (1-2 en La Bombonera), el 30/5, de nuevo al lado de Perroncino. Cerró su currículum con dos amistosos en 1949 antes de pasar a Quilmes (1949/52).
LOS TROBBIANI
Papá Marcelo
Antonio (1973/76 y 1981/82): VOLANTE, 137
PARTIDOS POR LIGAS, 29 GOLES, 2 TÍTULOS (METROPOLITANOS 1976 Y 1981) De Marcelito todos hablaban desde que estaba en Inferiores. Integrante de una clase 1955 excepcional y multicampeona (Tarantini, Ricardo Alonso, Tabita García, Lacava Schell, Hugo Paulino Sánchez, Mario y Ricardo Franceschini, el Toti Ríos). Debutó en la selección mayor antes que en Boca. Lo llevaron a Bolivia para oficiar de “sparring” del que se llamó “equipo fantasma” y anduvo tan pero tan bien, que Sívori terminó dándole minutos en un partido clave por Eliminatorias. En Boca apareció ante Ferro (4-0) el 25/11/73. Luego de tres derrotas en cuatro fechas, Rogelio Domínguez se decidió a colgar a Pachamé y puso por fin al pibe que todos reclamábamos, para levantar a un equipo que se caía a pedazos. Desde ese mismo momento quedó como titular inamovible. La rompió. “Mandrake”, lo llamó el periodismo. Fue parte de ese Boca que dejó para el recuerdo actuaciones brillantes, goleadas memorables. Pero no salía campeón nunca. En 1976 llegó el Toto Lorenzo y lo corrió a la derecha, para dar lugar al regreso del Chapa Suñé. Hasta entonces era un “5” de manejo y distribución lujosos, gambeteador, pisador. Lo tildaban de “morfón” y “calesitero” pero otra cara de la verdad es que Marcelo difícilmente dividiera la bola y difícilmente comprometiera a un compañero con una entrega forzada. Prefería perderla él. Fue integrante del equipo que ganó el Metropolitano 1976 pero antes de terminar el torneo lo vendieron a España, al Elche. Volvió en 1981, el año de la llegada de Maradona, como otra de las grandes incorporaciones pero enseguida, una maldita hepatitis lo dejó fuera de competencia por mucho tiempo y después le costó ponerse bien. En el Nacional 82, ya sin Maradona, Cap le dio la 10 y tuvo algunos muy buenos partidos. Lástima que las finanzas estaban muy comprometidas, por lo que Boca se lo vendió a Estudiantes, para liberarse de un contrato alto y que entrara plata fresca. La realidad es que al mejor de todos los Trobbiani lo disfrutó Estudiantes. Maduro, pensante, fue pieza vital de aquel equipo platense bicampeón. Después volvió a España y a Estudiantes. En 1986 tuvo participación en la selección que ganó el Mundial de México. Regresó a Boca en 2007 como ayudante de Russo.
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Nene Pablo Marcelo (1996): VOLANTE, 4 PARTIDOS POR LIGA.
Pablito nació en España, mientras el viejo jugaba allí, pero las Inferiores las hizo en Boca. Bilardo, después de un amistoso con Olimpia, lo hizo debutar en primera, en la última media hora del triunfo por 3-2 sobre River del 29/9/96, el del nucazo de Guerra en tiempo agregado. Partido fácil. Era volante pero más que a Marcelo, se parecía o mejor dicho, intentaba imitar, hasta en el corte de pelo, a Fernando Redondo, que seguramente fue su modelo. Se quedó, no creció, no se afirmó. Después anduvo por Talleres de Córdoba y por su país natal.
LOS GATTI
Papá Hugo Orlando (1976/88): ARQUERO, 380 PARTIDOS POR LIGAS Y 37 POR COPAS INTERNACIONALES, 6 TÍTULOS (METROPOLITANOS 1976 Y 1981, NACIONAL 1976, LIBERTADORES 1977 Y 1978 E INTERCONTINENTAL 1977).
