miércoles, 14 de agosto de 2013

¿OTRO PRIMER SEMESTRE?


   Newell’s nos dio muchas oportunidades pero más les dimos nosotros a ellos. Y perdimos, lógicamente. Perdimos un partido que a los 4 minutos ganábamos con un gol espectacular. ¿Cuánto hacía que no veíamos una jugada asociada de ese nivel y que terminara en gol? Román, Marín, Ledesma, otra vez Román, un estiletazo perfecto, Martínez hasta el fondo (por una vez, una, el Burro atacó el espacio, se ofreció al compañero picando al claro, no esperó la pelota al pie), toque atrás y Nico Blandi estaba donde tienen que estar los 9.

   Era como para suponer el preludio de una noche de reconciliación, que nos fuéramos todos llenos y esperanzados pero no. Empezamos a perder la pelota. Bianchi había tomado nota de lo que pasó con Belgrano, por eso lo pegó a Sánchez Miño con Ribair y lo movió a Román hacia la izquierda. Pero igual, la perdíamos. Bernardi se agrandaba. Y empezaron a encontrar un buraco por la izquierda, la derecha nuestra. Agujero que no íbamos a poder tapar en todo el partido.

   El que queda más expuesto es Marín. Se comió un baile infernal. ¿Pero quién le cerraba los espacios a Marín? No es la primera vez, en los últimos tiempos, en que a Ledesma no se lo encuentra en ningún lugar de la cancha. Algunas buenas participaciones con la pelota, sí, pero en función de recuperación, cero. Así que Marín tenía una estancia para él solo. Cuando salía, le comían la espalda, como pasó en el gol de Casco. A Bernardi lo dejamos elegir con tiempo y comodidad y así fue que la abrió perfecta para que Casco apareciera por detrás de Marín y definiera solo ante Orion. Y cuando Marín esperaba, Figueroa le llegaba bien armado para hacerle doler su muy buen manejo.

   De todos modos, Newell’s tenía sus propios problemas, le pesaban mucho las pelotas paradas y así fue que los volvimos a embocar a la salida de un corner. Buena resolución del Cata Díaz después del rebote. Determinación, rapidez y precisión. Lo mejor del Cata que tuvo algunas buenas, como ese cruce cuando Figueroa se iba solo para el segundo (se le fue larga y el Cata llegó justo). Sin embargo y en general, lo del Cata fue desparejo, no dio seguridad, no transmitió confianza. Más de una vez se quedó dormido y en definitiva, en los otros dos goles de Newell’s le cabe responsabilidad.

   En realidad, todos nos quedamos dormidos en el arranque del segundo tiempo. Prolongamos el entretiempo. Cuesta aceptar que un partido que ganábamos dos a uno al irnos al descanso, cinco minutos después de la reanudación nos tenía abajo. Peor aún, sacamos del medio nosotros y menos de sesenta minutos más tarde, volvíamos a sacar.

   Lo dicho, Marín perdió una vez más con Figueroa pero Figueroa le llegó con pelota dominada y espacio a favor. Después, el cruce al medio y Aquino que los madrugó a todos, empezando por el Cata. Gran definición del paraguayo de Newell’s, con dos toquecitos en muy poco espacio.

   Y cuatro minutos después, el tercero. Cristian Díaz sacó el centro con total comodidad, tuvo tiempo de elegir y ponerla donde quiso. Es que si bien los problemas más visibles estaban por la zona de Marín, del otro lado Insúa también regalaba mucho. Claro, si lo cerramos a Sánchez Miño y el falso volante que tiene que cubrir delante de Insúa es Román, sonamos. Después, otra aparición fatal de Aquino, que primereó al Cata en el aire y metió un cabezazo demoledor.

   Desde entonces hasta el final tuvimos pasajes de muchas posesión, en el tramo final volvimos a perderla y estuvimos para el cuarto pero en definitiva, la buena circulación en ataque con que habíamos empezado ya la habíamos perdido para siempre. Algunos remates desde afuera por Román o por Marín no alcanzan para maquillar el déficit. Podría decirse que los cambios tendrían que haberse hecho antes pero eso es nada más que una conjetura.

   De todos modos, Gigliotti, en los pocos minutos que le dieron, se fabricó una buena posibilidad en el área, se movió bien y se abrió un espacio, aunque a continuación le haya pegado mal. Algo es algo porque a Nico, después del gol, no lo volvimos a ver. Bianchi valoró, tras el partido, lo que llamó su “trabajo de zapa”, es decir, la presión sobre los defensores rivales cuando intentan salir con pelota pero del centrodelantero necesitamos más.

   Esa presión bien arriba cuando Newell’s buscaba armarse desde abajo, tal cual es su característica, la hicimos bien al comienzo y después también durante un buen rato del segundo tiempo pero no se puede apretar tan lejos con tanta intensidad durante los noventa minutos. El tema es que, cuando pasemos a esperar más atrás, no seamos tan permeables.

   Se fue Martino, no estuvieron ni Heinze ni Vergini ni Scocco ni Maxi Rodríguez pero Newell’s trata de jugar siempre a lo mismo. Su marca registrada desde hace mucho tiempo no varía. Es algo de lo que nosotros no tenemos por ahora.

   Jugó bien Román, pese a que está siendo blanco de algunas críticas. Tuvo mucha participación, muy constante y fue autor de nuestros mejores intentos. El equipo empezó moviéndosele satisfactoriamente, dándole opciones pero eso duró poco. Nos falta eso, nos falta solidez en la función defensiva, nos falta no caer en desconcentraciones como la del comienzo del segundo tiempo… Nos faltan muchas cosas. Y ojo: van dos fechas, a Belgrano le ganamos porque el pito y el banderita se equivocaron para nosotros, ahora perdimos sin atenuantes. ¿Seguimos en el primer semestre?                      

2 comentarios:

  1. Más allá de los desajustes que mencionás, noto dos grandes diferencias con el primer semestre:
    1- físicas: el equipo dejó de ser un fantasma en los últimos 15 minutos de cada tiempo.
    2- más velocidad en la transición defensa-ataque: son varios los jugadores que llegan al área.

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  2. Sin duda. Físicamente el equipo está bien y la relación con la pelota, en este partido, mejoró. No tenemos que regalar tanto.

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