lunes, 14 de septiembre de 2015

"VOLVIÓ TODO A LA NORMALIDAD"

Ganamos y bien. Sin mucho pero fuimos mejores, en especial durante la primera media hora de juego, la que marcó los lineamientos generales de lo que iba a ser todo el clsico, en la cual sacamos la ventaja que iba a ser defintiva para después sostenerla bien, con muy pocos sobresaltos.
Cortamos la tendencia negativa que ya nos agobiaba contra los que te jedi, cortamos la tendencia negativa según la cual veníamos perdiendo todos los partidos que estaba prohibido perder y volvemos a mirar a todos desde arriba, a seis fechas del final. No da como para que nos confiemos demasiado, el “hoy un juramento, mañana una traición” de este equipo nos tiene que mantener cauteLosos pero quedamos muy bien parados. Ganamos un partido clave que tendría que servir para afianzarnos, vamos a ver si ocurre.
Treinta segundos y nos quedamos sin Gago. Detalle que merece un análisis porque más allá de la desgracia que le toca vivir a Fernando, la verdad es que en los últimos tiempos Gago está muy lejos de producir en relación con la jerarquía de jugador que se le reconoce. Buen segundo tiempo contra Gimnasia en su última prestación anterior, sí, pero a lo largo de la temporada Gago ha sido un jugador que no ha definido nada, que ha navegado en la intrascendencia y en los corrillos de todas partes se ha especulado con la posibilidad de sacar a Gago. Lo que pasa es que excluirlo conlleva toda una problemática que el entrenador no debe dejar de tener en cuenta. Los medios se harían un picnic, un circo infernal. Los movileros harían cola para preguntarle a Fernando “¿estás contento porque te sacaron?” y la respuesta que Fernando pudiera dar iba a ser repetida una y mil veces por todos los canales.
Fernando se tuvo que ir del clásico por fuerza mayor, todo indica que va a estar fuera por tiempo prolongado y al menos en estos 89 minutos que jugamos sin él, el equipo se acomodó bien. Entró Nico Lodeiro, que primero fue por afuera y adelantado mientras que Rodriguito Bentancur (el Vasco lo respaldó y está bien) partía como doble cinco. Después, en el segundo tiempo, íban a trocar posiciones porque Rodri se abrió para tapar las subidas de Sánchez.
Hay algo que se reitera porque estuvo muy claro que en el primer segmento de juego mandábamos nosotros, estábamos mejor parados, recuperábamos rápido, ganábamos las segundas pelotas. Pero no llegábamos. Es más: las dos claras que tuvimos a lo largo de todo el primer tiempo (en realidad podríamos decir que a lo largo de todo el partido) se dieron de contra.
La primera fue el gol. Perfecto Fernando Tobio, que se la ganó a Martínez y metió un inmaculado pase largo (no confundir con pelotazo), recto, profundo, para la corrida del Tucu Palacios. El Tucu se la ganó bien al negro Balanta, que quedó mirando desde atrás y la descarga para Carlitos partió en tiempo y forma, aunque Carlitos quedó muy encimado con Barovero, que lo atoró bien. Suerte que el rebote le quedó a Nico que no hesitó y metió ese zurdazo inapelable. Cosas de la vida, por características técnicas y por automatismos tácticos es difícil imaginar que Gago o bien el propio Bentancur hubiesen podido aparecer en ese lugar de la cancha para definir esa jugada. Apareció Nico, que había empezado en el banco.
La segunda y última fue la del Cabezón Meli, que se la ganó a Mammana y se fue derecho al área pero cuando quiso dársela al Tucu para que definiera con Barovero descolocado, le salió cualquier verdura. Una lástima. Muy buen partido del Cabezón, vital, llenando la cancha con su despliegue, metiendo en todo momento. Muchas veces se acelera pero fue esta su mejor producción de algún tiempo a esta parte.
Después de que Herrerita no se atreviera a echar Ponzio (y permitiera que todos los jugadores nuestros lo corrieran por la cancha), después de que Gallardo reaccionara rápidamente poniendo a González por Ponzio, el partido cambió un poco. Bocha más dividida, ellos más adelantados. Ahora bien, en ese tramo que duró la presencia de González, entre el final del primer tiempo y el arranque del segundo, nos llegaron dos veces, nada más y las dos por arriba.
Dos cabezazos a bocajarro de Alario y dos respuestas impecables de Orion. La primera vez nos llegó al fondo González por izquierda y la segunda, Sánchez por derecha. Centros envenenados, a favor del tipo que llega. Atajadas clave, monumentales (con perdón por la expresión) de Agustín. Le venían (le veníamos) pegando por todos lados, al hombre, nos habíamos quedado (nos vamos a seguir quedando) con algunas jugadas puntuales de clásicos anteriores en que su respuesta no había sido la mejor pero en este partido su presencia fue fundamental, apareció cuando lo necesitábamos, vaya el reconocimiento.