¿Qué queda por decir del Loco? El showman, el fantasista del arco. Genio y figura, estilo unipersonal e irrepetible. El jugador con más partidos en el fútbol argentino y el arquero con más partidos en Boca. A los 17 años Zubeldía (Osvaldo) le dio el arco de Atlanta y se lo quedó. Ya en el 63 D’Amico lo citó a la selección mayor (no jugó) y a sus 19 ya estaba en River. No fue la mejor su química con los que te jedi, que le quisieron quemar el auto después de un 0-4 con Boca en el gallinero, por la Copa Jorge Newbery. No era su sitio. En los entrenamientos se ponía una camiseta de rugby de Hindú, azul y amarilla. Igual, se quedó por cinco temporadas, jugó y jugó bien. Siendo suplente en su club, fue al Mundial de Inglaterra. Cesarini, que creía mucho en él, lo hizo debutar en la selección pero Carrizo era intocable. Aunque después de que les ganáramos el campeonato del 65, cada vez que tenían que venir a La Bombonera lo sacaban al vejete y lo ponían al Loco. Por cierto, empezó a irles mejor. Una vez, de La 12 le tiraron una escoba y el muy turro se puso a barrer el área. Otra: en un corner se colgó del travesaño mirando a La 12 y sacó la lengua. En el 69 pasó a Gimnasia y allí fue ídolo total. Un tarde que el Lobo nos acostó en La Boca, el Loco la descosió, atajó (jugó) una barbaridad. Cuando terminó el partido, se levantó el buzo rojo y debajo tenía la azul y oro. De gil no tenía nada, ya estaba preparando el desembarco. El Toto Lorenzo se lo llevó a Unión en el 75 y un año más tarde nos lo trajo. Fue el comienzo de una época dorada. Tres títulos locales, dos Libertadores y una Intercontinental. Jugador y además, arquero, ordenador de un fondo (de un equipo) granítico, casi invulnerable. Héroe de la primera Libertadores. Ni un gol en toda la primera fase. Y el penal a Vanderley, allá, en el Centenario. En el 81 Marzolini (con quien fue compañero de colimba porque Silvio la hizo a los 24) lo había dejado afuera después de una lesión pero tuvo que volver él para cerrar la campaña en las últimas fechas. Clave en el partido que definió el campeonato, con Ferro. Se recuerda especialmente la jugada suya que terminó con gol del Mono Perotti contra Estudiantes pero años antes, en el 76, ya había hecho una muy parecida en Vélez contra Temperley: pelota dominada con cabeza levantada desde el área propia hasta el medio de la cancha, entrega certera para el compañero destapado, gol de Felman. Pocos quizá tengan presente que su mejor año en Boca fue el 82, como sostén de un equipo austero y económico que les peleó hasta donde pudo el campeonato a Estudiantes e Independiente. Debió haber largado antes pero si era por él, se quedaba hasta hoy. Lamentablemente, hubo que echarlo. Salió del equipo después de un conversado gol que se comió con Armenio, en 1988 y ya no iba a volver, tenía 44 años. Su leyenda no tiene mácula, por más que pasen mil años no habrá otro Hugo Gatti.
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Nene Lucas Cassius (1998): DEFENSOR, 1 PARTIDO POR COPA INTERNACIONAL.
Lucas Cassius debió haberse llamado “Lucas Muhammad”, ya que el Loco quería homenajear a quien fue no el mejor boxeador pesado de todos los tiempos, sino el único (según le definiera una vez Raúl Landini, docente del pugilismo, al que suscribe). Después de debutar en la primera de Argentinos, llegó a Boca en 1996, como parte de un paquete de juveniles que trajo Macri, en los albores de su gestión, en el cual también figuraba un morochito llamado Juan Román Riquelme. Era (Lucas Cassius) enganche o volante por izquierda hasta que lo empezaron a poner “de 3”. Su única incursión oficial en primera, dos minutos, fue lapidaria. El 29/10/1998 Boca, con suplentes, perdía en Brasil con Palmeiras 2-1, partido de ida por cuartos de final de la Copa Mercosur. No estaba mal. Bianchi lo puso para hacer tiempo. Lucas Cassius entró como si en ese par de minutos que quedaba le fuera la vida y cometió un foul absolutamente al pedo, contra la raya, a un rival que daba espaldas a la cancha. Del tiro libre derivó un corner y del corner, el tercero de Palmeiras. En el segundo partido (sin él), empate y out. En el verano del 99 Lucas Cassius tuvo un amistoso con Racing, después anduvo por San Lorenzo pero no jugó nunca y después se fue a España pero tampoco. Se dice que un jugador, para triunfar, debe tener “hambre”, en sentido poético y a veces también en sentido literal. Eso a él no le pasó nunca, en ningún sentido.
