lunes, 1 de abril de 2013

¿QUIÉN NOS VA A DEFENDER?

Al minuto de juego tiraron la pelota para arriba y apareció Caicedo solo delante de Orion. A los 46 del segundo tiempo Benítez se metió en el área como en el patio de su casa, sacó un zurdazo que rechazó Orion y menos mal que Farías estaba adelantado. Así fue todo el partido, de punta a punta: una tortura, un suplicio, una agonía insufrible e interminable.


Este gil que escribe supone que se van a ir al descenso Unión, San Martín y Rafaela pero con lo visto ayer, se revitaliza la ilusión de que, en una de esas, se vaya Independiente. Si no ganaron este partido, si no nos metieron cuatro o cinco, ¿cuándo van a ganar? ¿A quién?

Dice Bianchi que Boca le debe el empate a Orion. Es una verdad a medias. La otra mitad es que ellos no le hacen un gol ni al Arco Iris. Según trascendió, Orion fue el último en entrar al vestuario después de hablar para la televisión y sus compañeros lo recibieron con un aplauso. Muy merecido. Es de imaginar que antes, en los saludos posteriores al partido, también habrán dado gracias por los servicios prestados a Caicedo, Leguizamón, Montenegro, Farías, Benítez…

No puede entenderse, no hay explicación posible para el hecho de que Boca defienda tan mal. O por mejor decir, no defienda. Hay momentos en que Pérez y Caruzzo parecen desconocer los rudimentos del juego, es como si transitaran por la cancha sin tener idea de dónde está la pelota ni dónde los atacantes rivales.

Pérez comete el penal de bruto. Le cuesta mover la carrocería y llega tarde en cualquier momento y en cualquier lugar de la cancha. Hubo otra en que, en plena área, Caicedo lo dejó parado como a un poste pero después, afortunadamente, tiró una masita que Orion controló sin problemas.

En cuanto a Caruzzo, también tenemos que dar las gracias de que esta vez no haya cometido ningún penal. Antes de que entrara Clemente, cada vez que abrían la bocha para la derecha recibía uno de ellos y no había nadie, ni un marcador lateral ni Caruzzo, que corría tratando de cerrar a campo traviesa, con muchos metros de desventaja. Se para mal, sale mal, pega al pedo, pifia… Lo suyo no da para más.

La jugada de la expulsión de Cellay no hay manera de aceptarla. El arquero de ellos mete un pelotazo alto y vertical de sesenta metros. Cellay está viendo llegar la pelota de frente, tiene toda la cancha delante de él. Sin embargo, de la nada, como por arte de magia, aparece Leguizamón con la pelota detrás de Cellay, entre su posición y el arco de Boca. Infracción, roja y nos quedamos con diez a los quince minutos.

Seguramente once contra once hubiésemos tenido mejores posibilidades porque lo que también se vio es que ellos, defendiendo, no contaban con ninguna garantía. No digamos que eran Boca pero tampoco demasiado mejores. Eso quedó claro en la jugada del gol nuestro. El Gordo Sánchez Miño recibió del Burro Martínez cerca del área de Boca y recorrió como sesenta metros con ellos retrocediendo, sin que nadie le saliera ni le achicara espacios. Así fue que pudo ponerla para la llegada del Tanque Silva, que por su parte también llegó al área sin oposición y definió de cabeza.

En el segundo tiempo, cuando Bianchi lo sacó al Burro, lo puso a Somoza, armó dos líneas de cuatro y lo dejó al Tanque solo arriba, despegado como veinte metros del resto, ya la presión de ellos era incontenible. Pero lo más angustiante es que, habiéndoles metido nueve tipos en nuestra área y sus inmediaciones, seguían llegándonos. Hubo alguna en que se pasaban la bola el uno al otro dentro del área chica nuestra con los nuestros siempre a contramano.

El gol, de alguna manera, iba a llegar. Hubo off side de Farías, sí, como también en el primer tiempo había habido un penal de Orion a Caicedo, son detalles. Una más tapó Orion ante Farías pero después, cuando el rebote le quedó a Morel, ya no había nada que hacer. Morel, en todos los años que estuvo con nosotros, metió un solo gol, una noche a Banfield, en cancha de Racing. En cambio, a nosotros ya nos había embocado con San Lorenzo y ahora, con Independiente.

Y hablando de nuestros ex, el que jugó muy buen partido fue Fabián Vargas. Fue el patrón indiscutido de la mitad de la cancha. Claro que la mitad de la cancha nuestra… Arrancó bien Sánchez Miño por la izquierda pero muy pronto tuvo que pasar al fondo cuando lo echaron a Cellay. Igual, lo único que podría explicar la salida de Sánchez Miño durante el segundo tiempo es el cansancio. Pablito Ledesma mejoró respecto de otros partidos pero no mucho, a Pol ni se lo vio y al Yagui Bravo le tocó un partido muy torcido para su debut como titular, habrá que verlo otra vez.

Desde este foro se ha señalado en más de una oportunidad que Orion no había atajado ninguna. Esta vez atajó un montón, aguantó el partido casi solo, ayudado nada más que por la insólita impericia de ellos para meterla. Bien por Agustín.

Terminaron cantándonos “equipo chico”… ¿Y qué les vamos a decir? ¿Qué les jugamos 75 minutos con uno menos y ni así nos ganaron? ¿Qué los que se están por ir al descenso son ellos, no nosotros? Jugamos como un equipo chico pero lo peor es que no lo hicimos por elección, lo hicimos porque nunca pudimos encontrar otra manera.

2 comentarios:

  1. El primer párrafo es la síntesis perfecta del partido y, mejor aún, de lo que significa ver a Boca: una agonía horrible. Lo de Perez ayer fue suficiente para mí: no sirve. Caruzzo hace rato demostró su ineptitud. Juntos no pueden jugar nunca más, es regalar el partido. Lo de ayer fue un milagro.

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  2. Estoy completamente de acuerdo con las cuatro primeras palabras de la primera linea del segundo parrafo. Destaco ademas toda tu honestidad porque en tiempos como los que vivimos hay que tener pelotas para no solamente ser un gil sino ademas aceptarlo y mas aun manifestarlo abiertamente en un blog. En cuanto a boca me parece impostergable la pronta apertura de sedes en bolivia y paraguay para que el socio que integra el 99 por ciento de la cartera no tenga que viajar. Y saca el captcha que a nadie le interesa tanto tu blog para spamearlo y solamente cumple la funcion de romper las pelotas.

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