Dijo
Grondonita que los pibes escondían las pelotas. La verdad es que no
tengo en mente que eso haya pasado, puede ser. Pero eso sí, en un
momento en que Rossi atrapó una bola cómodamente parado y a
continuación se tiró al suelo para perder unos segundos, pensé:
“No es una buena señal”. Tiempo hacemos todos, cuando cuadra.
Pero un equipo firme y seguro no debe complicarse con partidos que se
presenten tan simples como se planteó éste ante éste débil
Arsenal. Tiene que resolverlo antes y mejor.
Las
dos derrotas pegaron, a todos se nos movió el piso, admitámoslo. Es
natural que la apostura y la compostura no sean la mismas de tres
fechas atrás. Por otra parte, infortunadas circunstancias nos
desarmaron. De aquellos once que ya salían de memoria, se rompió
Gago, se rompió Benedetto y ahora estaban suspendidos Goltz y Pablo
Pérez. Demasiado porque tampoco es que nos sobren jugadores, hay
zonas en que el plantel es flaco y hay algunos que son
irremplazables.
Guillermo
lo armó bien ofensivo. Como si huyera para adelante, en los
decires de Borges. Cuatro delanteros, por más que Edwin se pare más
atrás. Está bien para jugar con Arsenal en La Bombonera. Con otro
rival y otro escenario, es de imaginar que la elección hubiese sido
otra. Sabíamos de antemano que nos iba a faltar contención en algún
momento pero la acumulación de jugadores con conformación de
atacantes no nos dio tanto peso en los últimos metros de cancha.
Faltó fluidez, rebotamos mucho, nos apresuramos.
Hasta
hace unas pocas semanas no podía avizorarse que Vadalá fuera a
contar con las oportunidades que está teniendo. Por falta de
alternativas, lo mandaron a jugar bien arriba. Vadalá era un pibe
que pintaba prometedor en algún momento pero se estancó, no creció.
Se fue a la Juventus, nada menos pero se volvió en el mismo avión,
pasó brevemente y en silencio por Unión, venía jugando en reserva
sin hacerse notar tampoco. Este gol que hizo puede venirle muy bien
pero no puede jugar de punta encajonado entre los centrales, no tiene
ni el físico ni la vocación, no aguanta, se lo comen.
Espinoza
volvió a desaprovechar otra oportunidad. Salvo aquel amistoso con
River en San Juan, cuando se lesionó, lo que se ha visto de él es
que suele entrar bien desde el banco pero cuando lo ponen de entrada,
desbarranca, vaya a saberse por qué.
Nos
quedaban Pavón y Edwin más Nahitan. Y en ellos tres se concentró
lo mejor, lo más rescatable del equipo por lo menos de mitad de
cancha en adelante, por lo menos como esperanza de llegar a la
definición.
El
Gordo, sabemos, tiene una técnica privilegiada, fue protagonista de
las mejor elaboradas, siempre y su buena pegada se constituyó en el
argumento de más peso (dicho sin segundas intenciones) con que
contábamos pero claro, también sabemos, se desconecta por lapsos
prolongados. Kichan anduvo bastante nublado, fuera de medida, eligió
mal unas cuantas veces pero cuando la pelota pasaba por él, era como
que algo podía llegar a suceder. El yorugua no se para nunca pero
curiosamente, es cuando para, alguna vez, que produce lo mejor de sí,
es muy joven y tiene tiempo de aprender que no hay que jugar siempre
a 200 sino detenerse a mirar, en ocasiones.
Arsenal
no se arrimaba, más allá de una en que se nos apareció Monteseirín
pero lo cierto es que tampoco nos habíamos enterado de cómo ataja
el arquero de ellos. Antes del gol habíamos tenido una cruzada de
Vadalá desde la derecha y una de afuera de Nahitan, cerca las dos.
Ya quedaban nada más que 11 de primer tiempo cuando logramos
ponernos 1-0: gran bocha puesta por Edwin desde la derecha y gran
aparición de Vadalá, que jugó bien sobre la línea del último
zaguero y despegó en tiempo y forma para convertir.
Tendríamos
que haberlo definido entre el final del primer tiempo y el arranque
del segundo, no lo definimos. En el tramo inicial del complemento
tuvimos ese exquisito remate de Cardona después del tiro libre
jugado corto con Fabra, el Gordo buscó comba al palo más cercano y
se le fue por milímetros, era golazo. Después, dos diagonales de
Vadalá, en una se la puso Kichan y en la otra Espinoza, a las dos no
llegó por poco. En el balance, no participó mucho pero estuvo en el
primer gol y en otras tres de las mejores aproximaciones, Guido.
