Ganamos
y bien. Sin mucho pero fuimos mejores, en especial durante la primera
media hora de juego, la que marcó los lineamientos generales de lo
que iba a ser todo el clsico, en la cual sacamos la ventaja que iba a
ser defintiva para después sostenerla bien, con muy pocos
sobresaltos.
Cortamos
la tendencia negativa que ya nos agobiaba contra los que te jedi,
cortamos la tendencia negativa según la cual veníamos perdiendo
todos los partidos que estaba prohibido perder y volvemos a mirar a
todos desde arriba, a seis fechas del final. No da como para que nos
confiemos demasiado, el “hoy un juramento, mañana una traición”
de este equipo nos tiene que mantener cauteLosos pero quedamos muy
bien parados. Ganamos un partido clave que tendría que servir para
afianzarnos, vamos a ver si ocurre.
Treinta
segundos y nos quedamos sin Gago. Detalle que merece un análisis
porque más allá de la desgracia que le toca vivir a Fernando, la
verdad es que en los últimos tiempos Gago está muy lejos de
producir en relación con la jerarquía de jugador que se le
reconoce. Buen segundo tiempo contra Gimnasia en su última
prestación anterior, sí, pero a lo largo de la temporada Gago ha
sido un jugador que no ha definido nada, que ha navegado en la
intrascendencia y en los corrillos de todas partes se ha especulado
con la posibilidad de sacar a Gago. Lo que pasa es que excluirlo
conlleva toda una problemática que el entrenador no debe dejar de
tener en cuenta. Los medios se harían un picnic, un circo infernal.
Los movileros harían cola para preguntarle a Fernando “¿estás
contento porque te sacaron?” y la respuesta que Fernando pudiera
dar iba a ser repetida una y mil veces por todos los canales.
Fernando
se tuvo que ir del clásico por fuerza mayor, todo indica que va a
estar fuera por tiempo prolongado y al menos en estos 89 minutos que
jugamos sin él, el equipo se acomodó bien. Entró Nico Lodeiro, que
primero fue por afuera y adelantado mientras que Rodriguito Bentancur
(el Vasco lo respaldó y está bien) partía como doble cinco.
Después, en el segundo tiempo, íban a trocar posiciones porque
Rodri se abrió para tapar las subidas de Sánchez.
Hay
algo que se reitera porque estuvo muy claro que en el primer segmento
de juego mandábamos nosotros, estábamos mejor parados,
recuperábamos rápido, ganábamos las segundas pelotas. Pero no
llegábamos. Es más: las dos claras que tuvimos a lo largo de todo
el primer tiempo (en realidad podríamos decir que a lo largo de todo
el partido) se dieron de contra.
La
primera fue el gol. Perfecto Fernando Tobio, que se la ganó a
Martínez y metió un inmaculado pase largo (no confundir con
pelotazo), recto, profundo, para la corrida del Tucu Palacios. El
Tucu se la ganó bien al negro Balanta, que quedó mirando desde
atrás y la descarga para Carlitos partió en tiempo y forma, aunque
Carlitos quedó muy encimado con Barovero, que lo atoró bien. Suerte
que el rebote le quedó a Nico que no hesitó y metió ese zurdazo
inapelable. Cosas de la vida, por características técnicas y por
automatismos tácticos es difícil imaginar que Gago o bien el propio
Bentancur hubiesen podido aparecer en ese lugar de la cancha para
definir esa jugada. Apareció Nico, que había empezado en el banco.
La
segunda y última fue la del Cabezón Meli, que se la ganó a Mammana
y se fue derecho al área pero cuando quiso dársela al Tucu para que
definiera con Barovero descolocado, le salió cualquier verdura. Una
lástima. Muy buen partido del Cabezón, vital, llenando la cancha
con su despliegue, metiendo en todo momento. Muchas veces se acelera
pero fue esta su mejor producción de algún tiempo a esta parte.
Después
de que Herrerita no se atreviera a echar Ponzio (y permitiera que
todos los jugadores nuestros lo corrieran por la cancha), después de
que Gallardo reaccionara rápidamente poniendo a González por
Ponzio, el partido cambió un poco. Bocha más dividida, ellos más
adelantados. Ahora bien, en ese tramo que duró la presencia de
González, entre el final del primer tiempo y el arranque del
segundo, nos llegaron dos veces, nada más y las dos por arriba.
Dos
cabezazos a bocajarro de Alario y dos respuestas impecables de Orion.
La primera vez nos llegó al fondo González por izquierda y la
segunda, Sánchez por derecha. Centros envenenados, a favor del tipo
que llega. Atajadas clave, monumentales (con perdón por la
expresión) de Agustín. Le venían (le veníamos) pegando por todos
lados, al hombre, nos habíamos quedado (nos vamos a seguir quedando)
con algunas jugadas puntuales de clásicos anteriores en que su
respuesta no había sido la mejor pero en este partido su presencia
fue fundamental, apareció cuando lo necesitábamos, vaya el
reconocimiento.
