martes, 15 de agosto de 2017

FÚTBOL PURO

  Podríamos comenzar por establecer la obviedad de que entre Boca y Gimnasia y Tiro hay dos categorías de diferencia. Pero a poco que recordemos algunas otras experiencias vividas por la Copa Argentina, como con Santamarina, Central Córdoba, Deportivo Merlo o Huracán Las Heras, tendremos que valorar la magnífica exhibición que brindó el equipo en Formosa.
   Un Boca dominante, seguro, con fútbol bien elaborado, con circulación cuidada, con manejo de los tiempos, con profundidad, con belleza. Y con trabajos individuales espléndidos.
   Cardona sigue ganándonos el corazón. Es un jugador de alta categoría, con variedad de recursos poco común, elegante, distinguido. Gago arrancó muy bien esta temporada, está muy amigo con la pelota, mete esos pases que siempre lo destacaron pero en una frecuencia que en otros pasajes no ha tenido. En realidad, no hubo defecciones individuales, es lo más importante. De mitad de cancha en adelante, todos sintonizaron la misma onda. Muy bien Pavón (sobre todo muy colectivo, algo que no siempre le hemos visto), gran primer tiempo de Pablo Pérez, el Negro Barrios dueño de todo el ancho, el Pipa había andado algo disonante respecto del resto pero se enderezó al final con lo suyo, dos goles. Y de mitad de cancha para atrás, no puede sacarse ninguna conclusión porque no los dejamos agarrar la pelota nunca. Jara y Fabra pasaron permanentemente, Frank en particular fue muy agudo en sus proyecciones e iba a coronar el trabajo con un gol.
   Estaba tardando un poco en llegar el primero, el arquero  había tapado la de Edwin, la del Pipa y se había encontrado con ese cabezazo de Pablo, hasta que llegó, nomás, como para que termináramos de tranquilizarnos.
   Ese gol inaugural fue una muy buena asociación, Cristian-Pipa-Cristian-Pablo-red. Aquí es donde debe señalarse lo bien que estaba Pavón porque el mismo Cristian, en otro partido y en otra circunstancias, en una de esas, en lugar de mirar y cruzarla para la llegada de Pablo, hubiese querido terminarla él. Por otra parte, hacía mucho que Pablo no llegaba al gol, no la había metido en todo el campeonato, va a hacerle bien esta conversión.
   El segundo es un pase imponente de Fernando y la definición de Edwin, magistral, con el toquecito de zurda para dejarlo fuera de combate al arquero y después, todo el arco para él. La sonrisa amplia en el festejo, siempre sonríe, Edwin, obsérvese cuando saluda a los rivales antes de empezar, es amable, se hace querer por todos.
   Antes del final del primer tiempo iba a tener lugar la única jugada que podría calificar como llegada por parte de los salteños, ese centro del once desde la izquierda (pasó entre dos con muy poco espacio), lo anticiparon a Magallán y funcionaron los reflejos de Rossi para meter el manotazo.
   El segundo tiempo podría decirse que sobró pero en tal caso, se estaría dejando de lado el placer de verlo a Boca jugar tan bien, tan aplomado, tan contundente. De Gimnasia y Tiro hay que reconocer la predisposición para jugar pero también puntualizar la ingenuidad táctica de achicar hacia delante en línea, con lo cual cualquier pelota recta encontraba a un jugador de Boca picando habilitado.
   El tercero, excelente asistencia de Edwin y precisa definición de Frank, que se rehabilitó de una que había terminado mal sobre el cierre del primer tiempo. Asoma una muy interesante sociedad entre Edwin que se cierra, deja libre el lateral y Frank que pasa como un tren, como le gusta a él.
   Faltaba el gol del Pipa para que la noche cerrara perfecta. Y no llegó un gol del Pipa sino que llegaron dos.
   En el cuarto, la empezó y la terminó él. Fue el Pipa el que tocó cortito para Pavón y se fue derecho a buscar en el área. Cristian la abrió, apareció Jara por la derecha (porque el Cabezón también pasó siempre), metió el centro al primer palo y allí estaba el Pipa para anticipar al arquero y mandarla a guardar.
   El quinto nace de un buen encuentro entre Cardona y Espinoza, que había entrado como para estrenar su camiseta en competencias oficiales: descarga de Edwin para la derecha, devolución en tiempo y forma por parte de Espinoza, a Edwin alcanzó a taparlo el arquero (que se comió cinco y fue no obstante el mejorcito de ellos) pero en el rebote, allí estaba el Pipa, alma de goleador, para bajar la cortina.
   No siempre va a ser tan fácil, por supuesto, pero después de una demostración como esta no hay por qué dejar de entusiasmarse. El Boca que queremos, con fútbol en todo el campo y a través de los más variados intérpretes. Si fuéramos capaces de repetir producciones tan sólidas, entonces se puede seguir haciendo historia grande. Que así sea.

   ELBOLETÍJN: ROSSI 6, JARA 6, GOLTZ 5, MAGALLÁN 5, FABRA 7, GAGO 8, BARRIOS 7, PABLO PÉREZ 7, PAVÓN 7, BENEDETTO 8, CARDONA 9 (FI), ESPINOZA 6, BOUZAT NC.
     

         

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