Dos noticias, una buena y una mala.
La buena, ¡logré verlo por internet! Un logro sensacional si se toma en cuenta mi irreversible pésima relación con la informática.
La mala: Boca no jugó a nada. Los jugadores dan la sensación de estar agotados, comprensible dada la sucesión de partidos, su superposición con los entrenamientos, los viajes y los cambios de clima. No hay respuestas, no hay nada. Y preocupa, claro que preocupa.
En el gol de Anzoátegui, nos meten un pase entre líneas que deja fuera de combate a los centrales y el tucumano Sosa corre desde atrás de ese Reyes sin posibilidad de alcanzarlo. Si la jugada venía desde el sector opuesto, él tiene que estar listo para cerrar por detrás del Flaco Schiavi. ¿Dónde estaba?
Boca jugó todo el partido a ritmo de minué, previsible, sin aceleración. D’Angelo tapó dos buenas pelotas que perfectamente pudieron habernos dejado 0-3 en el primer tiempo.
Igual, por dominio territorial, por posesión, se pudo haber llegado al empate antes. Falcioni movió la estantería al comenzar el segundo tiempo y algo salió. Tito Noir de punta con Silva (al Tanque no lo saca nunca), Viatri más retrasado y Pochi por una banda. No es la posición más conveniente para Pochi pero en la coyuntura, fue un buen recurso. Algo se mejoró aunque de todos modos, daba la sensación de que era muy difícil que el gol llegara.
Una vez más, cuando entró, Jopito Álvarez sacudió el partido. Anda bien, está para seguir sumando minutos cuando empiece la competencia en serio.
El gol, finalmente, provino de una de las muy pocas oportunidades en que Clemente pasó a posiciones ofensivas. ¿Qué es Clemente si no sube? Él está para eso en primer término. Si se queda abajo, si no pasa, es como si no estuviera en la cancha. Definió bien Jopito, sin hesitar, como se decía antes, de prima y adentro. Y es importante el lugar desde donde marcó. Los volantes tienen que aparecer en zona de definición, con frecuencia. Jopito lo entendió.
En el último tramo se pudo haber ganado. Anzoátegui no quería más. Para ellos, un empate con Boca debe saber a gloria. Se estuvo más cerca aun con la expulsión de Viatri. Ese morochito referí es igual que todos los pitos del mundo. Yo no sé qué le habrá dicho Lucas pero es que Lucas estaba podrido de que lo voltearan, lo agarraran, lo empujaran. Lo de siempre, los pitos se bancan a los que no quieren jugar, a los que faulean por sistema pero si uno se fastidia y les dice algo… ¡Ah, no! Con ellos no hay que meterse.
Se patearon bien los penales y dos de ellos la tiraron a los caños. Mejor así. Se ganó. Esta noche, con All Boys, se termina esta gira de mierda. Después, otro viaje, un día de descanso y tres entrenamientos forzosamente livianitos antes de ir a la cancha de Quilmes. No llegamos bien, mejor vayámoslo asumiendo desde ahora. Al equipo se lo ve como desgastado y resulta que la temporada está recién empezando. Esta gira programada tan a contramano no ayuda sino todo lo contrario. Y Román…
lunes, 30 de julio de 2012
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