Un
día de esos en los que mejor hubiese sido quedarse en la cama, todo
mal. El Pipa se rompió una rodilla y sí que es una tragedia, vaya a
saberse cómo saldremos de esta. Certificamos, por si hiciera falta,
que ausente Cardona (gracias, Pitana y lpqtp) va a ser muy difícil
que tengamos elaboración en ataque. Y además, se perdió la solidez
defensiva de que veníamos haciendo gala, tocó un muy mal partido de
Goltz, Magallán colgó un montón de pelotas sin necesidad, en 90
minutos nos metieron la misma cantidad de goles que en los ocho
partidos anteriores.
Al
principio pintó prometedor porque arrancó bien Pablo Pérez,
haciéndose patrón y porque Kichan amagó con complicarlos. Todo fue
perdiéndose. Pablo se enredó, perdió claridad y además,
digámoslo, Pablo puede prestarse a querer ser el eje del armado pero
naturalmente, no es lo suyo, no es ni Gago ni Cardona. Nández,
después del muy buen segundo tiempo contra River, volvió a lo que
viene viéndosele en la mayoría de los partidos, es muy generoso
pero se acelera, se desordena. A Kichan empezó a faltarle
asistencia, el Pipa no pesaba, tal como había sucedido en River y en
cuanto a Espinoza, fue como si no estuviera, desaprovechó por
completo su oportunidad.
Nos
sostenía la puntualidad de Wilmar en el medio pero se adivinaba que
el fondo no estaba bien, ofrecíamos espacios, Fabra fue el que más
pareció sentir el desgaste de los viajes, estaba totalmente fuera de
medida en defensa y en ataque.
Ellos
empezaron jugando como equipo chico, dos líneas de cuatro bien
pegadas, pocas veces se soltaban los volantes externos. Pero Lisandro
Martínez se hacía difícil de tomar.
La
única jugada bien armada de todo el primer tiempo fue la de los 16,
cuando se juntaron y tocaron bien Pavón, Benedetto, Nández y Pablo
Pérez, que le pegó de frente, desde afuera, pero se le fue cerca.
Todo lo demás fue impreciso, forzado, sucio.
La
jugada del primer gol de Racing ratificó lo que se insinuaba, nos
tomaron mal parados, los dejamos armarla. Cabe reconocer, claro, que
la hicieron muy bien Martínez y Triverio, el remate de Martínez,
medio de cachetada, fue inatajable.
Tuvimos
la suerte de empatar enseguida, Nández se metió en el área con
mucha decisión. No fue clara la infracción que cobró Herrera, me
inclino más a entender que Nahitan se encontró con la pierna de
Barbieri en el lugar en que Barbieri ya estaba parado desde antes. En
fin, penal y gol del Pipa, como para empezar de nuevo.
El
comienzo del segundo tiempo mostró claramente a Boca como el que
quería ganar y a Racing mirando qué pasaba. Pero Racing hizo mejor
lo suyo (que siempre es más fácil) porque Boca, con tenencia y
jugando en campo rival, no encontraba soluciones ni resoluciones.
Y
en la primera que tuvieron, nos acostaron. Una muy mala salida de
Goltz, muy mal calculada, parecida a la del arquero de River el
sábado, Paolo al menos podría haber metido la mano y a él no lo
echaban, pero no lo hizo. Martínez recibió con libertades, miró y
la puso impecable para la diagonal de Solari, la cual no tomamos bien
porque Magallán había quedado dubitativo ante la falla de Goltz. Y
la terminó muy bien Solari, que con un leve movimiento desacomodó a
Rossi para después definir.
A
Agustín no se le puede decir nada por los goles pero... ¡qué mal
saca! Y en este punto ya empieza a despertar muymullos de
desaprobación. Hay que trabajar mucho con él en ese aspecto.
Faltaban
37 minutos de tiempo regular, ellos prácticamente ni se nos
volvieron a acercar pero nosotros no supimos qué hacer. Hubo un
remate apenas desviado del Pipa después de un buen encuentro con
Kichan, una que Goltz llegó a cabecear pero muy incómodo después
de un centro de Kichan y una que le quedó a Kichan sobre la
izquierda pero el remate atravesó toda el área y se fue. La lesión
del Pipa nos acongojó y perturbó, los que entraron no arreglaron
nada.
La
mejor fue la de Pablo Pérez, ya en el minuto 47, remate difícil
desde afuera, abajo y contra el palo pero el arquero, que hasta
entonces no había tenido ni una sola comprometida, reaccionó bien y
la mandó al corner, chau, perdimos.
Hasta
aquí, la Superliga parecía un lecho de rosas. El único que en cada
conferencia de prensa avisaba que esto es largo y que en algún
momento podía complicarse era Guillermo. Se complicó ahora. Que un
segundo jugador se nos rompa los cruzados en poco más de un mes (son
tres en el año con Sebastián Pérez, que reapareció en reserva) es
una cagada grande. Con la ausencia de Gago tuvo que modificarse el
estilo. La baja del Pipa no sabemos bien cómo podrá cubrirse porque
a Bou, aunque mucho no se le puede decir porque siempre entra muy
pocos minutos, no se lo ve con confianza. El mal partido en función
defensiva supongamos que fue una de esas cosas que a veces pasan.
Ahora hay que ir a Rosario y el escenario no se se presenta nada
sencillo.
EL
BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 5, GOLTZ 3, MAGALLÁN 5, FABRA 4, NÁNDEZ 5,
BARRIOS 6, PABLO 6, KICHAN 6, PIPA 5, ESPINOZA 3 (FI), PERUZZI 5,
BOUZAT 4, BOU 4.
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