Faltaron los goles y no es poco pero hubo equipo, orden, intenciones claras. Desde algún punto de vista puede dar todavía más bronca perder así ante un rival que no hizo un carajo, que metió la primera que tuvo y ya iba más de un cuarto del segundo tiempo, que sólo contó con el arquero y con el grone colombiano arriba pero pensemos que pocas veces vamos a perder un partido así.
No es conformismo, perder siempre es perder y perdimos. Estamos muy abajo pero hay síntomas positivos. Pareciera como que vamos fortaleciéndonos porque en las últimas semanas, digamos en lo que va de abril, el único desastre fue San Juan (en Toluca se defendió muy mal pero se intentó tratar bien la pelota y se hicieron dos goles).
Como se había planteado desde este mismo foro, la mejoría tiene que partir desde el medio. Siempre es así. En la medida en que los volantes se acomoden, se solidifica la función defensiva y tienen que empezar a aparecer las respuestas en ataque. Con Estudiantes, Boca tuvo el control del juego casi siempre. Muy importante y esperanzador el regreso de Pichi Erbes (¿se acuerdan que decían que tenía para dos meses? Fueron 37 días nomás). Él dio estructura, dio base sólida. Debe haber sido el mejor partido del Laucha Acosta desde que está en Boca. Le faltó meterla pero la pidió, encaró, pasó varias veces. Otro al que miramos cada vez con más confianza es el pibe Zárate.
Faltó, sí, un conductor ofensivo. Sin Román, eso podría persistir. No fue malo lo de Paredes en el rato que le dio Bianchi pero entró con Boca perdiendo y eso, naturalmente, le quita seguridad a cualquier equipo. De todos modos, tuvimos… ¿Cuántas?... Siete u ocho oportunidades netas. Rulli (que no es el nieto de Juan Carlos como erróneamente dijo Tití Fernández una vez por televisión sino el nieto de un primo de Juan Carlos) nos sacó cinco: el mano a mano con el Laucha a los pocos minutos, el cabezazo del Tanque Silva que mandó al córner, la diagonal del Tanque en el segundo tiempo, otra del Laucha cuando ya estábamos 0-1 (en segunda instancia el Tanque, incómodo, la tiró alta) y la de Paredes al final (que después casi la mete Angeleri en contra). Además, tuvimos un cabezazo de Somoza apenas desviado y el tiro del Gordo Sánchez Miño que se desvió en Silva y también se fue pegadita a un palo. No está mal.
¿Y ellos? En el primer tiempo, Orion lo único que hizo fue bajar algún centro. En el gol, Agustín lo tapó bien a Zapata pero no pudo evitar que el rebote le quedara a Núñez. Después le tapó otra al propio Zapata (corrida parecida a la del gol) y ya en el tiempo agregado, una a Jara (macana de Magallán pero ahí ya estábamos en el horno e inevitablemente muy expuestos).
Tenemos que encontrar la efectividad porque si no se hacen los goles no se gana pero que se mejoró, se mejoró y eso tiene que alentarnos. También es buen signo que nos hayan llegado tan poco aunque es evidente que firmeza en el fondo, por ahora, no hay. ¡Ay, los desaguisados que hizo el Chiqui Pérez!... No es bueno para él jugar de segundo central, se ve que no está acostumbrado a hacerlo, se le crean problemas de perfil pero hay algo en que se parece a Burdisso: sus relaciones con la pelota son irritantes. No se pide que todos los jugadores tengan buen manejo pero al menos que alguna vez le peguen bien, le entren de lleno, no siempre pifiado. Que no le erren a la cancha, que la dejen adentro.
Los próximos veinte días pueden valer el semestre y tenemos que pensar que llegamos bastante mejor armados de lo que estábamos veinte días atrás. Calma. Volvía de La Plata escuchando La Red y no aguanté más, es exasperante la mala leche con que castigan a Bianchi. Le pedí al remisero que pusiera Mitre y lo mismo. Los perversos turritos querían instalar la psicosis de que si no pasamos a Corinthians y perdemos con los que te jedi, Bianchi se cae. Hasta que apareció Tato Aguilera (que es el único de los que están ahí que sabe algo de Boca) y les indicó que se tranquilizaran, que no vamos a cambiar de técnico pase lo que pasare. Obvio, ningún dirigente va a atreverse a tocar a Bianchi sin darle por lo menos un libro de pases abierto. Ojo, no compremos carne podrida, tamicemos cuidadosamente todas las boludeces que escuchemos o leamos, en este negocio no hay inocentes y menos que menos en los medios. Lo dice un gil que está adentro.
domingo, 28 de abril de 2013
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Ayer estuve en la platea, justo al borde de la zona de prensa. Es una cagada perder estos partidos, pero la vuelta del Pichi Erbes nos recordó que todavía tenemos juego. Puede andar.
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