Cuando se fue González lesionado, algo que nos vino muy bien, a qué negarlo, se nos simplificó el partido. Boca aguantó muy bien, jugó tranquilo. La dupla Tobio-Cata fue firme, no tuvo fallas. No podemos contabilizar como “fallas” aquellos centros que nos cabeceó Alario porque las rupturas se produjeron por los costados. Los centrales sacaron todo lo que se tenía que sacar. Autoridad de líder la del Cata, lo mejor de Tobio desde que está con nosotros (con el valor agregado de ese pase previo al gol). Los laterales bien, salvo ese para de desbordes que sufrimos, uno por cada lado, que en noventa minutos son muy poco. En el arranque del segundo quisieron volcar el juego por el lado de Monzón, con Sánchez, Mora y Mercado pero cuando Bentancur achicó espacio por ahí (una deficiencia táctica que al menos desde este foro se apuntó varias veces), todo se le facilitó a Fabián, de buena reaparición como titular.
El medio juego de Boca también respndió, tanto cuando tuvo posesión, durante gran parte del primer tiempo como cuando reculó, porque la situación lo aconsejaba. Ya se han marcado los aportes de Meli y de Bentancur. También Pichi Erbes respondió con corrección, parándose bien y haciendo siempre lo más fácil. Fuimos un equipo solvente y confiable en función defensiva, una muy buena noticia porque en ese sentido sabemos que hemos padecido antes de muchos problemas.
Poco en ataque, ya se dijo. En todo el segundo tiempo, apenas dos cabezazos altos de Tobio, a continuación de sendos corners por Carlitos. No siempre va a alcanzar, no siempre ha alcanzado, necesitamos llegar más y mejor.
El Tucu empezó como para comerse los chicos crudos, su velocidad amagaba con producir desparramos pero fue quedándose. El Negro Chávez, que pudo haber entrado antes, en esos minutos que le dieron lo que pudo mostrar fueron sus ganas para ir a todas. Lodeiro hizo el gol y ya está, su buen manejo apareció en algunos momentos pero tampoco tuvo mucho contacto ni protagonismo pero ya había hecho lo que necesitábamos.
Y de Carlitos lo que se rescata es que peló chapa de “referente” en algunos entreveros extrafutbolísicos (una materia que veníamos llevando a marzo) y por lo demás, su sacrificio para aguantar la bola contra los defensores rivales en el segundo tiempo. Claro está que no es el Carlitos que queremos ver, que queremos más. No está al ciento por ciento en lo físico, Carlitos, se nota. Pero no se borra nunca, siempre está presente de alguna manera.
Lindo fin de semana, jugaron todos para nosotros. Perdieron los cuervos, perdió Racing, empató Central. Todo redondito. Después del golpe de nocaut que nos había embocado San Lorenzo, se dio una cadena de contratiempos. Afuera Nico Colazo, afuera Pablo Pérez, Pichi Erbes llegó tocado y en treinta segundos, afuera Gago. Lo que teníamos a favor era la historia. A lo largo de un siglo, muchas veces llegamos al cruce contra los que te jedi en las peores circunstancias y dimos vuelta la tortilla. Sí, “a lo Boca”.
Delante de mi había sentado un colega acreditado por “River Monumental” al que tengo que agradecerle que me haya dateado bien para poder transmitir (porque la clave de wi fi que me había proporcionado el Departamento de Prensa del club no servía para un carajo). Finalizado el partido, los dos nos quedamos un rato largo escribiendo y yo lo escuchaba a este muchacho que le decía al que tenía al lado: “Ahora los campeonatos locales valen. Antes decían que lo único que valía era la Copa. ¿Ves que son gente de mierda, los de Boca?”
Tiene usted razón, caballero. Somos mierda pura, somos la mierda misma. Lo que pasa es que ahora en la Copa no estamos, lamentablemente, así que vamos a tratar de ganar el campeonato local, es lo que tenemos a mano, vamos a ver si podemos. Y si lo ganamos, vamos a festejar, eh. Yo no sé si va a suceder pero usted, por las dudas, esté preparado. Y le aviso otra cosa: deseamos fervientemente que les vaya lo peor posible en el Mundial de clubes y si así fuera, también vamos a festejar. Usted sabrá entendernos.
Volvió todo a la normalidad”, socarroneó Carlitos, todavía dentro de la cancha, para todo el país y el mundo. Sí. En realidad, les ganamos los dos partidos del campeonato (y sí, estimado colega de “River Monumental”, tenemos que contarlos). Nos ganaron el primero de la Copa y en el segundo (que ellos controlaban cómodos), terminó por cagarnos el Panadero Napolitano. Los del verano no los vamos a contar, no se enojen. Lo que pasa es que nos dejaron afuera de dos copas en seis meses y eso no se borra, es como el descenso de ellos (o poco menos). Estamos arriba en todas las estadísticas, “que la cuenten como quieran”, diría el finado Loco Osvaldo pero en definitiva, por encima de cualquier consideración, el único partido que siempre termina valiendo es el último. Y fue éste. Y lo ganamos nosotros. Hasta la próxima.


EL BOLETÍN: ORION 8, PERUZZI 6, TOBIO 7, CATA 7, MONZÓN 6, MELI 7, PICHI 6, GAGO NC, BENTANCUR 6, PALACIOS 5, CARLITOS 5 (FI), LODEIRO 6, CHÁVEZ 5, FUENZALIDA NC.

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