lunes, 23 de julio de 2012

¿NO SERÁ POCO?

Se fue el Chaco Insaurralde. De un saque, largamos a cuatro centrales (el Chaco, Sauro y Ruiz más Roncaglia que también es central) y cayó de vuelta Cellay, a quien Estudiantes no lo quiso.


Se fueron Cvitanich, Mouche y Araujo, cayó de vuelta Noir, que en el último semestre, en Newell’s, no jugaba nunca.

Voló imprevistamente Sosa, Orion está afuera por tres meses como mínimo y llegó Ustari, que en su momento pintaba para arquerazo pero que hace más de un año que no juega.

Román pegó un portazo, Seba Battaglia (penosamente) parece estar sólo para el partido de homenaje y no hay ningún volante nuevo.

Moscariello, el paracaidistas (cero historia en el club, vice sólo por ser operador político de Macri), presidente en ejercicio mientras Angelici pasea por Europa, dice que “no vamos a traer a nadie” y que “tenemos plantel para pelear”.

¿Alcanzará?

Veamos, el equipo de Falcioni, hoy, parece ser: D’Angelo (o Ustari); el Apu Sosa, el Flaco Schiavi, Caruzzo y Clemente; Pablito Ledesma, Leo Somoza, Erviti; Pochi; Viatri y Silva.

Alternativas: Ustari (o D’Angelo), el Chino Aguirre, Brian Flores, Cellay, el Gordo Sánchez Miño; el Burro Rivero, el Pichi Erbes o el Neri Benavídez, Nico Colazo (que por suerte ya está); Jopito Álvarez o Leíto Paredes; Tito Noir o el Paragua Gaona Lugo y Nico Blandi.

Sí, la mayoría tiene menos pero nosotros somos Boca. Nadie que rompa el molde. ¿Pochi está para que se le confíe la conducción así nomás? Sabemos que no es Román y nunca va a serlo. Si se juega 4-4-2, como dicen que quiere Falcioni, ¿será Erviti el cinco que se suelte como lo hacía en Banfield y como pocas veces lo hizo en Boca? ¿Vamos a jugar con dos nueves, con el riesgo de que se choquen entre ellos? Y si va uno por afuera, ¿será Noir, que viene de un año en blanco en Rosario? ¿O Gaona, con tan poco rodaje?

Faltan trece días para el debut en Quilmes y lo que se ve no entusiasma para nada, siembra muchas dudas y ninguna certeza. Difícil creer que la conducción esté guardando cartuchos para la última semana de libro de pases, porque Moscariello ya reveló una línea de pensamiento y porque los dirigentes que tenemos no parecen ser de los mejores “estrategos”. A propósito, la gira por Colombia y Venezuela, con cuatro partidos en seis días, ¿quién la armó? ¿Passarella?

Román, parece, se va a quedar seis meses en su casa. No queramos creer que se sentará en la puerta a ver pasar los cadáveres de sus enemigos pero la salida de Román no es un hecho aislado, es sólo el episodio más resonante de una política errática, que no se entiende. O por mejor decir, lo que se entiende es terrorífico.

Lo que se observa es ni más ni menos que un vaciamiento. Ojalá los que están se enderecen y empiecen a conseguirse resultados pero hoy por hoy hay que ser demasiado optimista para avizorar que eso va a suceder.

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