Con
Fernando, de por sí, es otra cosa. La pelota sale desde atrás
limpia, circula mejor. Fernando ordena y contagia, los demás lo
miran y saben lo que tienen que hacer, entienden de qué se trata. Ya
se había demostrado el año pasado: volvió él y el equipo renació,
apareció. Abrochamos la serie San Lorenzo-Racing-River y nos fuimos
de vacaciones arriba y tranquilos, algo que un mes antes era difícil
de imaginar.
Guillermo
lo corrió a Wilmar a la derecha y contra la opinión de muchos, este
que escribe estuvo de acuerdo con la decisión del entrenador. A
Fernando lo quiero con la cancha de frente, que sea el eje, que desde
su posición se desprenda que el capo es él. Wilmar no tiene
problemas en ir para un costado y con su agresividad para recuperar,
aunque el 5 sea otro, mantenemos la consistencia.
A
todos nos sorprendió, el sábado, que jugara el pibe Maroni. Uno lo
tiene visto, es un pibe que puede ser pero no uno que (por ahora)
rompa el molde, juega en reserva y no sobresale. Por otra parte, el
hecho de que a lo largo de la semana Guillermo probara con Solís,
con Junior, con Zuqui y que a último momento pateara el tablero
sembró desconcierto e incertidumbre. El que suscribe también pensó
“éste no sabe dónde está parado, no está seguro de nada,
uuuuhhhhh”.
Con
la chapa ya puesta es más fácil pero hay otra lectura como para
entender al técnico, interpretarlo y hasta darle la razón.
Centurión no venía jugando por los costados sino suelto, muchas
veces por detrás de Benedetto, tipo Tevez. Sin Centurión, ni con
Solís ni con Junior ni con Pavón ni mucho menos con Zuqui había
posibilidad de sostener la estructura. Probamos durante dos partidos
(Patronato y Rafaela), al Ricky ausente lo valoramos aún más que
cuando jugaba, certificamos que entre los habituales componentes del
equipo no había manera de reemplazarlo sin que se notara.
Guillermo
se tomó su tiempo pero la ficha que jugó, la jugó bien. Lo puso al
pibe en un partido de local que no aparecía como de los más
comprometidos (aunque el momento es definitorio), lo juntó con la
vuelta de Gago que los iba a afirmar a todos como para que Gonzaito
se sintiera “contenido”, como se dice ahora. Salió bien. Aunque
desde el sábado se decía que Maroni iba a ser el enganche, pensé
que no, que iba a ir por un costado (lo ha hecho en reserva). Pero
jugó de engache, nomás y se sintió cómodo, seguro. No tuvo mucho
contacto pero se fue soltando, entrando en sintonía. Al final del
primer tiempo se mandó una bárbara, majestuosa. El gol, en el
segundo tiempo, tiene que hacerle bien, como los aplausos que se
llevó cuando lo cambiaron. Un buen primer paso. Nos solucionó un
problema al menos por esta vez.
El
sábado en La Plata volverá Pablo Pérez y yo me imagino que el que
saldrá será Maroni. No creo que Guillermo lo saque a Barrios en tan
buen momento. Y con esos nombres, vamos a ver cómo nos paramos. Tal
vez sea Pablo el que vaya por un costado. Y veremos cómo sale.
Tipo
raro, Benedetto. ¿Cuántas veces se ha repetido desde aquí? Con
Arsenal no creo que haya llegado a tocar diez pelotas. Y metió dos
goles. Está derecho con el arco, alta efectividad.
El
partido estaba liquidado desde el primer tiempo. Era hora de que
alguna vez ganáramos tranquilos, sufrimiento cero. O poco más.
Metimos tres, si manteníamos el ritmo en el segundo tiempo, daba
para más. Hubiese estado linda una goleada de esas que sobresalen en
las estadísticas, estaban las condiciones dadas. En el segundo
tiempo bajamos mucho el ritmo. En parte porque sabíamos que no
teníamos competencia y en parte porque Fernando sintió el mes de
parate, es natural.
