lunes, 3 de septiembre de 2012

MENOS MAL QUE GANAMOS

Este gil que escribe tiene clarito que en el análisis de cualquier partido de fútbol debe comenzarse por el resultado. Todos los demás elementos -que cuentan- deben ir después porque cuentan en función del resultado. Pero hay también realidades que no pueden pasarse por alto. Como la de que Boca jugó demasiado mal contra Rafaela. Ganamos “por esas cosas del fútbol”.


Haciéndonos los cancheros podríamos decir que ganamos de punta a punta: el Narigón Viatri metió dos muy buenos goles y Ustari sacó una bola mortal en la última jugada del partido. Ganamos por el 9 y por el 1.

No es aceptable que ante un rival como Rafaela y de locales no hayamos tenido control del juego prácticamente nunca. En el medio de la cancha perdimos por muerte. Se jugó como lo propusieron los volantes de ellos.

Van terminándose los plazos de tolerancia con Pochi Chávez. Si el “10” no la agarra nunca y cuando la agarra no define nada, sonamos. En los dos partidos con Independiente, en algunos pasajes de los primeros tiempos, Pochi había tenido participación continua y había distribuido con prolijidad, ya que no sorpresa ni profundidad pero con Rafaela, nada. El partido lo pasó por arriba.

Otro cuya presencia está haciéndose indefendible es Pablito Ledesma. Borrado, confuso, sin peso en ninguna faceta del juego. Y Somoza acertó con esa pelota que le cruzó a Viatri para el segundo gol pero si el cinco no hace pie en el medio, el equipo queda a la deriva. Lo más rescatable de los volantes fue, en su regreso, Erviti, que con despliegue y vigor en algún momento le dio algún viso de presencia a Boca en la zona de gestación.

El partido lo sostuvo la defensa o mejor dicho, los centrales, con Burdisso por encima del Flaco Schiavi. Nos metieron dieciocho corners, once de ellos en el primer tiempo pero no es tampoco que Rafaela haya tenido abundantes oportunidades de gol. Eso no pasó porque los santafesinos llegaron muchas veces hasta los últimos metros de cancha pero allí no encontraron resolución. Y no la encontraron, más allá de sus propias carencias, porque la zaga de Boca aguantó.

Cada vez me gusta más, Burdisso. Notable cabeceador en las dos área pero no es sólo eso. Impone autoridad en todos sus movimientos. Hasta me gustó el codazo que le metió a Fontanini y que vi a la noche, en Paso a Paso. Si le dan tiempo, está para ir, en Boca, mucho más allá que su hermano. Nico fue primero el que tapaba agujeros (Bianchi solía ponerlo de lateral), después el asistente del Patrón Bermúdez y después el del Flaco Schiavi. Guille está para ser patrón él, para darle su identidad a todo el equipo desde su posición en el fondo.

La movida de Falcioni, de correrlo a Clemente a la dere4cha y bajar a Sánchez Miño para hacerle lugar a Erviti, de entrada parecía medio forzada y resultó, nomás, muy forzada. De todas maneras, se rescata que Clemente (que a lo largo de su carrera y en particular en Boca ha demostrado moverse más cómodo por izquierda que por derecha) pasó bien varias veces y en una de ellas, mandó el buen centro que derivó en el primer gol de Viatri.

No vaya a pasar con el Gordo Sánchez Miño lo que ha pasado muchas veces con otros jugadores, que por creernos que pueden jugar de todo empezamos a moverlos de aquí para allá y terminamos por quitarles seguridad, mellarles la confianza. El Gordo puede jugar de lateral y lo ha demostrado pero es naturalmente volante y sobre todo, no es bueno, seguro, que un día juegue de una cosa, a la siguiente semana de otra y a la siguiente, de nuevo como catorce días atrás. Jugó realmente mal, Sánchez Miño, y su zona fue la que recargó Rafaela, porque estaba muy a la vista que tenía que ir por ahí, en particular durante el primer tiempo.