Cuando
se fue González lesionado, algo que nos vino muy bien, a qué
negarlo, se nos simplificó el partido. Boca aguantó muy bien, jugó
tranquilo. La dupla Tobio-Cata fue firme, no tuvo fallas. No podemos
contabilizar como “fallas” aquellos centros que nos cabeceó
Alario porque las rupturas se produjeron por los costados. Los
centrales sacaron todo lo que se tenía que sacar. Autoridad de líder
la del Cata, lo mejor de Tobio desde que está con nosotros (con el
valor agregado de ese pase previo al gol). Los laterales bien, salvo
ese para de desbordes que sufrimos, uno por cada lado, que en noventa
minutos son muy poco. En el arranque del segundo quisieron volcar el
juego por el lado de Monzón, con Sánchez, Mora y Mercado pero
cuando Bentancur achicó espacio por ahí (una deficiencia táctica
que al menos desde este foro se apuntó varias veces), todo se le
facilitó a Fabián, de buena reaparición como titular.
El
medio juego de Boca también respndió, tanto cuando tuvo posesión,
durante gran parte del primer tiempo como cuando reculó, porque la
situación lo aconsejaba. Ya se han marcado los aportes de Meli y de
Bentancur. También Pichi Erbes respondió con corrección, parándose
bien y haciendo siempre lo más fácil. Fuimos un equipo solvente y
confiable en función defensiva, una muy buena noticia porque en ese
sentido sabemos que hemos padecido antes de muchos problemas.
Poco
en ataque, ya se dijo. En todo el segundo tiempo, apenas dos
cabezazos altos de Tobio, a continuación de sendos corners por
Carlitos. No siempre va a alcanzar, no siempre ha alcanzado,
necesitamos llegar más y mejor.
El
Tucu empezó como para comerse los chicos crudos, su velocidad
amagaba con producir desparramos pero fue quedándose. El Negro
Chávez, que pudo haber entrado antes, en esos minutos que le dieron
lo que pudo mostrar fueron sus ganas para ir a todas. Lodeiro hizo el
gol y ya está, su buen manejo apareció en algunos momentos pero
tampoco tuvo mucho contacto ni protagonismo pero ya había hecho lo
que necesitábamos.
Y
de Carlitos lo que se rescata es que peló chapa de “referente”
en algunos entreveros extrafutbolísicos (una materia que veníamos
llevando a marzo) y por lo demás, su sacrificio para aguantar la
bola contra los defensores rivales en el segundo tiempo. Claro está
que no es el Carlitos que queremos ver, que queremos más. No está
al ciento por ciento en lo físico, Carlitos, se nota. Pero no se
borra nunca, siempre está presente de alguna manera.
Lindo
fin de semana, jugaron todos para nosotros. Perdieron los cuervos,
perdió Racing, empató Central. Todo redondito. Después del golpe
de nocaut que nos había embocado San Lorenzo, se dio una cadena de
contratiempos. Afuera Nico Colazo, afuera Pablo Pérez, Pichi Erbes
llegó tocado y en treinta segundos, afuera Gago. Lo que teníamos a
favor era la historia. A lo largo de un siglo, muchas veces llegamos
al cruce contra los que te jedi en las peores circunstancias y dimos
vuelta la tortilla. Sí, “a lo Boca”.
Delante
de mi había sentado un colega acreditado por “River Monumental”
al que tengo que agradecerle que me haya dateado bien para poder
transmitir (porque la clave de wi fi que me había proporcionado el
Departamento de Prensa del club no servía para un carajo).
Finalizado el partido, los dos nos quedamos un rato largo escribiendo
y yo lo escuchaba a este muchacho que le decía al que tenía al
lado: “Ahora los campeonatos locales valen. Antes decían que lo
único que valía era la Copa. ¿Ves que son gente de mierda, los de
Boca?”
Tiene
usted razón, caballero. Somos mierda pura, somos la mierda misma. Lo
que pasa es que ahora en la Copa no estamos, lamentablemente, así
que vamos a tratar de ganar el campeonato local, es lo que tenemos a
mano, vamos a ver si podemos. Y si lo ganamos, vamos a festejar, eh.
Yo no sé si va a suceder pero usted, por las dudas, esté preparado.
Y le aviso otra cosa: deseamos fervientemente que les vaya lo peor
posible en el Mundial de clubes y si así fuera, también vamos a
festejar. Usted sabrá entendernos.
“Volvió
todo a la normalidad”, socarroneó Carlitos, todavía dentro de la
cancha, para todo el país y el mundo. Sí. En realidad, les ganamos
los dos partidos del campeonato (y sí, estimado colega de “River
Monumental”, tenemos que contarlos). Nos ganaron el primero de la
Copa y en el segundo (que ellos controlaban cómodos), terminó por
cagarnos el Panadero Napolitano. Los del verano no los vamos a
contar, no se enojen. Lo que pasa es que nos dejaron afuera de dos
copas en seis meses y eso no se borra, es como el descenso de ellos
(o poco menos). Estamos arriba en todas las estadísticas, “que la
cuenten como quieran”, diría el finado Loco Osvaldo pero en
definitiva, por encima de cualquier consideración, el único partido
que siempre termina valiendo es el último. Y fue éste. Y lo ganamos
nosotros. Hasta la próxima.
EL
BOLETÍN: ORION 8, PERUZZI 6, TOBIO 7, CATA 7, MONZÓN 6, MELI 7,
PICHI 6, GAGO NC, BENTANCUR 6, PALACIOS 5, CARLITOS 5 (FI), LODEIRO
6, CHÁVEZ 5, FUENZALIDA NC.
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