jueves, 3 de agosto de 2017

VOLVER A LA BOMBONERA

Lo mejor de todo fue volver a ver fútbol en La Bombonera. Allí está buena parte de mí mismo, de mis mejores recuerdos. También rabietas y decepciones, claro. No podría seguir sin eso. Habían pasado 37 días desde el partido con Unión. “Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida” (Armando Tejada Gómez).
Angelici quiere show y primer mundo, trajo a un equipo español competidor habitual de Champions, metió espectáculo artístico, aprovechó para promocionar su Superliga. Abrió la venta a no socios y como siempre en las pocas veces que lo hace, llenó los sectores populares. A las plateas les puso precios europeos, por eso no las llenó.
El partido estaba anunciado para las 21.15 y empezó a las 21.37. Eso no es primer mundo, Angelici, es de cuarta. El Chaqueño Palavecino, secundado como por cien bombos, cantó el Himno, se fue, ingresaron los equipos, volvió el Chaqueño Palavecino y cantó el Himno de nuevo. La gente ya tenía las bolas tan llenas que ni se paró ni lo cantó.
Para sacar algunas conclusiones de este amistoso de tono amistoso, entre dos equipos que vienen saliendo de la pretemporada, debemos establecer que no puede ser que la pelota la tengan siempre los contrarios, como pasó en los primeros veinte minutos. Villarreal apretó arriba, nos ahogó en la salida y la perdíamos enseguida. Eso sí, casi ni pisaban el área, no tienen peso ahí, les faltaron los delanteros titulares y además, el Negro Wilmar corta todo, es como si él solo constituyera un frontón delante de los centrales.
Cuando empezamos a encontrar alguna salida, tuvimos más llegada que ellos. La de Pavón por izquierda que se cerró y la sacó al corner Barbosa, el cabezazo de Bou por tiro libre de Cardona. Antes de irnos al descanso, hubo una que era gol de Villarreal, de manera irremisible y de la nada, apareció Magallán para salvarla, bien, Lisandrito.
Lo mejor de Boca y del partido fue el arranque del segundo tiempo. Ahí nos amigamos con la bocha, pasamos a jugar en campo de ellos de modo sostenido, la hicimos correr limpia. Estuvo ese tiro libre de Cardona que se desvió y la encontró el arquero y después, el gol. Un montón de toques antes del doble encuentro de Gago y Pavón, majestuosa la última descarga de Fernando, inapelable el derechazo cruzado de Cristian.
Se degeneró, como siempre en estos casos, con los cambios. Ellos metieron nada menos que nueve, la mayor parte del segundo tiempo se consumió sin novedades.
Volviendo a lo que importa, a las relativas conclusiones que puedan sacarse, podríamos empezar por señalar que Cardona es un jugador muy diferente de Centurión pero eso ya se sabía. Hubo una en que se la regalaron, a Edwin, para que se fuera por el medio pero le faltó aceleración. Uno no puede menos que imaginarse que el Ricky, en tales circunstancias, metía la quinta y no paraba hasta dentro del arco. Pero que Cardona es un jugador de jerarquía, ni hablar. Se lo está comparando mucho, por estas horas, con Román. A mí, por facha, por tranco, por cadencia, al que me hace acordar es a Rivaldo. Vamos a tener buenas concepciones, con él. Le gusta más vale partir de la izquierda, no tanto estacionarse por el medio. Y nos da algo que no teníamos y que ahora pasa a ser arma importantísima: pelota parada desde la izquierda. Ya se había visto con Nacional y volvió a verse. Es fiacún, eh. Si empiezan a no salirle, nos va a hacer enojar.
Antes del partido, Marito Zanabria dijo por radio que “Cardona es más Riquelme que Centurión”. Es una obviedad que está más lejos de Ricky que de Román pero es bueno que lo haga notar una autoridad como Mario. De todos modos, mejor puntualicemos que no es tan parecido a Román, tiene caraterísticas disímiles. Lo evidente es que, con Edwin y sin Ricky, el equipo tendrá que ser otro, distinto del campeón anterior.
De lo mejor fue lo de Pavón. Un par de arranques eléctricos en el primer tiempo y el golazo muy bien definido. Si encuentra mejores terminaciones con mayor frecuencia que en la etapa precedente, estaremos en presencia de un delantero de enorme nivel. Como dice Guillermo, que ya expresó que, en caso de que se lo lleven los franceses, otro que esté a la altura no tenemos y difícilmente vayamos a hallar.
Buenos partidos de Gago y de Pablo Pérez. Muy metido en todos los circuitos Pablo, asociándose bien con los otros volantes. Fernando, con algunos pases de su sello. Lástima el penal, muy mal pateado, una masita que cualquier arquero hubiese agarrado, tal como lo hizo Fernández. No es buen pateador de penales, Fernando, esto es definitivo. Al que se lo nota sin confianza es a Bou, anduvo a contramano del juego con Nacional y ahora otra vez.
La dupla de centrales que Guillermo tiene pensada es Goltz-Chaco Insaurralde. Está bien pero también está bueno apuntar que con Vergini-Magallán, en 180 minutos, casi no nos llegaron. Anoche ni nos enteramos de cómo ataja Rossi, no tuvo ninguna difícil. Magallán viene aprovechando sus oportunidades desde la recta final del campeonato pasado. Con tanta mala suerte que ha tenido, no vayamos a olvidarlo.
Le ganamos a uno del primer mundo y no viene nada mal. Como hace unos meses le habíamos ganado al Sevilla allá. Da confianza, dice Guillermo. Claro, son amistosos y por otra parte, estamos hablando de equipos que siempre corren de atrás al Madrid y al Barcelona, conformes con su destino.



EL BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 5, VERGINI 5, MAGALLÁN 6, FABRA 5, GAGO 7, BARRIOS 6, PABLO 6, PAVÓN 8, BOU 4, CARDONA 7 (FI), ESPINOZA 5, JUNIOR 5, MARONI NC.

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