Otra vez lo mismo. Ganar jugando mal puede tener su encanto,
uno dice “si así ganamos igual, cuando pasemos a jugar mejor no te para nadie”.
Pero si se repite, hay que preocuparse. Y como contra Temperley, Boca volvió a
jugar muy mal contra Banfield, aunque haya ganado. Y fue contra un rival
improvisado, una reserva, un conjunto del que ni se conocen los nombres.
De entrada ya
ganábamos. Jugada simple y efectiva, muy bien ejecutada. Nández, Jara de
primera, el pique demoledor de Kichan por derecha, el centro, también de
primera y la aparición de Carlitos para anticipar, ganar de arriba y mandarla a
guardar. Como para suponer que ya estaba recorrida buena parte del camino y
jugar tranquilos. No daba para imaginar que el partido iba a complicarse tanto.
Con el 1-0 adentro,
empezamos por relajarnos, hacerla correr. Rápidamente se pasó a una actitud de
perdonavidas, como si se sobrara el partido. Y lo que se consiguió fue agrandar
al rival. La apostura de dominadores de desvaneció, empezamos a perder pelotas
y ya nunca íbamos a recuperar seguridad.
Guillermo había
metido mano en el equipo, seña de haber tomado nota de que no podía repetirse
lo de Temperley. Dispuso el debut de Bebelo Reynoso, el regreso al 4-3-3 con
Carlitos de nueve. La idea, claramente, era ganar calidad de tenencia, que la
pelota corriera limpia. En apariencia, se resignaba contención para privilegiar
la circulación. No funcionó.
Bebelo intentó
jugar sencillo pero no tuvo peso en el armado. Quedó muy solo Wilmar para la
recuperación, su puntualidad y regularidad iban a ser de lo más rescatable. Nahitan
se desordenó. Kichan se insinuó siempre como lo más peligroso pero debió tener
mayor participación. Carlitos se movió mucho, entrando y saliendo pero una vez
más, no marcó la diferencia que esperamos que él marque, por ser quien es. Y a
Cardona, más allá de algún insuficiente destello de su excelente técnica, ni se
lo vio. Y esto es algo que se repite.
En todo el primer
tiempo no volvimos a llegar. Los pibes de Banfield tuvieron una media vuelta de
Fontana en el medio del área, menos mal que el remate le salió apenas desviado.
Apenas desviado salió también un cabezazo, poco después. Sufríamos sobre todo
por el lado de Fabra con las subidas de Gómez porque al ser Bebelo el interno
izquierdo, sabemos que al cordobés le falta oficio para el retroceso y Frank
quedaba expuesto.
En el segundo
tiempo volvimos a tener mucho la pelota. El primer cambio que hizo Guillermo,
Buffarini por Bebelo pasando Nández a la izquierda, fue para hacer más duro el
medio juego. Pero no llegamos. Hubo una que casi la meten entre ellos solos
(terminó en corner), señal de que si apretábamos podíamos tener posibilidades.
Después, la de Nahitan en el travesaño, otra buena aparición de Kichan.
Demasiado poco. Nunca pudimos asegurar el resultado y en los últimos minutos lo
único que queríamos era que terminara de una vez.
Seguimos sumando de
a tres. En lo numérico, la campaña es casi impecable. Seguimos sumando muchos
partidos con el arco propio en cero. Pero la sensación que dejaron las dos
últimas presentaciones fue de disconformidad. No podemos sentirnos seguros con
este nivel. Y se vienen compromisos muy importantes. La Copa, la Libertadores, está
ya a la vuelta de la esquina y no perdona pasos en falso. Y la otra Copa, la
Súper contra los que te jedi, es una cita de honor en la que habrá que estar a
la altura porque es de esos partidos que dejan marca, para bien o para mal.
EL BOLETÍN: ROSSI
5, JARA 6, GOLTZ 5, MAGALLÁN 5, FABRA 4, NÁNDEZ 4, BARRIOS 6, REYNOSO 4, PAVÓN
6, TEVEZ 6, CARDONA 4 (FI), BUFFARINI 5, ESPINOZA NC.
Armando! Donde está tu crónica del domingo, la necesito
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