“El subcampeón es el primero de los perdedores”
(irrefutable razonamiento de filósofo pensador futbolero de ley.
Observemos la tabla de posiciones: River, 37
puntos; Boca, 32. Olvidémonos de 189 de los 190 partidos del torneo Final y
concentrémonos en aquel Boca 1-River 2 de la décima fecha. Supongamos que
hubiese sido Boca 1-River 0. Trasladémoslo a la tabla de posiciones: Boca, 35
puntos; River, 34. Y conste que aquel 30 de marzo el único gol sin mácula fue
el nuestro, el de Román.
Ahora podríamos tomar un revólver y apoyarlo
en una de nuestras sienes. O bien unos diez o quince centímetros por debajo de
la cintura. Y mejor no pensemos en lo que dejamos pasar con Belgrano,
Argentinos, Central, Colón… Dicen que por estas circunstancias el fútbol es
maravilloso. El fútbol a veces no tiene nada de maravilloso y sí de perverso.
Contradicciones como la que nos transmite el Fútbol Para Todos, que nos indica
que “el fútbol no es un juego, es la pasión más seria de los argentinos”. Y a
continuación abre el micrófono el Panza Ladaga y nos recomienda que “no
olvidemos que esto es un juego”.
Le ganamos en La Plata a Gimnasia, el
que tres fechas atrás era el inevitable campeón. No sólo porque llevaba dos
puntos, Lanús y Boca le iban a regalar sus partidos y a Quilmes lo iba a
agarrar muerto sino porque además, decían por todos lados, lo iban a hacer
salir campeón para que lo viera, antes de morirse, la madre de “La Chota”
(Troglio dixit). La realidad es que Gimnasia no fue campeón simplemente porque
es Gimnasia. Y la pasión más seria de los argentinos no es el fútbol, es hablar
al pedo.
Cinco triunfos en fila: Tigre, Arsenal, All
Boys, Lanús, Gimnasia. ¿Cuánto hacía que pasaba? Desde 2008 (con Ischia): Lanús
y Tigre por el Clausura, Gimnasia de Jujuy por el Apertura, Arsenal por la
Recopa y Lanús por el Apertura. En ese mismo Apertura, después, ganamos cinco
al hilo: River, Central, Banfield, San Lorenzo y Arsenal. Pero en el medio se
colaron dos derrotas con el Inter de Porto Alegre por la Sudamericana.
Tres en serie como visitantes: Tigre, All
Boys y Gimnasia. ¿Cuánto hacía que no pasaba? Desde el Clausura 2012 (con
Falcioni), cuando abrochamos a San Lorenzo, San Martín de San Juan y
Estudiantes. Pero aquella vez, en el medio, no habíamos ganado todo como
locales.
Uno releía la formación a presentar en el
bosque y era como para salir corriendo, como para pensar que a lo mejor sí les
regalábamos el partido. ¡Faltaron siete titulares! Y no es que hayamos
producido gran cosa, que va. Pero la verdad es que a ellos sí, los agarramos
muertos.
Gol temprano. Golazo. Del pibito Acosta, que
es (el pibito Acosta) una de las mejores noticias de este 2014. Buen pase en
profundidad del Gordo Sánchez Miño pero Blengio, aunque exigido, cortó. La
suerte fue que el rebote volvió a quedarle a Acosta para que se fuera solo y
después, bueno, la definición de Luciano, por arriba de Monetti, fue una
pinturita. ¿Por qué Acosta ha tenido tan poca participación en los últimos
partidos? Merecía más y volvió a demostrarlo.
En el resto del primer tiempo, nada. Porque
ni Sánchez Miño ni nadie tomó la conducción. Bravo metió mucho y se le reconoce
pero para más que eso no está. Buen ida y vuelta de Cubitas, que pinta lindo. Bien
el chico Castagno, sobre todo de arriba. Mal, muy mal el Chiqui Pérez, incluso expuesto
a la expulsión por algunos foules de bruto. Desaprovechó su última oportunidad,
como Riaño. Tres veces nos salvó Trípodi, de buen partido: con Álvaro Fernández,
con Meza y con Licht. Otras dos las tiraron afuera, Blengio y Contreras.
En el segundo tiempo, como dijo Banchi, cada
vez que salíamos de contra era medio gol. Riaño llegó una vez al área y se
desplomó (no lo tocaron, aunque pareciera). Sánchez Miño definió mal dos veces,
una afuera y otra a donde podía llegar Monetti (cuando el Gordo tenía todo el
arco para elegir). Y la que erró Nico Colazo al final, sin arquero, en otra
situación, era para asesinarlo.
Se nos fue medio año sin ninguna flor. Ahora
no vendría nada mal ganarles en México a los que te jedi, a los que por hache o
por be no les pudimos ganar en las cuatro veces que los cruzamos este año y la
carga está haciéndose pesada, Bianchi. Después, a armar el equipo para el
segundo semestre y no errarle con los nombres, elegir con cuidado para acertar.
Cinco triunfos seguidos es una buena base de lanzamiento pero hay que seguir
ganando cuando importe.
EL BOLETÍN: TRÍPODI 7, GRANA
5, CASTAGNO 6, CHIQUI PÉREZ 3, INSÚA 5, CUBAS 6, BRAVO 6, COLAZO 4, SÁNCHEZ
MIÑO 5, ACOSTA 7, RIAÑO 3 (FI), ESCALANTE 5, DALLA COSTA NC, ZÁRATE NC.
En este campeonato hemos jugado partidos horripilantes (Rafaela) pero justo ese con River había sido de lo mejorcito hasta entonces. Todavía pienso en esa de Miño entrando solo por el medio y pegándole con la media. En fin.
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