lunes, 18 de abril de 2011
ES LO QUE HAY
Nobleza obliga. Falcioni decía, antes de comenzar el Clausura, que necesitaba un central. Más altura, Quería al Flaco Schiavi. Desde aquí se dijo que estaba loco. Tenía razón Falcioni. No por el Flaco Schiavi, que ya está al borde del partido de homenaje, pero está claro que falta en el fondo un líder, alguien que dé seguridades a los demás, que mande, que los ordene. Faltaron Cellay e Insaurralde, de bajos desempeños en general y resulta que los chicos, el Colo Ruiz y Sauro, sumaron problemas en lugar de aportar alguna solución. Y Caruzzo no salva a nadie. Y los arqueros que tenemos no inspiran confianza. Ahí le erró Falcioni, dijo que con Lucchetti y García estábamos bien. Con los partidos de verano nos inclinamos a creer que era así pero está visto que no. Al margen de las respuestas individuales, falta estructura, coordinación, la red que dé respaldo para que cada uno gane tranquilidad y, a partir de ella, pueda sacar lo mejor de sí. En esto no ha dado pie con bola Falcioni ni su ayudante, Javier Sanguinetti, que trabaja mucho en los tácticos con el bloque defensivo pero no hay caso, no se mejora. En el primer gol de Tigre, si Nico Colazo va con Galmarini, es evidente que Sauro tiene que ir con el que está en la banda, Echeverría. No, a Echeverría lo dejaron solo para que mirara bien antes de sacar su centro mortal para la cabeza de Stracqualursi. Se durmió Sauro pero hay un problema colectivo, no están automatizados los movimientos. Volvió a pasar en el segundo gol, esta vez por el lado opuesto. Leone, en plena área, se encontró con un espacio insólito para meter el centro sin oposición alguna. Y después, en el penal, la guarangada del Colo Ruiz es propia del jugador al que están comiéndolo los nervios. Lo que queda por rescatar del triste empate con Tigre en La Bombonera es que esta vez, al menos, hubo rebeldía. Hubo reacción anímica, a falta de mejores argumentos futbolísticos. Se remó desde atrás dos veces y el equipo no se dio por vencido. Sí, claro, somos Boca y quién va a conformarse con eso pero peor es nada. Bien Román. De a ratos pero bien, jugando, pisando el área, llegando a la definición. Colazo volvió a ser titular y demostró que nunca debió haber salido. Mejoró Erviti, más comprometido con el juego, metedor aunque sigue faltándole pausa. Aceptable Somoza. Y con un ratito fundamental Clemente, que le alcanzó para su gol del empate definitivo. Los de Tigre estaban convencidos de que en algún momento iba a descargar y lo dejaron avanzar solo. Le dieron una ventaja y la aprovechó. Clemente juega mejor por la izquierda que por la derecha, volvió a quedar claro. El asunto es que, cuando Falcioni decidió meter a Pochi Chávez, para ver si se ganaba manejo, y lo pasó a Clemente a la izquierda, sacrificó a Colazo, que no estaba para salir. Pasan los partidos, los resultados no llegan y entonces cada uno va perdiendo fe y se complica. Por ejemplo, Pablo Mouche es otro que nunca debió haber dejado la titularidad pero ahora que la recuperó, no le salió una. No ganó ni una vez en el mano a mano. Y Viatri, que esta vez tuvo más de media hora en cancha, no cambió nada, casi ni se lo vio. Igual a Martín. En fin, no está mal que se busque con los cambios de nombres pero más allá de ellos, la recuperación llegará si se solidifica la colectividad, si se establecen sociedades, si se encuentra la manera de que uno ayude al otro. Todo tendrá que ser en derredor de Román, no hay mejor alternativa. El problema es que, para el fondo, no se cuenta con ese líder al que aludíamos. En este caso, la solución no parece estar dentro del plantel.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario