Terminó
el partido, apagué instantáneamente el televisor y me fui a leer a
la cama. No quise escuchar a nadie ni ver más nada. Leí como hasta
las tres de la mañana, recién ahí me vino el sueño, quedé muy
sacado.
Vamos
a tener que encontrar la fórmula para cuando nos proponen partidos
como éste, presión, fricción, interrupción, boquilla... De
entrada, Gil avisó, con ese patadón que le metió a Kichan, que éra
lo que iban a hacer. Hasta ahora, no los sabemos jugar (estaría muy
bueno que los mellizos tomen nota) y ya están todos avisados.
Para
colmo, nos embocaron temprano. De la jugada del gol, de ese corner
maldito, no puede achacársele mucho a nadie. Pachi Carrizo la puso
muy apretada en la zona del primer palo, Martínez no llegó a
tocarla pero nos desacomodó y después fue una gran repentización
de Ruben para meter la cabeza. Ahora, la primera intervención de
Peruzzi había sido un foul al absoluto pedo, en un costado, a un
tipo que estaba de espaldas y contra la raya. Y en la segunda
intervención, por atolondrado regaló ese corner maldito, se la
llevó por delante. En el segundo tiempo iba a recomponer
parcialmente la imagen con dos llegadas al fondo pero siempre lo
mismo, con Gino: puede pasar bien pero es muy ingenuo, muy pavo y
distraído para marcar.
No
nos terminamos de acomodar nunca. Pasados los 15 pudimos empezar a
superar la primera línea de presión pero de ahí no pasábamos. De
hecho, la única aproximación al gol que íbamos a tener en todo el
primer tiempo fue porque casi se la meten ellos solos, esa que
Camacho peinó para atrás y que el arquero alcanzó a sacar por
arriba. Rossi tampoco tuvo trabajo en ese tramo. Volvió Edwin y de
sus pies nacieron algunas de las mejores concepciones pero aparece
poco, Edwin. Y no encontró con quien juntarse. Fabra pasó algunas
veces pero no prosperó ninguna. Pablo metió como siempre pero
estuvo desprolijo y ofuscado. Nández, en algún momento, pareció
que podía aportarnos soluciones por la derecha pero después se
volvió a enredar en la medeja del desorden.
Se
jugaba como querían ellos, entramos en la que les gusta.
Discusiones, cortes, entreveros... Estábamos incómodos, nerviosos y
la pagamos con la expulsión de Goltz. Una boludez absoluta, la de
Paolo, pegándole esa patadita a Ruben, sin la pelota. Demostración
de nuestro estado de ánimo. Quedaban 52 minutos y teníamos uno
menos.
Muy
condicionados. Wilmar, hasta ahí raramente inseguro con la bocha, de
central con Magallán, Nández-Pablo juntos en el medio, Cardona muy
lejos de Pavón. En cuanto a Junior, desaprovechó otra oportunidad,
fue como si no estuviera. Cierto es que había empezado jugando de 9
por una emergencia, no es la posición que le conviene. ¡Qué cosa,
lo de Walter Bou! Cuando va a tener la ocasión de mostrarse desde el
principio, se lesiona, en el último entrenamiento.
En
el segundo tiempo, si mirábamos una mitad de la cancha, lo veíamos
a Kichan rodeado de camisetas blancas. Si mirábamos la otra mitad,
veíamos a cuatro de ellos que atacaban contra cuatro nuestros que
defendían. No fue la mejor decisión mandarlo a Kichan por el medio
y sacarlo de las bandas, que es donde siempre se ha movido mejor.
Además, tuvimos demasiados problemas con el juego aéreo. Rossi sacó
tres pelotas clave, porque si no, estábamos al horno. El otro que
funcionó fue Magallán, muy seguro en el mano a mano. Pero no
teníamos juego y es natural: si no le habíamos encontrado la vuelta
once contra once, menos iba a ocurrir diez contra once.
Una
vez más, tardó mucho en llegar el primer cambio pero la verdad es
que, repasando el banco, no se veía que por allí etuvieran las
soluciones. Espinoza surgía como la primera opción, en otros
partidos entró bien durante los segundos tiempos pero venía de una
muy mala prestación contra Racing. Cuando al fin entró, tuvo dos
claritas y le erró a los 7,32 por 2,44, la tiró afuera, una cruzada
desde la derecha y la otra por arriba cuando estaba de frente.
En
el último segmento de partido pudimos haberlo empatado. Ya a esa
altura tirábamos cualquier cosa, el Chaco Insaurralde por Peruzzi
para ir a cabecear, Vadalá por Fabra... Fuimos con lo que teníamos
y eso hay que rescatarlo pero la verdad es que ellos fue como si se
asustaran, por primera vez perdieron el control de la situación. La
mejor fue la de los 42, dos veces lo tuvimos, el centro de Espinoza,
cabezazo de Pablo que dio en el pecho de Martínez (no fue mano) y a
continuación, el tiro de Edwin en el palo, salió para el centro del
arco pero no entró...
Recién
esta mañana vi las declaraciones de Guillermo y no me gustan. “Son
derrotas circunstanciales”, no es el discurso que espero. “Central
no nos superó, nos ganó”... La mayor parte del encuentro se jugó
como querían ellos, igual que por la Copa Argentina. Dos palmas
seguidas y a los cuervos los tenemos a tres puntos. Para colmo, andan
muy derechos: con Argentinos jugaron como el orto, tendrían que
haber perdido... Pero ganaron.
EL
BOLETÍN: ROSSI 6, PERUZZI 4, GOLTZ 2, MAGALLÁN 6, FABRA 5, NÁNDEZ
5, WILMAR 4, PABLO 5, PAVÓN 4, JUNIOR 3, CARDONA 5 (FI), ESPINOZA 4,
INSAURRALDE NC, VADALÁ NC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario