Podríamos comenzar por
establecer la obviedad de que entre Boca y Gimnasia y Tiro hay dos categorías
de diferencia. Pero a poco que recordemos algunas otras experiencias vividas
por la Copa Argentina, como con Santamarina, Central Córdoba, Deportivo Merlo o
Huracán Las Heras, tendremos que valorar la magnífica exhibición que brindó el
equipo en Formosa.
Un Boca dominante, seguro, con
fútbol bien elaborado, con circulación cuidada, con manejo de los tiempos, con
profundidad, con belleza. Y con trabajos individuales espléndidos.
Cardona sigue ganándonos el
corazón. Es un jugador de alta categoría, con variedad de recursos poco común,
elegante, distinguido. Gago arrancó muy bien esta temporada, está muy amigo con
la pelota, mete esos pases que siempre lo destacaron pero en una frecuencia que
en otros pasajes no ha tenido. En realidad, no hubo defecciones individuales,
es lo más importante. De mitad de cancha en adelante, todos sintonizaron la
misma onda. Muy bien Pavón (sobre todo muy colectivo, algo que no siempre le
hemos visto), gran primer tiempo de Pablo Pérez, el Negro Barrios dueño de todo
el ancho, el Pipa había andado algo disonante respecto del resto pero se
enderezó al final con lo suyo, dos goles. Y de mitad de cancha para atrás, no
puede sacarse ninguna conclusión porque no los dejamos agarrar la pelota nunca.
Jara y Fabra pasaron permanentemente, Frank en particular fue muy agudo en sus
proyecciones e iba a coronar el trabajo con un gol.
Estaba tardando un poco en
llegar el primero, el arquero había
tapado la de Edwin, la del Pipa y se había encontrado con ese cabezazo de
Pablo, hasta que llegó, nomás, como para que termináramos de tranquilizarnos.
Ese gol inaugural fue una muy
buena asociación, Cristian-Pipa-Cristian-Pablo-red. Aquí es donde debe señalarse
lo bien que estaba Pavón porque el mismo Cristian, en otro partido y en otra
circunstancias, en una de esas, en lugar de mirar y cruzarla para la llegada de
Pablo, hubiese querido terminarla él. Por otra parte, hacía mucho que Pablo no
llegaba al gol, no la había metido en todo el campeonato, va a hacerle bien
esta conversión.
El segundo es un pase imponente
de Fernando y la definición de Edwin, magistral, con el toquecito de zurda para
dejarlo fuera de combate al arquero y después, todo el arco para él. La sonrisa
amplia en el festejo, siempre sonríe, Edwin, obsérvese cuando saluda a los
rivales antes de empezar, es amable, se hace querer por todos.
Antes del final del primer tiempo
iba a tener lugar la única jugada que podría calificar como llegada por parte
de los salteños, ese centro del once desde la izquierda (pasó entre dos con muy
poco espacio), lo anticiparon a Magallán y funcionaron los reflejos de Rossi
para meter el manotazo.
El segundo tiempo podría
decirse que sobró pero en tal caso, se estaría dejando de lado el placer de
verlo a Boca jugar tan bien, tan aplomado, tan contundente. De Gimnasia y Tiro
hay que reconocer la predisposición para jugar pero también puntualizar la
ingenuidad táctica de achicar hacia delante en línea, con lo cual cualquier
pelota recta encontraba a un jugador de Boca picando habilitado.
El tercero, excelente
asistencia de Edwin y precisa definición de Frank, que se rehabilitó de una que
había terminado mal sobre el cierre del primer tiempo. Asoma una muy
interesante sociedad entre Edwin que se cierra, deja libre el lateral y Frank
que pasa como un tren, como le gusta a él.
Faltaba el gol del Pipa para
que la noche cerrara perfecta. Y no llegó un gol del Pipa sino que llegaron
dos.
En el cuarto, la empezó y la
terminó él. Fue el Pipa el que tocó cortito para Pavón y se fue derecho a
buscar en el área. Cristian la abrió, apareció Jara por la derecha (porque el
Cabezón también pasó siempre), metió el centro al primer palo y allí estaba el Pipa
para anticipar al arquero y mandarla a guardar.
El quinto nace de un buen
encuentro entre Cardona y Espinoza, que había entrado como para estrenar su
camiseta en competencias oficiales: descarga de Edwin para la derecha, devolución
en tiempo y forma por parte de Espinoza, a Edwin alcanzó a taparlo el arquero (que
se comió cinco y fue no obstante el mejorcito de ellos) pero en el rebote, allí
estaba el Pipa, alma de goleador, para bajar la cortina.
No siempre va a ser tan fácil,
por supuesto, pero después de una demostración como esta no hay por qué dejar
de entusiasmarse. El Boca que queremos, con fútbol en todo el campo y a través
de los más variados intérpretes. Si fuéramos capaces de repetir producciones
tan sólidas, entonces se puede seguir haciendo historia grande. Que así sea.
ELBOLETÍJN: ROSSI 6, JARA 6,
GOLTZ 5, MAGALLÁN 5, FABRA 7, GAGO 8, BARRIOS 7, PABLO PÉREZ 7, PAVÓN 7,
BENEDETTO 8, CARDONA 9 (FI), ESPINOZA 6, BOUZAT NC.
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