La frase que popularizó Bianchi durante su
voluntario ostracismo le cae redonda a este partido por el que deambulamos en
La Plata. Vamos perdiendo, no jugamos a nada, no armamos una jugada… ¿Y metemos
el primer cambio a los 32 minutos del segundo tiempo? Cángele y Gigliotti, por
lo menos, debieron haber estado en la cancha quince minutos antes. Cángele
porque en los amistosos previos al torneo, antes de lesionarse, fue el que más y
mejor llegó al fondo de la cancha, el que abrió el frente de ataque, el que nos
dio agresividad. Y Gigliotti porque Blandi sigue condenándonos a jugar con diez
durante largos pasajes, no se lo encuentra por ningún lado, mira el juego desde
una platea diferencial ubicada dentro del campo. Pichi Erbes, que con Rafaela
entró y cambió el partido, esta vez se quedó afuera, no le dieron ni un minuto.
En cuanto a Gago, dice Carlos que la cancha no estaba para él pero entonces,
¿para qué fue al banco? ¿Para entrar a dar las hurras si íbamos ganando 4-0?
¿Qué esperó el entrenador para meter mano? ¿Qué lo llamara el portero del
edificio de la esquina de su casa?
Jamás puede negociarse la actitud. Y
Estudiantes, que lejos estuvo de ser gran cosa, sí estuvo más metido en el partido
siempre, más predispuesto al esfuerzo, más comprometido. Boca fue laxo,
híbrido, deshilachado, contemplativo. Dice Bianchi que las llegadas uestras
fueron mejores. ¿Qué llegadas? Dos, las dos del Burro. En el primer tiempo, una
acción (¡una!) bien coordinada, Román recto para Sánchez Miño, buen centro
bajo, Blandi que no pudo pero se llevó una marca y el Burro franco para el
remate. No le pegó del todo bien, por eso Rulli pudo amortiguar el disparo y
Desábato salvó en la línea. La del segundo tiempo, segunda y última, corajeada
de Insúa, el centro, Rulli que tapó ante Blandi y otra vez le quedó al Burro
pero el Burro, forzado, apurado, le pegó de zurda a cualquier parte. ¿Cuándo va
a hacer un gol, el Burro?A Román parece que le dolía la pierna desde el primer tiempo. Lo cierto es que Luna fue un conductor ofensivo con más influencia en el partido que Román y eso se notó. Y si esto va a seguir siendo así, estamos muertos. Necesitamos más de Román, con esto no alcanza porque por otra parte, si no conduce él, no lo hace nadie. Por lo menos hasta que aparezca Gago. Sánchez Miño sigue muy escondido.
Un tiro libre de Luna, uno de los varios de que dispusieron, forzó el rechazo corto de Marín y Carrillo no nos perdonó, la caz{o como venía y la puso abajo contra un palo. Si era el Burro, seguro que la pifiaba. Y no tuvimos más respuestas. Al final del primer tiempo parecía que encontrábamos el rumbo pero en cuanto quedamos abajo, chau. Se veía que iba a ser casi imposible levantarlo salvo que apareciera alguna solución desde el banco. Y no apareció.
El penalcito que les dio el referí al final es una risa pero no pasa de ser una anécdota. El Cata no le hizo nada a Damonte pero bueno, en vez de perder 2-0 hubiésemos perdido 1-0 y la canción hubiera sido la misma. En el primer tiempo ellos habían reclamado un penalpor mano de Insúa y está muy claro que Pochito no quiso jugar con la mano pero tal vez el pito haya dicho “y bueh… voy a darles uno, total ya se termina y estos, igual, no empatan más”. Y de última, la expulsión de Burdisso, que no puede discutirse, que anduvo más o menos, mejor que con Rafaela pero sin darnos garantías. Así que se acabó la oncena de los cuatro partidos anteriores, ahora habrá cabio obligado y vamos a ver cómo anda Román en la semana.
Van cuatro fechas y ya perdimos dos veces. El equipo no se consolida, no transmite nada, anda por ahí, esperando lo que le depare el destino cada vez que sale a la cancha. No va, así no va.
Suscribo a todo.
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