lunes, 12 de septiembre de 2011

ARRIBA BOCA

Un huevo y la mitad del otro. Uno de esos partidos parturientos, en que la desgraciada no quiere entrar. Este tipo de partido es el que marca tendencia en una campaña. Porque si se anda torcido, se pierde. Nos pasó muchas veces a lo largo de los últimos tres años. Por ahí entraba esa pifia de Viatri en contra en el primer tiempo y no lo levantábamos más. O seguíamos 0-0 y en los últimos diez aparecía un gol de ellos descolgado y a cantarle a Gardel. Esta vez, ganamos. Tendrían que haber sido tres, por lo menos, pero fue uno solo y ganamos, qué carajo.
Está bien, Boca. No se deprime cuando la pelota no entra, no se descontrola. Sigue. Hay juego. El que da (y contagia) Román, que está lejos del ciento por ciento en lo físico pero es Román, marca diferencia, impone jerarquía. Clemente, el tractor de sus mejores tiempos. Cvita va enganchándose cada vez más y la gente ya lo reconoce. A Lucas le está faltando gol, dos son pocos en seis fechas pero lo bueno es que si no la mete él, la mete cualquiera. Tenemos ocho goles y siete goleadores distintos.
Me gusta, me encanta eso de que ganemos 1-0. Me acuerdo de 1964. Valentim arrancó con diez goles en las seis primeras fechas y se paró, ni uno más en el resto del campeonato. Pero la metía cualquiera. Y era 1-0 y a cobrar. Este equipo tiene más juego que aquél, que era duro de media cancha para adelante y Pedernera no le encontraba la vuelta por más cambios que intentara pero hay algunos puntos de contacto. Un gol en contra en seis fechas (y de tiro libre) es una noticia muy feliz.
También es noticia feliz que el equipo empiece por el arquero. Orión tuvo poco trabajo, los sanjuaninos casi ni se arrimaron pero sacó dos bolas “in extremis”, la de Viatri y la de Graf, y salvó otras dos de más que mediano peligro, esa que abrazó contra el piso en el área chica apenas comenzado el segundo tiempo y la de Saavedra, que le viboreó muy cerca de él. Arquero de equipo grande tiene pocas en un partido por lo normal pero esas pocas lo tienen que encontrar bien despierto. Se dice siempre y es la verdad.
Y una vez más me alegro de haberme equivocado con el Flaco Schiavi. Agranda compañeros y achica rivales, el Flaco. Esa que le sacó desde el piso a Graf, dentro del área, con la puntita, en el último esfuerzo, vale como una genialidad de Román.
Como habrá estado de encaprichada en no entrar, la bola, que hasta en el gol, Erviti tuvo que patear dos veces. Y fue una jugada bárbara, Clemente-Viatri-Erviti. No definió bien de prima, Walter, por eso le pegó al arquero. Muy valioso lo de Clemente de segunda vuelta, porque no se apuró ni se nubló (algo que suele pasarle y le había pasado, sin ir más lejos, en el primer tiempo, en esa que pateó desviada al primer palo). Tocó para atrás, como se debía. ¿Había off side? En la primera repetición que vi me pareció que sí pero en la última, me pareció que Clemente estaba en la línea de la pelota. En fin, el linesman del primer tiempo nos había cortado muy mal dos, la de Rivero y la de Román, así que si alguna vez le erran pero para nosotros, bienvenida sea.
Le va a venir bien el gol a Erviti, para ver si termina de afirmarse. Está entrando en circulación, está mucho mejor que en el Clausura. Le falta soltarse más, pareciera como si la presencia de Román lo cohibiese pero está creciendo.
Qué bueno que es mirar a todos desde arriba, lo extrañábamos. Y a los demás, a la contra, a la mitad menos uno, no le gusta nada, le duele. Ahora hay que ir a Lanús y personalmente, lo digo sin rubores, firmo un 0-0 ya. “No, che, dejate de joder, somos Boca”, me decía el otro día un compañero. Claro que somos Boca. Y sabemos que los empates en cancha podrida valen. Ahora bien, esto no significa que haya que ir con miedo. No, hay que ir y jugar. Sin complejos, eso sí. Y pareciera que este equipo es capaz.

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