LOS ÁLVAREZ
Papá José
Luis (1975/78): DELANTERO, 19 PARTIDOS POR
LIGAS, 1 GOL.¡Uh, cómo nos entusiasmamos con José Luis cuando empezó a mostrarse en tercera! Puntero derecho hábil y encarador, de esos jugadorcitos que caen bien de movida, que entran fácil por los ojos. De puro exagerados empezamos a llamarlo “Houseman”. Su debut en primera fue el 14/8/75, 7-0 ante All Boys con pibes, en una huelga de Agremiados. Después volvió a la tercera hasta que Lorenzo empezó a darle rodaje ya en 1978. Cuenta ahora risueñamente el propio José Luis que el Toto lo embalaba muchísimo, le decía que era un fenómeno. Al cabo de unos cuantos partidos, el mismo Toto, crudo y visceral, lo agarró en el vestuario y le dijo: “pibe, con estos mangos que juntó, póngase un kiosco. Usted no está para esto”. Después pasó por Atlanta pero largó joven.
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Nene Pablo Sebastián (2003/05): DEFENSOR, 20 PARTIDOS POR LIGAS Y 10 POR COPAS INTERNACIONALES, 2 TÍTULOS (APERTURA 2003 Y SUDAMERICANA 2004).
La carrera de Pablito en Boca fue relativamente corta pero nunca olvidaremos que, siendo un pibe, pateó un penal en la definición con los que te jedi, semifinal de la Libertadores 2004, gallinero repleto sólo con hinchas de ellos y no le temblaron las piernitas, no falló. Su debut había sido en el sonado 2-7 con Central del 6/7/2003, cuando los canallas (nada de comillas) no nos quisieron postergar el partido para que festejáramos la Libertadores y les mandamos un rejuntado de pibes, para que se hicieran una paja. En el segundo semestre de ese mismo año Bianchi le empezó a dar cancha. Era 4 pero podía jugar de 3 y siempre cumplía. Otra para el recuerdo fue aquella vez en la cancha de Independiente que barrió con todo contra la raya, siguió de largo y se lo llevó puesto a Pastoriza, técnico de ellos, que respondió con un cachetazo y lo echaron. Podríamos haberlo tenido por más tiempo pero en el segundo semestre de 2005 se fue a Estudiantes. Con el Pincha, en la final de aquel Apertura 2006 que regalamos insólitamente, lo expulsaron junto con Pablito Ledesma, que hasta ahí estaba jugando el partido de su vida, en el primer tiempo. Un linesman botón (bah, un linesman y basta) quiso sentirse importante en un chisporroteo que no daba ni para amarilla, en fin. Después anduvo por Catania (tres etapas hasta hoy), Rosario Central (el club de su estreno) y Zaragoza.
LOS MARINELLI
Papá Héctor
Indolfo (1965): DELANTERO, 2 PARTIDOS POR LIGA,
1 TÍTULO (AFA 1965).Pintaba lindo, Héctor Indolfo, en la tercera, allá por el 64 y 65. Wingcito clásico, simple, de desborde, fondo y centro. En un momento de la primera rueda del 65 en que el equipo no daba pie con bola, Néstor Rossi lo puso contra Racing (1-0), el 29/5. A la fecha siguiente, con Lanús (1-0), volvió a jugar. No anduvo del todo mal pero no se soltó. En lugar de picar la esperaba al pie y en lugar de encarar como sabía, se la sacaba de encima. Dos partidos oficiales (con puntaje ideal), afuera y nunca más. La cosa no estaba como para darle tiempo. Lo peor para él fue que en ese lapso, lo subieron a la tercera a Mané Ponce y sonó. Al año siguiente pasó a Gimnasia, en la operación por la cual vino Minoián y nos amargó una tarde en el bosque con la ley del ex, 0-1 con gol de él. Posteriormente anduvo por Comunicaciones de Guatemala y salió en los diarios por un grave incidente con un árbitro que le costó una larga suspensión.