Nos
faltó solvencia en las pelotas paradas que tuvimos en contra. El gol
de Curado valía, él no estaba off side. A Arsenal le cobraron diez
posiciones adelantadas. En el primer tiempo porque Sánchez Sotelo
estaba dormido. En el segundo, porque esa que le gusta a Guillermo,
de sacar a los defensores bien lejos y dejarle toda el área al
arquero, en general se está haciendo correctamente pero cuidado, no
vayamos a pasarnos.
Ojo
que Rossi, con muy poco trabajo, tuvo dos salidas desaforadas, casi
que demenciales, totalmente fuera de medida. La primera, apenas
empezado el partido, menos mal que Sánchez Sotelo la tiró afuera,
si arrancábamos perdiendo 1-0 la historia hubiese sido completamente
distinta. La segunda, la del gol de Curado, fue para cualquier parte.
Otro detalle para apuntar es que el Chaco Insaurralde complicó tres
bochas por querer salir de abajo. Está bien que no la regale, que
tenga la intención de dársela a un compañero, se lo hemos pedido
muchas veces pero no te metas en berenjenales que no son para vos,
Chaco.
Lindos
goles. En el primero, Fernando robó bien arriba (para la gilada que
dice que Fernando no recupera nada) y puso en juego a Pavón.
Cristian la hizo muy bien (esta sí) con el desborde, el freno y el
toque atrás. El día que Cristian acierte los finales en mayor
proporción, entonces sí, estaremos en presencia del gran delantero
que Guillermo dice que es y que todos queremos creer que puede ser.
La definición de Darío, perfecta porque no se apuró, hizo un
encanche para despejarse el camino y después sí, de segunda, la
cruzó con justeza.
El
segundo fue una buena elaboración conjunta pero el que le puso el
sello a la jugada fue Wilmar. Recibió, fue al área con decisión y
cuando se vio cerrado, no se nubló, miró y lo vio a Benedetto.
Darío no tuvo más que poner el pie, Wilmar se los había
desacomodado a todos. Todos decimos que Wilmar es 5, él dice lo
mismo pero Guillermo acertó con él. Cuando juega por la derecha, ya
lo habíamos visto en Banfield, es muy fuerte en los últimos metros
de cancha, llega bien, armado, determinado. Incluso cuando va por
izquierda, en el primer tiempo armó una muy linda con Fabra, el
centro de Frank lo cortó el arquero.
En
eso le saca una ventaja clara, el colombiano, a Bentancur, que
también jugó bien aunque sigue la deuda en la definición. Se ve
que está queriendo tener más presencia arriba. En el primer tiempo
armó una muy bien por izquierda y al final, cuando descargó, la
pelota le quedó un poco atrás a Benedetto, lástima. En el segundo
tiempo fue protagonista, Rodrigo, de una excelente jugada en la que
tocó para Fernando, fue a buscar adentro con el vigor que otras
veces le ha faltado, recibió la finísima devolución, quedó con el
arquero y se la picó, se le fue, una pena. Guillermo le pide que le
pegue más, todos queremos que le pegue más. Hubo una que le quedó
para darle de afuera y le dio pero le salió para cualquier lado.
Tiene que insistir.
En
el tercero, el primer gran mérito es de Fabra, que pasó bien, lo
vio a Benedetto y la puso en el área. Bottinelli rechazó apurado y
se la dejó de frente a Maroni. Le entró bien, Gonzalito, de aire,
la calzó de lleno, como para cerrar lo que para él seguramente será
un día inolvidable.
Veníamos
de enredarnos con Patronato y con Rafaela, Arsenal se hizo fácil, es
la verdad. Aunque su técnico la va de estudioso, la verdad es que su
equipo hizo agua por todos lados. Ya se sabe, a Arsenal, desde hace
casi tres años, le falta “el distinto”, “el que hacía la
diferencia”. Y parece ir por la pendiente, hacia el sitio del que
nunca debiera haber salido. Así sea.
EL
BOLETÍN: ROSSI 4, PERUZZI 5, VERGINI 5, INSAURRALDE 4, FABRA 6,
BARRIOS 7, GAGO 8, BENTANCUR 6, MARONI 7, PAVÓN 6, BENEDETTO 8 (FI),
JUNIOR 5, BOU NC, JARA NC.
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