Pasados
los veinte fue que empezamos a perder más la bola y a permitir que
Arsenal nos merodeara. Fue cuando Guillermo mandó primero al Laucha
Lamardo por Espinoza y después al Chiqui Bouzat por Vadalá, cambios
ambos para darle descando a Edwin más arriba y hacer más combativo
el medio. Igual, la única vez que ellos estuvieron cerca fue esa en
que Rolón mandó un tiro cruzado desde la derecha que se fue cerca
del palo.
Gran
gol de Edwin, el segundo, ya en el tiempo agregado: le quedó un
rebote, metió en enganchecito y el zurdazo le salió como si fuera
más zurdo que Trostsky y Maradona juntos, la acarició, se hace unos
problemas bárbaros con el perfil, el Gordo.
No
nos llegaron nunca, decíamos. El fondo, sin Goltz, no tuvo
exigencias como para medirlo. Wilmar cumplió con lo suyo sin
sobresalir. Sorprendió Guillermo dándole la capitanía a Vergini,
habra sido para que tome confianza. Magallán sigue inspirando
confianza, hubo una peligrosa que perdió en el primer tiempo y la
arregló él mismo volviendo sobre sus pasos. Jara fue ajustándose
con el correr del partido, fue ganando tino en sus contactos con la
bocha, tuvo un cierre providencial (contra tres) en el primer tiempo.
Fabra estuvo menos claro que otras veces en sus incursiones ofensivas
pero mejoró en el segundo tiempo.
Rossi,
con poco trabajo, siempre saca alguna complicada, esta vez fue la
última del partido, ese tiro libre de Rolón que rechazó bien para
un costado. Si Edwin no hubiese metido el segundo dos minutos antes,
lo que hubiésemos sufrido con ese tiro libre, cuando ellos ya
jugaban con diez (Ferreyra no lo rompió a Frank de casualidad).
Hace
un año que estamos primeros en AFA, che. Una auténtica proeza y que
nadie piense que la calificación es desmesurada, la argentina es una
liga muy difícil, en este ispa el más gil te arma un reloj, decía
el Toto Lorenzo.
Cuatro
apuntes finales:
1)
No sé por qué me fijo tanto en Arsenal, que para mí,
racionalmente, no tendría por qué existir pero la verdad es que me
da gusto que esté yéndose al descenso y espero que se concrete. O
sí sé por qué: Arsenal está en un lugar en que nunca debió haber
estado, hasta ganó dos títulos. Muerto el que te jedi, volverá
naturalmente a la B metro o la C, los sitios que le corresponden y en
que debiera permanecer.
2)
Los cuervos siguen sin jugar bien o jugando francamente mal pero
igual ganan. Eso es el mayor peligro en ciernes. Vi hasta el segundo
gol, antes de arrancar para La Bombonera. Tigre estaba mejor y
llegaba mejor cuando quedó 1-0 abajo. Igual le había pasado a
Talleres en la fecha anterior (con Godoy Cruz no lo vi).
3)
En un muy mal momento de los chuchis, voy a tributarles un pequeño y
sincero homenaje: empató Scocco y casi ni festejaron, el que estaba
más cerca (creo que Casco) fue corriendo a buscar la pelota para
reanudar enseguida. Eso se llama grandeza. Esto no quita, claro está,
que me haya dado sumo placer cómo los acostaron en el último
suspiro y además, que el primer gol se los haya metido Nico Colazo,
sabor especial.
4)
Después de mucho tiempo, fui a La Bombonera no a laburar sino sólo
a ver el partido. Terminó y me fui directo a Los Campeones a comer
pizza, como en aquella dorada y lejana adolescencia (aunque por
entonces iba más bien a El Pañuelito Blanco, que ya no existe). En
fin, pequeñas ventajas de ser un desocupado. Con Estudiantes,
televisión, qué va a hacerle...
EL
BOLETÍN: ROSSI 6, JARA 6, VERGINI 5, MAGALLÁN 6, FABRA 5, NÁNDEZ
6, WILMAR 5, EDWIN 7, KICHAN 6, VADALÁ 6, ESPINOZA 3 (FI), LAMARDO
5, BOUZAT NC.
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