El Tanque Silva aportó juego aéreo defensivo en la insufrible serie de corners en contra pero en posición de ataque, anduvo haciendo catch as cath can toda la tarde y esta vez mucho no puede reprochársele porque cuando no llega ninguna pelota como la gente, el delantero queda muy expuesto.

Distinto fue lo de Viatri. El Narigón le sacó agua a las piedras. En el primer gol, el salto y la forma de poner la cabeza fueron perfectos para agarrarlo al arquero a contramano. Y en el segundo, su cabezazo, poniéndosela por arriba a Sara, fue una acción de gran nivel porque la puso donde había pensado ponerla. Esa jugada trajo el recuerdo de Martín, que si revisamos su impresionante historial, nos vamos a encontrr con muchas definiciones de esa factura.

Los goles no fueron lo único del Nargión. En el primer tiempo había exigido a Sara con un remate desde lejos, a los pocos segundos del segundo tiempo metió un tiro por arriba muy bien pensado (si le salía derecho era gol histórico) y más tarde metió otro, no muy desviado. Para lo que fue el partido, su mención en cinco jugadas de ataque por parte de Boca es una cifra más que importante. Y el hecho de que bajar y probar desde afuera es demostrativo de que “leyó bien el partido”, como se dice ahora. Fue a buscar como debía y donde debía y probó con la receta que las circunstancias imponían.

En el gol de Rafaela, la falla está en que el que bajó la pelota de cabeza, Jonathan López, haya cabeceado tan solo, muy lejos de la posición del Flaco Schiavi. Después, en la llegada de Carrera para definir ya no había nada que hacer porque era segunda jugada y era inevitable que todos los defensores quedaran a contramano.

Hacía muy poco que Falcioni lo había sacado a Pochi, cambio cantado, para ver si Leíto Paredes podía torcer el rumbo. Llegó el gol de Rafaela, prometedor de una tormenta y por suerte el segundo del Narigón no demoró. Paredes no pudo enderezar el barco. Hay que seguir dándole minutos, tiene que crecer pero va a ser difícil si sigue entrando en medio de partidos que vienen tan mal barajados.

Lo peor de todo fue el segmento final del juego. Sin muchas luces, sin nada de orden, Rafaela nos empujó contra el área. Terminamos mirando el reloj. Y exhalamos profundo suspiro cuando Ustari le sacó ese postrer cabezazo al uruguayo Ferro. Y agradecimos que Laverni no hiciera patear el decimonoveno corner.

Acabo de enterarme de que convocaron a Ustari para los partidos de Eliminatorias. La reputísima madre que lo parió a Sabella. Y a Grondona. Y a los periodistas que se ocupan de boludeces, revuelven mierda, inventan ficciones, farandulean pero estas aberraciones rara vez las hacen notar. En cualquier país serio, cuando hay un compromiso de Selección, se para el campeonato. Para eso se inventaron las “fechas FIFA”. Para que cada cual, con amplia anticipación, acomode su calendario. Pero en la Argentina, el campeonato sigue, no se aprende más. Y te sacan los jugadores que son tuyos y ni siquiera parecés tener derecho al pataleo. Boca va a tener que ir a la cancha de Argentinos Juniors sin Ustari ni Clemente (que no viene jugando bien pero es un jugador valioso). Es el único equipo al que le van a sacar dos jugadores. A la gran mayoría, ninguno. Puede costar puntos. Puede costar campeonato. Pero a nadie parece importarle (ni siquiera a la conducción del club). Siga el corso, viva la pepa.

1 comentario:

  1. Fui a la cancha. El partido me hizo acordar a uno que le ganamos 2-1 a Huracán de Tres Arroyos, con 2 goles de Martín, que ese día jugó solo. Lo de ayer fue exasperante más que nada por esa actitud "laxa" con la Boca sale a jugar los partidos, lo lenta que es la transición entre defensa y ataque... Boca tarda AÑOS en salir del fondo. Es insólito.

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