Vale
por lo dificil que se hizo, por las ausencias que no pueden
disimularse y porque, esta vez, se consiguió sacar los tres puntos
en un partido que el rival había llevado al juego que menos nos
gusta, como con Racing y Central.
Durante
todo el primer tiempo Boca jugó sumamente incómodo, no podía
sobreponerse a la presión en la salida, perdía la pelota con
facilidad. Recién pasada la media hora consiguió alguna tenencia
pero sólo con juego horizontal.
No
es que a Estudiantes le haya sobrado fluidez en la elaboración pero
igual, llegaron. Dos tiros en los palos, en ese primer tiempo:
primero, el tiro libre de Rodríguez (pidieron no uno sino dos
penales, ni ahí) y después, la de Pavone anticipando de abajo en el
primer palo, en una jugada que nos agarró muy mal parados. Además,
Rossi sacó dos bochas difíciles: la de Rodríguez cruzada y el
cabezazo de Desábato, de pique. Siempre está, Agustín. En la
primera, la pelota había salido por un costado, clarito pero Vergini
no se puede quedar parado, tiene que seguir jugando. En la segunda,
aparentemente no entraba pero Agustín, por las dudas, la tocó por
arriba. También tuvieron una en que Pavone le entró medio que con
el hombro y se fue cerca. De arriba perdíamos y a Pavone se hacía
difícil tomarlo porque movía bien la carrocería en el área. Goltz
se fue muy rápido, debe estar desgarrado y Vergini mostró sus
dubitaciones habituales.
Pablo
Pérez y Nández se separaban mucho de Wilmar, lo dejaban en
desventaja. Cardona no terminaba de meterse en el partido, no lo
encontrábamos, suele pasar con Edwin. Nada de ataque en ese primer
tiempo, salvo un tiro desde afuera de Pavón muy forzado que controló
Andújar sin problemas y después, la de Frank llegando al fondo,
bien armada, Vadalá ganó de abajo en el primer palo pero le entró
al revés. Tras Arsenal se apuntó desde aquí, a pesar de la buena
prestación de Vadalá, que Guido no puede jugar perdido entre los
centrales, lo borran, no juega.
El
segundo tiempo fue otra cosa porque ganamos posesión, la pelota
empezó a correr de pie a pie. Bastante lejos del arco rival, es
cierto pero al menos, de banda a banda, hallamos algunas
asociaciones. Cardona, más corrido al medio, aunque nunca alcanzó
precisión ni protagonismo, tuvo al menos más contacto con la bocha.
Y Wilmar, mejor rodeado, empezó a parecerse a Wilmar. Sobre todo,
Pablo creció mucho y cuando crece Pablo, el equipo se ordena
automáticamente. Por otra parte, le quedó mucho campo abierto a
Pavón, sabíamos que la tirábamos para arriba y para la derecha y
allá iba Kichan, abriendo cancha, con posibilidades de ganar.
Estudiantes pareció acusar el desgaste, ya no podía imponer
presión, se desorganizó.
El
gol de Wilmar, a la salida de un corner, ya entrando en el último
cuarto de hora, respondió al rumbo que había tomado el juego
durante la segunda parte. Hubo un rechazo de ellos para el medio y a
Wilmar le llegó la pelota con mucho espacio, sacó el disparo y la
trayectoria se modificó en Braña pero de todos modos, el remate iba
bien apretado, por abajo, es probable que Andújar no llegara aun sin
el desvío.
Así
como el primer tiempo lo habíamos sufrido, en el segundo Estudiantes
no llegó práticamente nunca. En los minutos finales les concedimos
algunas pelotas paradas que podrían haberse evitado pero ya teníamos
control de situación. Cierto es que, en ataque, la deuda se mantuvo,
nosotros tampoco llegamos salvo esa de Nahitan, ya estábamos 1-0,
entró al área por izquierda, metió un oportuno recorte hacia
adentro y sacó el derechazo pero se desvió y terminó en corner.
Todo
el año primeros, estuvimos. Más que meritorio. Nos repusimos de las
caídas con Racing y Central. También debe apuntarse que el nivel
que teníamos antes de perder el invicto todavía no se recuperó. Ni
con Arsenal ni con Estudiantes terminó de aparecer el juego. Nos
conocen y saben cómo complicarnos. Nos las habíamos arreglado bien
cuando se rompió Gago pero para el Pipa no tenemos reemplazo, menos
aún si además nos falta Bou.
Se
vienen las vacaciones y nos vamos tranquilos. Veremos cómo se mueve
Angelici en la feria de los pases, hay que engordar el plantel.
Carlitos uno cree que va a volver, a la corta o a la larga. Ya está
Wanchope, que a mí me convence menos que a mucha gente. El 2018
promete emociones fuertes. Hay que defender la punta en la Superliga
y hay que ir de una buena vez en búsqueda de la séptima
Libertadores. Además, se nos sumó una cita de honor, la Supercopa
con los que te jedi, noventa minutos y nada más, sin retorno, como
aquella vez, en el 76, cuando el Chapa Suñé lo durmió a Fillol.
EL
BOLETÍN: ROSSI 7, PERUZZI 4, GOLTZ 5, MAGALLÁN 5, FABRA 6, PABLO 6,
WILMAR 7, NAHITAN 5, KICHAN 6, VADALÁ 3, CARDONA 5 (FI), VERGINI 4,
ESPINOZA NC, EVANGELISTA NC.
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