lunes, 7 de mayo de 2012

EMPATE PARA FESTEJAR Y PENSAR

¿Por qué pateó el penal Blandi? No se trata de hablar con la chapa puesta, lo lógico y natural era que lo pateara Mouche, que metió dos contra Olimpo y viene muy derecho. Si el penal era gol, se terminaba el partido. Y los penales tienen que ser gol.


Se debió haber ganado, se estuvo a punto de perder, se empató. Fue un partido que tuvo de todo, vibrante pero Boca tenía todo para ganarlo. En el primer tiempo, a pesar de que la pelota no siempre corría como debe correr, se tuvieron oportunidades como para liquidarlo.

Ese costado de la cancha de Rafaela, del lado de los bancos, donde parece que hubieran corrido las cuadrigas romanas de Ben Hur era un sitio para huirle pero al revés, parecía como que había una fascinación para jugar preferentemente por ahí. En la repetición de movimientos sobre esa zona surge claro que el partido no se pensó bien.

El pibe Paredes tiene que ir ganando minutos, está bien que Falcioni lo haya puesto de entrada, en las prácticas de la semana nos había encantado a todos. Pero bueno, apareció poco. Pochi, jugando en el primer tiempo sobre la derecha, fue más conductor que él. Jugó un buen primer tiempo, Pochi, pero igual, por momentos se aceleró, no eligió bien.

Al final, en el primer gol tuvo que ser Nico Blandi quien metiera una asistencia impecable para la definición de Mouche. La terminó muy bien, Pablo, sin dejarle chance al arquero. Antes, Nico había reventado el travesaño en una pelota que le puso muy bien Pol Fernández. Pol fue otro de los que cumplió, con mucho esfuerzo y recorrido.

Los delanteros, aunque no estuvieron debidamente asistidos con la frecuencia necesaria, respondieron. Pablo fue siempre peligroso, está en un muy buen momento, sigue haciendo goles. Y Nico sigue en su línea de jugador que parece participar poco pero que a cada intervención le saca algún rédito. Lástima el penal. Lo pateó muy mal, sin fuerza suficiente, anunciado, sin convicción.

Se redimió con el gol a los 51 minutos del segundo, una cabriola inolvidable para romper la red y salvar un partido fundamental. Si perdíamos, no sólo que dejábamos la punta. Se iba a complicar todo, se iban a tejer historias, se iba a hablar. El empate heroico en el último corner, más allá de la significación que el punto tiene por sí mismo, es muy valioso para salvaguardar la seguridad, para seguir pisando firme en un momento clave. Y se lo debemos a Nico.

Por otra parte, es de destacar la fiereza de Boca en esos segundos finales, después del penal que metieron ellos y que pareció el fin. El equipo salió a matar. Araujo fabricó un córner a la fuerza y al córner fueron todos, hasta el uruguayo Sosa. Fue Sauro el que ganó de arriba y después, bueno, vino esa pirueta eléctrica de Nico para sacudir la red y para que explotáramos en el último grito.

No fue bueno el segundo tiempo de Boca. Comenzó con el penal desperdiciado y siguió con la cesión de mucho terreno. Cuando Falcioni lo sacó a Paredes, metió al Colo Ruiz y movió medio equipo, el intento resultó irreprochable pero las cosas no mejoraron. Buen partido de Facu Roncaglia, en su reaparición, primero por derecha y después por izquierda. El Gordo Sánchez Miño cumplió de defensor y de volante. Pero Pochi medio que se había oscurecido desde el comienzo del segundo tiempo y cuando pasó a jugar definidamente de enganche no se recuperó.

Les dimos mucho terreno. Neri Benavídez estuvo prolijito, cuidadoso pero se metió muy atrás. Perdimos la pelota muy rápido porque pocas veces salimos limpios desde el fondo. En ese sentido, el mejor fue Roncaglia pero el Colo Ruiz dividió la bocha permanentemente, algo que está haciéndose muy común en él. Los centrales, aceptables pero Sauro lo perdió a Fontanini en el primer gol de Rafaela. Puede pasar pero da bronca que nos emboquen con un córner. A un equipo cuyo principal argumento son las bolas paradas le regalamos demasiadas bolas paradas. A uno de los mejores cabeceadores de ellos lo perdimos en un córner. Da bronca.

Caruzzo se lució con esa que salvó metiendo todo el cuerpo pero sigue reiterando infracciones que no hacen falta. Y el Colo Ruiz no es la primera vez que obsequia un penal por torpeza. No se puede marcar con los brazos tan abiertos en el área, así cualquier jugada puede terminar en penal en cualquier momento. Sosa casi lo saca, el penal pero el remate tenía potencia suficiente para entrar a pesar del manotazo. La potencia que le había faltado al penal de Blandi.

Del paso por Rafaela nos va a quedar en la memoria el golazo infernal de Blandi y el haber empatado a los 51 del segundo tiempo. Va a ser un recuerdo grato. Lástima que dejamos dos puntos en un partido que tuvimos servido.

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