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Nene Carlos Ariel (2004): VOLANTE, 3 PARTIDOS POR LIGA.
Carlitos Marinelli lo tenía todo. O casi. Enganche con manejo, panorama, pegada, armonía, elegancia, facha. Llegó desde Argentinos a la séptima y muchos no entendíamos por qué tantas veces Griffa y sus colaboradores lo dejaban en el banco. El tiempo iba a darle la razón al viejo maestro. Infaltable en cada convocatoria a los juveniles, Carlitos se fue a Inglaterra, al Middlesbrough, en 2000, con 18 años, sin haber debutado en primera. Después pasó al Torino de Italia, volvió al Middlesbrough y en 2004 regresó a Boca. Bianchi lo preparó con un par de amistosos en el verano y lo estrenó oficialmente con Vélez (3-2), el 29/2. Sólo iba a tener otras dos presentaciones en ese Clausura. Brindisi lo llevó a la gira de mitad de año pero de inmediato le dio salida. Frío, distante, indolente, “pecho”. Se fue a Racing y tampoco pasó nada. Después empezó un largo y cimbreante derrotero: Torino, Braga (Portugal), Kansas City Wizards, Millonarios, Aldosivi, Gyón (Hungría), San Martín de Porres… Cuentan que, producto de tantos pases, está “hecho” de guita. Felicitaciones, que la disfrute. Pero como jugador fue una mueca de lo que pudo haber sido.
LOS ESCUDERO
Papá Osvaldo
Salvador (1981): DELANTERO, 40 PARTIDOS POR
LIGAS, 5 GOLES, 1 TÍTULO (METROPOLITANO 1981).Muy buen wing, el Pichi Escudero. Guapo y decidido, veloz, escurridizo, chiquito pero fuerte, difícil de mover. Campeón mundial juvenil en 1979, llegó de Chacarita, tras breve paso por Vélez, en 1981, con sólo veinte años. Debutó junto con Maradona, el 22/2, en el 4-1 sobre Talleres de Córdoba, con Bombonera a reventar. Titular a lo largo de casi toda esa campaña que se coronó con el título. Se ganó a la gente de entrada. Algunos goles fundamentales, como uno a Estudiantes en La Plata y otro a Colón en Santa Fe. Lástima que llegó a préstamo con una opción muy alta y la economía de Boca, post Maradona, estaba empezando a desbarrancarse en uno de sus peores momentos. Por eso, sólo por eso, el Pichi tuvo que seguir viaje. Su larga y meritoria carrera continuó con escalas en Unión, Independiente, Central, Racing, Platense y Chaco For Ever, siempre dando la talla. Nos quedamos con las ganas de tenerlo por más tiempo con nosotros.
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Nene Damián Ariel (2010): VOLANTE, 13 PARTIDOS POR LIGA.
Damián llegó a mediados de 2010 con todas las credenciales, desde el Villarreal. Para el que suscribe era, en Vélez, un volante por izquierda sumamente interesante, profundo, vertical. Algunos otros opinaban que podía ser enganche o media punta. Lo cierto es que, en Boca, no fue nada. Estuvo en trece partidos oficiales pero sólo dos de ellos completos. Fue durante el breve y decepcionante ciclo conducido por Borghi, al que sucedió un interinato de Pompei. Quizá lo que más recordemos de él quienes andamos por Boca casi todos los días sea una práctica en la que se engranó y empezó a tirar pelotazos al cielo o contra las paredes. Falcioni lo puso en dos amistosos del verano siguiente pero enseguida marchó a Brasil. Pasó por Gremio, Mineiro y reapareció en Mar del Plata, en 2013, contra Racing pero Bianchi tampoco hizo nada para que se quedara. Otra vez Brasil, en el Vitoria, ahora ya definitivamente desvinculado de Boca. El Pichi Junior fue una gran desilusión.
