Lo
mejor de todo fue volver a ver fútbol en La Bombonera. Allí está
buena parte de mí mismo, de mis mejores recuerdos. También rabietas
y decepciones, claro. No podría seguir sin eso. Habían pasado 37
días desde el partido con Unión. “Uno vuelve siempre a los
viejos sitios donde amó la vida” (Armando Tejada Gómez).
Angelici
quiere show y primer mundo, trajo a un equipo español competidor
habitual de Champions, metió espectáculo artístico, aprovechó
para promocionar su Superliga. Abrió la venta a no socios y como
siempre en las pocas veces que lo hace, llenó los sectores
populares. A las plateas les puso precios europeos, por eso no las
llenó.
El
partido estaba anunciado para las 21.15 y empezó a las 21.37. Eso no
es primer mundo, Angelici, es de cuarta. El Chaqueño Palavecino,
secundado como por cien bombos, cantó el Himno, se fue, ingresaron
los equipos, volvió el Chaqueño Palavecino y cantó el Himno de
nuevo. La gente ya tenía las bolas tan llenas que ni se paró ni lo
cantó.
Para
sacar algunas conclusiones de este amistoso de tono amistoso, entre
dos equipos que vienen saliendo de la pretemporada, debemos
establecer que no puede ser que la pelota la tengan siempre los
contrarios, como pasó en los primeros veinte minutos. Villarreal
apretó arriba, nos ahogó en la salida y la perdíamos enseguida.
Eso sí, casi ni pisaban el área, no tienen peso ahí, les faltaron
los delanteros titulares y además, el Negro Wilmar corta todo, es
como si él solo constituyera un frontón delante de los centrales.
Cuando
empezamos a encontrar alguna salida, tuvimos más llegada que ellos.
La de Pavón por izquierda que se cerró y la sacó al corner
Barbosa, el cabezazo de Bou por tiro libre de Cardona. Antes de irnos
al descanso, hubo una que era gol de Villarreal, de manera
irremisible y de la nada, apareció Magallán para salvarla, bien,
Lisandrito.
Lo
mejor de Boca y del partido fue el arranque del segundo tiempo. Ahí
nos amigamos con la bocha, pasamos a jugar en campo de ellos de modo
sostenido, la hicimos correr limpia. Estuvo ese tiro libre de Cardona
que se desvió y la encontró el arquero y después, el gol. Un
montón de toques antes del doble encuentro de Gago y Pavón,
majestuosa la última descarga de Fernando, inapelable el derechazo
cruzado de Cristian.
Se
degeneró, como siempre en estos casos, con los cambios. Ellos
metieron nada menos que nueve, la mayor parte del segundo tiempo se
consumió sin novedades.
Volviendo
a lo que importa, a las relativas conclusiones que puedan sacarse,
podríamos empezar por señalar que Cardona es un jugador muy
diferente de Centurión pero eso ya se sabía. Hubo una en que se la
regalaron, a Edwin, para que se fuera por el medio pero le faltó
aceleración. Uno no puede menos que imaginarse que el Ricky, en
tales circunstancias, metía la quinta y no paraba hasta dentro del
arco. Pero que Cardona es un jugador de jerarquía, ni hablar. Se lo
está comparando mucho, por estas horas, con Román. A mí, por
facha, por tranco, por cadencia, al que me hace acordar es a Rivaldo.
Vamos a tener buenas concepciones, con él. Le gusta más vale partir
de la izquierda, no tanto estacionarse por el medio. Y nos da algo
que no teníamos y que ahora pasa a ser arma importantísima: pelota
parada desde la izquierda. Ya se había visto con Nacional y volvió
a verse. Es fiacún, eh. Si empiezan a no salirle, nos va a hacer
enojar.
Antes
del partido, Marito Zanabria dijo por radio que “Cardona es más
Riquelme que Centurión”. Es una obviedad que está más lejos de
Ricky que de Román pero es bueno que lo haga notar una autoridad
como Mario. De todos modos, mejor puntualicemos que no es tan
parecido a Román, tiene caraterísticas disímiles. Lo evidente es
que, con Edwin y sin Ricky, el equipo tendrá que ser otro, distinto
del campeón anterior.
De
lo mejor fue lo de Pavón. Un par de arranques eléctricos en el
primer tiempo y el golazo muy bien definido. Si encuentra mejores
terminaciones con mayor frecuencia que en la etapa precedente,
estaremos en presencia de un delantero de enorme nivel. Como dice
Guillermo, que ya expresó que, en caso de que se lo lleven los
franceses, otro que esté a la altura no tenemos y difícilmente
vayamos a hallar.
Buenos
partidos de Gago y de Pablo Pérez. Muy metido en todos los circuitos
Pablo, asociándose bien con los otros volantes. Fernando, con
algunos pases de su sello. Lástima el penal, muy mal pateado, una
masita que cualquier arquero hubiese agarrado, tal como lo hizo
Fernández. No es buen pateador de penales, Fernando, esto es
definitivo. Al que se lo nota sin confianza es a Bou, anduvo a
contramano del juego con Nacional y ahora otra vez.
La
dupla de centrales que Guillermo tiene pensada es Goltz-Chaco
Insaurralde. Está bien pero también está bueno apuntar que con
Vergini-Magallán, en 180 minutos, casi no nos llegaron. Anoche ni
nos enteramos de cómo ataja Rossi, no tuvo ninguna difícil.
Magallán viene aprovechando sus oportunidades desde la recta final
del campeonato pasado. Con tanta mala suerte que ha tenido, no
vayamos a olvidarlo.
Le
ganamos a uno del primer mundo y no viene nada mal. Como hace unos
meses le habíamos ganado al Sevilla allá. Da confianza, dice
Guillermo. Claro, son amistosos y por otra parte, estamos hablando de
equipos que siempre corren de atrás al Madrid y al Barcelona,
conformes con su destino.
EL
BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 5, VERGINI 5, MAGALLÁN 6, FABRA 5, GAGO 7,
BARRIOS 6, PABLO 6, PAVÓN 8, BOU 4, CARDONA 7 (FI), ESPINOZA 5,
JUNIOR 5, MARONI NC.
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