Newell’s nos dio muchas oportunidades pero
más les dimos nosotros a ellos. Y perdimos, lógicamente. Perdimos un partido
que a los 4 minutos ganábamos con un gol espectacular. ¿Cuánto hacía que no
veíamos una jugada asociada de ese nivel y que terminara en gol? Román, Marín,
Ledesma, otra vez Román, un estiletazo perfecto, Martínez hasta el fondo (por
una vez, una, el Burro atacó el espacio, se ofreció al compañero picando al
claro, no esperó la pelota al pie), toque atrás y Nico Blandi estaba donde tienen
que estar los 9.
Era como para suponer el preludio de una
noche de reconciliación, que nos fuéramos todos llenos y esperanzados pero no.
Empezamos a perder la pelota. Bianchi había tomado nota de lo que pasó con
Belgrano, por eso lo pegó a Sánchez Miño con Ribair y lo movió a Román hacia la
izquierda. Pero igual, la perdíamos. Bernardi se agrandaba. Y empezaron a
encontrar un buraco por la izquierda, la derecha nuestra. Agujero que no íbamos
a poder tapar en todo el partido.
El que queda más expuesto es Marín. Se comió
un baile infernal. ¿Pero quién le cerraba los espacios a Marín? No es la
primera vez, en los últimos tiempos, en que a Ledesma no se lo encuentra en
ningún lugar de la cancha. Algunas buenas participaciones con la pelota, sí,
pero en función de recuperación, cero. Así que Marín tenía una estancia para él
solo. Cuando salía, le comían la espalda, como pasó en el gol de Casco. A
Bernardi lo dejamos elegir con tiempo y comodidad y así fue que la abrió
perfecta para que Casco apareciera por detrás de Marín y definiera solo ante
Orion. Y cuando Marín esperaba, Figueroa le llegaba bien armado para hacerle
doler su muy buen manejo.
De todos modos, Newell’s tenía sus propios
problemas, le pesaban mucho las pelotas paradas y así fue que los volvimos a
embocar a la salida de un corner. Buena resolución del Cata Díaz después del
rebote. Determinación, rapidez y precisión. Lo mejor del Cata que tuvo algunas
buenas, como ese cruce cuando Figueroa se iba solo para el segundo (se le fue
larga y el Cata llegó justo). Sin embargo y en general, lo del Cata fue
desparejo, no dio seguridad, no transmitió confianza. Más de una vez se quedó
dormido y en definitiva, en los otros dos goles de Newell’s le cabe
responsabilidad.
En realidad, todos nos quedamos dormidos en
el arranque del segundo tiempo. Prolongamos el entretiempo. Cuesta aceptar que
un partido que ganábamos dos a uno al irnos al descanso, cinco minutos después
de la reanudación nos tenía abajo. Peor aún, sacamos del medio nosotros y menos
de sesenta minutos más tarde, volvíamos a sacar.
Lo dicho, Marín perdió una vez más con Figueroa
pero Figueroa le llegó con pelota dominada y espacio a favor. Después, el cruce
al medio y Aquino que los madrugó a todos, empezando por el Cata. Gran
definición del paraguayo de Newell’s, con dos toquecitos en muy poco espacio.
Y cuatro minutos después, el tercero.
Cristian Díaz sacó el centro con total comodidad, tuvo tiempo de elegir y
ponerla donde quiso. Es que si bien los problemas más visibles estaban por la
zona de Marín, del otro lado Insúa también regalaba mucho. Claro, si lo
cerramos a Sánchez Miño y el falso volante que tiene que cubrir delante de
Insúa es Román, sonamos. Después, otra aparición fatal de Aquino, que primereó
al Cata en el aire y metió un cabezazo demoledor.
Desde entonces hasta el final tuvimos pasajes
de muchas posesión, en el tramo final volvimos a perderla y estuvimos para el
cuarto pero en definitiva, la buena circulación en ataque con que habíamos
empezado ya la habíamos perdido para siempre. Algunos remates desde afuera por
Román o por Marín no alcanzan para maquillar el déficit. Podría decirse que los
cambios tendrían que haberse hecho antes pero eso es nada más que una
conjetura.
De todos modos, Gigliotti, en los pocos minutos
que le dieron, se fabricó una buena posibilidad en el área, se movió bien y se
abrió un espacio, aunque a continuación le haya pegado mal. Algo es algo porque
a Nico, después del gol, no lo volvimos a ver. Bianchi valoró, tras el partido,
lo que llamó su “trabajo de zapa”, es decir, la presión sobre los defensores
rivales cuando intentan salir con pelota pero del centrodelantero necesitamos
más.
Esa presión bien arriba cuando Newell’s
buscaba armarse desde abajo, tal cual es su característica, la hicimos bien al
comienzo y después también durante un buen rato del segundo tiempo pero no se
puede apretar tan lejos con tanta intensidad durante los noventa minutos. El
tema es que, cuando pasemos a esperar más atrás, no seamos tan permeables.
Se fue Martino, no estuvieron ni Heinze ni
Vergini ni Scocco ni Maxi Rodríguez pero Newell’s trata de jugar siempre a lo
mismo. Su marca registrada desde hace mucho tiempo no varía. Es algo de lo que
nosotros no tenemos por ahora.
Jugó bien Román, pese a que está siendo
blanco de algunas críticas. Tuvo mucha participación, muy constante y fue autor
de nuestros mejores intentos. El equipo empezó moviéndosele satisfactoriamente,
dándole opciones pero eso duró poco. Nos falta eso, nos falta solidez en la
función defensiva, nos falta no caer en desconcentraciones como la del comienzo
del segundo tiempo… Nos faltan muchas cosas. Y ojo: van dos fechas, a Belgrano
le ganamos porque el pito y el banderita se equivocaron para nosotros, ahora
perdimos sin atenuantes. ¿Seguimos en el primer semestre?
Más allá de los desajustes que mencionás, noto dos grandes diferencias con el primer semestre:
ResponderEliminar1- físicas: el equipo dejó de ser un fantasma en los últimos 15 minutos de cada tiempo.
2- más velocidad en la transición defensa-ataque: son varios los jugadores que llegan al área.
Sin duda. Físicamente el equipo está bien y la relación con la pelota, en este partido, mejoró. No tenemos que regalar tanto.
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