LOS
PEROTTI
Papá
Hugo Osmar (1977/82 y 1984): DELANTERO, 140
PARTIDOS POR LIGA, 11 POR COPAS INTERNACIONALES, 26 GOLES,POR LIGA, 3 POR COPAS
INTERNACIONALES, 2 TÍTULOS (LIBERTADORES 1978 Y ETROPOLITANO 1981). Un gran wing izquierdo. Eléctrico, metedor. Cuando se encendía era imparable. Potencia, manejo, aguante. Una zurda bien picante. Piernas cortas y gruesas. Una pegada impecable, mortífera. Con pelota parada o en movimiento. Además, el Mono era un 11 que, si cuadraba, lo cagaba a patadas al 4 de los contrarios. Y al 2 también. Tuvo que pagar por algunos excesos en ese sentido (nueve veces vio la roja) pero no importa, lo bancábamos. Una vez, un periodista radial le recriminó esa, digamos, vehemencia suya. El Mono lo cruzó magistralmente: “Vea, parece que los defensores tienen autorización para pegar y pegar sin que nadie diga nada. Los delanteros pegamos una y nos matan. Si a mí me pegan, pego”. Hombre del oeste, de Moreno, producto de aquella vieja Candela que por entonces manejaban el Pelado Grillo y Gonzalito. El Toto Lorenzo lo llevó a la primera a los 18 años. Debutó en la cancha de Lanús (0-2) el 7/9/1977, con suplentes, justo entre el primer y el segundo partido con Cruzeiro por la final de la Libertadores. Enseguida se hizo notar, fue ganando espacio y cuando se fue Felman a España, se quedó definitivamente con el puesto. Inolvidable partido jugó la noche en que ganamos la segunda Libertadores, 4-0 al Cali de Bilardo con dos suyos. Muy temprano empezaron a joderlo las lesiones musculares. Salía de un desgarro y caía en otro. Tal vez no se cuidaba lo suficiente, vaya a saberse. Por eso comenzó a faltarle continuidad. Por eso su trayectoria no fue más prolongada. Igual, su aporte en el título del Metro 81 fue fundamental. Además del recordado e imprescindible gol al Ferro de Griguol, la metió también con Colón en las dos ruedas y con Estudiantes, todos triunfos de Boca. En el 82 se fue al Atlético Nacional de Medellín y volvió en el 84 pero ya jugó muy poco. Después, algunos partidos en Gimnasia y adiós, a los 27 años se le terminó la carrera. Corta, pero significativa, sí señor.
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Nene Diego (2014): VOLANTE, EN LAS GATERAS.
El Mono Junior hizo inferiores en el club hasta que su padre, que por entonces había dejado de pertenecer al cuerpo técnico de las divisiones formativas (ahora está de nuevo en el Área de Captación, con el Muñeco Madurga y el Gordo García), gestionó y obtuvo su pase para llevárselo a Morón, donde debutó en 2006. Dice Wikipedia que antes estuvo un año sin jugar por “maltrato psicológico”. ¿What? Un sitio español llamado Jóvenes Talentos insiste con lo del "maltrato psicológico" y menciona que se formó en las inferiores de Boca, de las cuales también surgieron, dice, "Maradona, Batistuta y Riquelme" (sic). El día que se cobre impuesto a la escritura de boludeces... En 2009 el Monito se fue a Sevilla y ese mismo año Maradona, el ex compañero de su papá, lo convocó para un amistoso de la selección. Ahora lo tenemos de nuevo con nosotros. Es diestro pero dice que puede jugar por derecha o por izquierda. Bueno, que juegue. Pueda ser que nos devuelva la alegría…
Te corrijo una cosa: el partido con Vélez en el que debutó Marinelli terminó 3-3. Nos empató sobre la hora el peladito Santiago Bianchi.
ResponderEliminarCierto, Alejo, 3-3. Puse mal el dedito. Gracias.
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